Cepeda punteando

Cepeda punteando

Jorge Enrique Pava Q.                                                                                                     

Los resultados de la encuesta publicada esta semana, donde puntea el candidato Cepeda son lógicos, pues la existencia en Colombia de una izquierda radical, extremista, resentida y violenta es innegable; y la forma como el gobierno Petro ha alimentado el odio en sus bases y vendido las garantías de impunidad para el delincuente y supervivencia para el desechable, vago y terrorista, le garantiza unos electores fijos e inamovibles. Y en la medida en que sus descaros ganan protagonismo, sus seguidores se afianzan y se consolidan. ¡Es la realidad!

Hoy puntea Cepeda como candidato. Pero igual lo haría Quintero, o Pizarro, o Bolívar, o cualquiera designado por Petro. Incluso, si estuvieran vivos, podrían hacerlo con mayor opción Pablo Escobar, o Garavito, o Tirofijo ya que, entre mayor sea el prontuario del candidato, mayor atracción genera en unas bases llenas de pestilencia y resentimiento. Porque aquí no se ostenta el efecto teflón, sino el efecto sarro, putrefacción y carroña que los protege de cualquier desgaste.

El problema entonces no es Cepeda, ni Escobar, ni Garavito, porque los electores zurdos están predeterminados. Y no son más, pero tampoco menos. El problema somos nosotros: los que deberíamos estar trabajando en impedir que ese falso progresismo corrupto siga en el poder; los que deberíamos concentrarnos en unir fuerzas en lugar de canibalizarnos; los que deberíamos estar armado una barrera de defensa ante el barbarismo del gobierno y sus huestes, y no debilitándonos mediante autoataques rastreros; los que deberíamos estar develando las alianzas soterradas de candidatos supuestamente de centro que, en realidad, son caballos de Troya al servicio del petrismo; los que deberíamos conquistar adeptos y no ahuyentarlos con posiciones absurdas; los que deberíamos unirnos y aclarar el panorama, y no enturbiarlo con la proliferación de candidatos superfluos.

Porque mientras esa izquierda está lista para apoyar cualquier escoria, y trabaja unida en mantener sus privilegios mediante todas las formas de lucha, nosotros nos desgastamos tratando de degradar más al rival, y lo que logramos es visibilizarlo y, por consiguiente, debilitarnos ante ese enemigo que ostenta un 31.9 % de favorabilidad y, con esa minoría inamovible, ser un peligro inminente.

¿Y por qué, siendo minoría, atemoriza tanto? Porque tiene el aparato estatal a su servicio; porque los grupos criminales que operan con la complicidad del gobierno están dispuestos a ejercer su presión para mantenerse en la presidencia; porque la primera línea y los brazos urbanos de los narcoterroristas están listos para vandalizar, destruir y causar pánico en los ciudadanos; porque el enemigo es innoble, aleve, traicionero y rastrero, y goza de total impunidad.

¿Dónde está entonces nuestra salvación? ¡En el 60 % de electores abstencionistas! Porque los abstencionistas no son, ni serán petristas. Los petristas, repito, ya están contados, identificados, alienados y enceguecidos. Es al abstencionismo al que deberíamos concientizar. Pero mientras persista esta confusión y oscuridad en la definición del candidato opositor, esa abstención aumentará y se volverá mas inabordable.

¿Qué espera, por ejemplo, el Centro Democrático para definirse? ¡El tiempo corre en nuestra contra!

www.titepava.com

Leave a Reply

Your email address will not be published.