Alcances de la reunión Trump-Petro

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Alcances de la reunión Trump-Petro

Darío Acevedo Carmona                                                                           

Las declaraciones de Marco Rubio, Secretario de Estado de EE.UU., sobre las tres fases de transición tras la detención del dictador Maduro y su esposa dejan en claro el alcance de la operación y despejan dudas. La dictadura, a través de Delcy Rodríguez y su hermano con apoyo del ministro del Interior, Padrino López, seguramente a cambio de garantías para su exilio, dejará el poder en un proceso que culminará con un llamado a elecciones generales. Todo ello bajo la supervisión y orientación del gobierno norteamericano que obtiene el control de la industria petrolera para su transformación tecnológica y beneficio mutuo. Se contempla como medida urgente la liberación de todos los presos políticos, la apertura de la economía a inversionistas internacionales, organizar y garantizar el tranquilo retorno de millones de venezolanos y el nombramiento de miembros de la Oposición en altos cargos del estado.

Estamos en presencia, pues, del derrocamiento de la tenebrosa, desalmada y vulgar dictadura madurista como el gran logro del contundente operativo “Resolución absoluta” bajo la dirección del gobierno norteamericano y de su presidente Donald Trump.

Contrario a anuncios y declaraciones relativas al eco que tendría en Colombia tal acontecimiento, según las cuales Colombia podría ser el siguiente objetivo, así como su presidente Petro, las cosas han tomado un rumbo inesperado. En efecto, la sorpresiva conversación telefónica entre los presidentes Trump y Petro dejó en firme la realización de una reunión en la que se buscará acuerdos sobre el problema del narcotráfico.

En el análisis que se hace sobre lo que puede suceder en tal reunión, conviene tener en cuenta que Trump es un por excelencia un destacado negociador, cualidad que usa con gran propiedad en el campo político para lanzar propuestas que se pueden leer como atrevidas y hasta disparatadas, y que luego, ante la reacción de la contraparte, cambia, aligera y modifica.

De igual forma, hay que advertir que el presidente Trump ha demostrado en distintas situaciones críticas, salidas que causan asombro, malestar y oposición, que es capaz de modificar en el camino de su implementación. Así lo ha demostrado en sus encuentros con aliados de la OTAN, en el tema de los aranceles, en asuntos de defensa estratégica y en la búsqueda de la paz en varios conflictos internacionales donde ha mediado con éxito y en la guerra de agresión rusa contra Ucrania.

Lo que acaba de lograr con el fantástico operativo para capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro, demuestra habilidades muy difíciles para alcanzar un objetivo: la paciencia, meses durante los que el mundo esperó una acción, diplomacia para obtener el respaldo de varios gobiernos, disposición al diálogo hasta con quienes eran objeto de captura con jugosas recompensas y evitar hasta el agotamiento el uso de la fuerza.

Su proceder, mirando lo que ha realizado en materia de negociaciones de paz entre varios países, confirma su talante, ante todo la búsqueda de acuerdos desde posiciones de fuerza, de autoridad y de influencia. Disposición a abrir la puerta a aquellos a quienes considera enemigos o adversarios de EE. UU., punto este en el que los colombianos debemos contextualizar las palabras sobre Petro y la invitación a Washington D.C. No hay que creer que se ablandó o que tiene miedo, lo que busca es proteger los intereses de su país al menor costo posible en todo sentido.

Pienso que será la ocasión, como ya hemos presenciado en situaciones similares, en las que sitúa a su invitado en el plan de asumir compromisos en temas que afectan a EE. UU., por ejemplo, el muy sensible del narcotráfico, fenómeno que está atacando por la raíz y en el que sabe del alto grado de corrupción que ha alcanzado con gobiernos y dirigentes políticos en varios países del continente. Ahí, creo, se centrará su objetivo.

Finalmente, ni tontos que fueran el Secretario Rubio y el mismo presidente Trump si no comprendieran que Petro es un gobernante enredado en mil problemas y acusaciones en Colombia y que está de salida en pocos meses. De paso, al reconocerlo como el jefe de estado de Colombia, podrá exigirle metas sobre reducción radical de cultivos de coca y amapola, y compromisos de lucha contra los grandes capos del narcotráfico, entre ellos el de agilizar su extradición.

No tengo dudas que el gobernante norteamericano intentará, ofreciendo no intervención, que Petro rompa con el llamado cartel de los Soles. Es decir, algo así como simplificar el escenario, reducir los campos de acción y de riesgo, neutralizar a gobernantes cercanos o amigos de Maduro, Diosdado, Padrino y compañía.

Cosas de estrategas en las que priman los hechos y no las ideologías.

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