Culpable o inocente: no hay terceras vías.

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Culpable o inocente: no hay terceras vías.

Martin Eduardo Botero                                                                  

“Culpable o inocente: no hay terceras vías.

La absolución no se discute, se respeta

En los últimos días, tras el fallo absolutorio del Tribunal Superior de Bogotá a favor del expresidente Álvaro Uribe Vélez, se ha visto renacer una vieja práctica: la de quienes intentan convertir las decisiones judiciales en juicios políticos, y las sentencias en pretextos ideológicos.

Algunos opinadores han afirmado, con ligereza, que “Uribe fue el primer presidente condenado en Colombia”, o que “la historia ya lo juzgó”. Nada más falso.

En Derecho penal no existe la “condena moral” ni la “culpabilidad simbólica”. Existen solo dos categorías jurídicas: culpable o inocente. Y el Tribunal fue claro —con voto mayoritario y fundamentos jurídicos sólidos— al revocar la decisión de primera instancia y declarar la absolución total por inexistencia de prueba y de responsabilidad penal.

El resto son interpretaciones políticas, no jurídicas.

Quien fue investigado y luego absuelto no es un “símbolo de impunidad”, sino la prueba de que el Estado de Derecho funciona. Las democracias sólidas se distinguen precisamente por su capacidad de absolver cuando no hay prueba, así como de condenar cuando la hay.

Resulta preocupante el intento de algunos sectores de reinstalar una condena mediática cuando la justicia ha hablado con voz firme. La absolución no es un favor ni una concesión: es la consecuencia natural del respeto al debido proceso, la presunción de inocencia y la valoración probatoria objetiva.

El voto disidente de una magistrada —que algunos han querido usar como bandera política— no convierte en dudosa una sentencia legítima. El disenso es parte del pluralismo judicial, no una señal de corrupción o de favoritismo. Las decisiones se toman por mayoría, conforme a derecho, y tienen fuerza vinculante para todos.

Defender una sentencia justa no significa ser uribista o antiuribista: significa ser coherente con la ley y con los principios que sostienen la República.

Por eso, la absolución no se discute: se respeta.

Amen.” (Octubre 22)

* Publicado en su cuenta de X (@boteroitaly).

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