
Alfonso Monsalve Solórzano
El país ha sido testigo esta semana de las actuaciones de Petro, de las que quiero resaltar dos: el discurso que dio en Santa Marta, luego de la fracasada cumbre CELAC–UE, y la orden de bombardear los campamentos ubicados en el Guaviare, del GAO que dirige Iván Mordisco, porque en ellos se deja ver la posición perversa que tiene el presidente.
En el primer caso, Petro insiste en su posición negacionista sobre el asalto al Palacio de Justicia, diciendo que quienes lo tomaron violentamente fueron quienes querían destruir “los expedientes de tortura sobre 10.000 ciudadanos y ciudadanas de Colombia y los quemaron”, es decir, supuestamente aquellos que estaban interesados en desaparecer las investigaciones que los señalarían como autores de la masacre de los miembros de la UP, que en la lógica de Petro fueron las autoridades gubernamentales y los denominados paramilitares.
Al hacer esa aseveración, quiere lavarle el rostro al M-19, desvinculándolo de su alianza con el narcotráfico asesino de Pablo Escobar, algo que se desmorona frente a testimonios como el del doctor Gaona (https://www.infobae.com/colombia/2025/11/10/petro-revelo-que-converso-personalmente-con-alvaro-uribe-para-hacerle-una-invitacion-hermano-vamos-a-la-jep-ambos/), quien relata cómo a su padre, el magistrado lo mató por la espalda el comando del M-19, en un terrible crimen de lesa humanidad; y que detrás de todo esto estuvo el narcotráfico que quería impedir la extradición. El negacionismo de Petro y sus hordas de serviles aduladores se monta “para tratar de desvincular, naturalmente, la relación criminal entre el narcotráfico y la guerrilla del M-19. En un momento de la historia que tal vez los jóvenes no hayan conocido, pero tal vez usted lo sabe, y los periodistas de su generación lo recuerdan, cómo era Colombia en los años 80. Y, particularmente, lo que significaba oponerse a Pablo Escobar en los años 80. Sobre todo, cuando al final, ni siquiera el mismo Estado se pudo oponer y tuvieron que negociar y prohibir en una Asamblea Constituyente la extradición de narcotraficantes en un país que producía el mayor volumen de cocaína en el planeta; iniciativa que, coincidentemente, fue propuesta por la Alianza Democrática del M-19, y que se aprobó con 45 votos a favor y 5 en contra (Ibid).
Pero, además, el montaje se encadena con afirmaciones destinadas a fortalecer el relato de que el expresidente Uribe es el creador del paramilitarismo que exterminó a la UP y que Petro ha sido el mayor luchador contra el narcotráfico.
No es verdad, en ninguno de los dos casos.
Para explicarlo, hago una aclaración inicial, que pude resultar útil: los grupos contrainsurgentes se denominaron “autodefensas”, pero el relato de muchos intelectuales y comunicadores es que estas son un brazo armado ilegal del ejército, terminó por hacerlas sinónimos de “paramilitares”, lo cual tiene un matiz altamente negativo para nuestras fuerzas armadas y de policía, pues, si bien es cierto que hubo colaboración de algunos militares con las autodefensas, estas no fueron creadas por aquellas, ni sus prácticas atroces y delincuenciales fueron una política de estado. Esto ha sido reconocido hasta por la cuestionada por muchos, Comisión de la Verdad.
Pues bien, es necesario recordar que la autodefensa fue creada mediante el decreto 3398 en 1965 por el presidente de entonces, Guillermo León Valencia, quien facultó a las autoridades militares para organizar, entrenar y dotar a civiles con el fin de proteger la seguridad y el orden público en colaboración con la fuerza pública. Este decreto se convierte en la Ley 48 de 1968, bajo la presidencia de Carlos Lleras, en el marco de la doctrina contrainsurgente continental durante la Guerra Fría.
Y en su versión moderna, aparecen a finales de los 70 y se consolidan en los 80 y principios de los 90, cuando, precisamente, los grupos de autodefensa se transforman de organizaciones contrainsugentes, creadas para combatir las guerrillas, en grupos dedicados al narcotráfico, igual que hizo su contraparte, la insurgencia y principios de los 90.
