
Andrés Felipe Arias*
Venezuela, el giro del hemisferio y por qué Colombia no puede esperar. El eco de una doctrina
Toma I — Washington, 2 de diciembre de 1823
La mañana era fría en la Casa Blanca. El Presidente James Monroe estaba de pie, mirando por la ventana. Detrás de él, con papeles en la mano, su Secretario de Estado, John Quincy Adams , esperaba sin hablar.
—Europa vuelve a moverse —dijo Monroe sin girarse—. Las viejas potencias creen que este hemisferio sigue siendo su tablero.
Adams dio un paso al frente.
—Si no lo detenemos ahora, señor Presidente, nunca dejarán de hacerlo. No es solo América Latina. Es el principio.
Monroe asintió lentamente.
—Entonces quede claro —respondió—. Este continente no está abierto a nuevas colonizaciones. Cualquier intento será visto como una amenaza directa.
Adams bajó la mirada un segundo, como quien midió el peso de las palabras, y luego dijo:
—Entonces pongámosle nombre. Que queda en la historia como la Doctrina Monroe .
Monroe se volvió por fin.
—Que así sea.
La pluma empezó a moverse.
Toma II — Mar-a-Lago, Florida, viernes 2 de enero de 2026
Doscientos dos años y un mes después.
Era de noche en Mar-a-Lago. La conversación no figuraría en ninguna agenda oficial. Donald Trump estaba sentado a la cabecera de la mesa. A su derecha, Marco Rubio. Frente a ellos, Pete Hegseth.
—El clima mejoró —dijo Hegseth, en voz baja—. Si vamos a hacerlo, es ahora.
Trump sonrió apenas.
—Siempre hay una madrugada perfecta —respondió—. Esto lo es por dos razones.
Rubio levantó la ceja.
—¿Cuáles?
—Mañana se cumple 36 años desde que sacamos a Noriega de Panamá —dijo Trump—Y además… —hizo una pausa— es el cumpleaños número 17 de Bitcoin. Buen día para empezar ciclos.
Hegseth no sonó. Rubio sí, apenas.
—Entonces —dijo Rubio— podemos decir que la Doctrina Monroe 2.0 ha comenzado.
Trump negó con la cabeza.
—No, marco. Esta no es la Monroe. Ya no es Europa lo que hay que detener. Es China.
Se inclina hacia adelante.
—Esta es la Doctrina Donroe: geopolítica, economía y energía.
Hubo un silencio breve, denso. No hacía falta decir nada más.
Afuera, el océano permanecía en calma. En Caracas, la ciudad dormía con la certeza engañosa de que, superado el 31 de diciembre, los rumores sobre las intenciones de Trump eran solo eso, rumores, y que el tiempo mismo había vuelto a ponerse de su lado.
* Publicado en https://andresfelipearias.substack.com/p/doctrina-donroe el 11 de enero de 2026.
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