Y respecto al papel de Uribe: su ejercicio político como gobernador empezó en el 1 de enero de1995, mucho después de la creación de las autodefensas. Es cierto que impulsó las cooperativas Convivir -que han sido ligadas a formas de autodefensas- pero, estas reunían civiles sin armas con el propósito de dar información a las autoridades en su lucha contra las guerrillas, los paramilitares y los narcos. Fueron creadas invocando la ley 356 de 1994. La Corte Constitucional las declaro inconstitucionales, porque muchas comenzaron a convertirse en grupos armados de justicia privada, en la sentencia C-572/97. Por supuesto, el gobernador Uribe acató el fallo. Además, fue él, como presidente, en su segundo mandato, quien obligó a los paramilitares a desmovilizarse y los extraditó cuando desde la cárcel siguieron narcotraficando.
Y, como si fuera poco, han fracasado durante décadas los intentos de vincularlo a él y a su familia a la creación de grupos de autodefensa, como en el caso de los “12 apóstoles”, en el que, por lo demás, su hermano, vilipendiado por muchos años, fue declarado inocente. No hay, en el país, una vida más investigada que la del expresidente Uribe y su familia y nunca han encontrado algo ilegal sus enemigos.
En cuanto al exterminio de la UP, el propio Carlos Castaño atribuye la muerte de más de la mitad de los militantes de la UP a Gonzalo Rodríguez Gacha (no eran tantos, como se dice, afirma), pues entró en contradicción con las FARC porque estas le habían robado una cantidad importante de cocaína, unos 800 kilos, según Mauricio Aranguren Molina, en Mi Confesión, Bogotá, Oveja Negra 2001.
También hubo algunas ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas armadas, sin que fueran autorizadas por el Estado. Pero, además, Álvaro Delgado en su libro Veinticinco años de luchas sociales en Colombia 1975-2000, afirma que las FARC asesinaron a militantes de la UP que se negaron a combinar todas las formas de lucha; y, como dice, Iván Gallo, esta fue utilizada como carne de cañón por las mismísimas FARC: “Desde el principio Arenas y Marulanda crearon las UP como peones, bajas aceptables que servirían para comprobar que en éste país el único medio que tiene la izquierda para llegar al poder es usurpándolo. Con su usual prepotencia estos dinosaurios soviéticos, sanguinarios y crueles, acabaron el tejido social de la izquierda. Miles de dirigentes de la UP no tuvieron otro camino, después del asesinato de Bernardo Jaramillo, que tomar los caminos del monte. Y es allí cuando la izquierda deja de ser una opción aislada, arcaica, asociada con el bandolerismo fariano”.
No es verdad, entonces, como dice Petro que “Y los que fundaron las Convivir (mismas Autodefensas Unidas de Colombia —AUC—) tuvieron el aval del gobernador y, pues, presidente de esta República, el señor Álvaro Uribe Vélez”, afirmó, refiriéndose a la vinculación del exmandatario con los grupos paramilitares, que fueron en parte responsables de la exterminación de miles de personas, en su mayoría militantes y simpatizantes de la UP.A propósito de lo dicho más arriba, este es un buen momento para hacer la siguiente aclaración” (Ibid).
Pero, adicionalmente, hay que tener en cuenta que Petro en su relato de muchos años se presenta como el gran luchador contra el narcotráfico, porque ha denunciado en el congreso el llamado paramilitarismo. Lo que no dice es que nunca denunció el narcotráfico de la guerrilla, que ha exportado más cocaína que cualquiera en el mundo; y que con su política de paz total ha favorecido a esas narco-organizaciones, pero también a las derivadas de las autodefensas: el Clan del Golfo, el Gao de la Sierra Nevada, etc. Y que esa política es la que lo tiene en semejantes problemas con las autoridades norteamericanas.
En cuanto a los bombardeos al Gao de Iván Mordisco: ahora los ejecuta, a pesar de que había niños. algo que antes repudiaba y calificaba como un crimen de lesa humanidad, porque está asustado: mucha bravuconería hacia afuera, pero un temor paralizante hacia adentro, porque sabe que está en la mira de los Estados Unidos, por cómplice con el narcotráfico y necesita mostrar resultados que los disuada. Pero todo indica que Maduro pronto caerá y que él es el siguiente. Su política y su bocaza o condenan. Imagínense ustedes los GAOS colombianos saliendo precipitados de Venezuela y el temor de que puedan ser golpeados en Colombia. Es la peor pesadilla para ellos y para Petro. De nada le han servido sus mentiras.
POSTCRIPTUM
El Centro Democrático elegirá su candidato en enero o febrero, antes del 6, para participar en la consulta y escogerá el o los postulados. Esperemos que no lo hagan después del 6 del año entrante, porque si no, la escogencia ya quedaría para las elecciones del 30. Y, si van a elegir a varios ¿por qué no los postulan a todos y santo remedio?
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