
Álvaro Uribe Vélez*
A los comerciantes de la Patria, fuerza que pega con alegría los ladrillos de la construcción ante la amargura de los destructores.
“FENALCO, 80 AÑOS
Septiembre 26, 2025
Por generosidad de su director, el Dr. Jaime Alberto Cabal, comparezco ante ustedes mis compatriotas, a pesar de estar mi alma sonrojada por el proceso judicial que me afecta, para sumarme a su laboriosa vitalidad en la tarea de defender la democracia contra la amenaza castrochavista.
Sucede esta Asamblea en Medellín, cerca de Sonsón, allí Lorenzo Botero Jaramillo emprendió el viaje que llegó al Teatro Alameda de Bogotá, donde se formalizó la fundación de Fenalco.
Nuestro homenaje a los fundadores, a los directivos de todas las horas, a los últimos, Sabas Pretelt de la Vega, Guillermo Botero Nieto y el Dr. Jaime Alberto Cabal.
Fue difícil aquel nacimiento de Fenalco entre la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. En los inicios los comerciantes se unieron para frenar el intervencionismo de Estado que alteraba el mercado.
Ahora los retos son mayores.
La actividad destructora del neocomunismo ha marcado la senda para terminar el gobierno con un déficit superior al 7°/o y un endeudamiento alrededor del 70°/o. Durante estos 36 meses el actual gobierno ha superado en 86.000 contratos de servicios personales lo acumulado en el mismo periodo del gobierno anterior, con un costo adicional de 5.5 billones de pesos. A esto se suma un aumento de 20.000 empleados públicos, 11 nuevas embajadas y 24 consulados, todo en la época de la revolución de las comunicaciones.
Los miles de compatriotas, beneficiados con estos contratos y nombramientos, son esclavos electorales del actual gobierno, que los ha vinculado con plena conciencia de que no hay dinero para pagarles.
A este gobierno, derrochón sin límite, le cabe la definición de Margaret Thatcher: “Comunismo es acabar la plata ajena”, en este caso el dinero del pueblo.
El derroche rompió la Tesorería de la Nación que ha bajado de promedios de 30 billones a 2 billones con el riesgo de cesación de pagos.
Para financiar el derroche y la politiquería oficial, los impuestos tan altos han llevado al cierre de 20.000 tiendas de barrio y a una significativa reducción de las ventas en aquellas que sobreviven.
Los colombianos se endeudan para pagar impuestos de renta, patrimonio y predial. El impuesto al patrimonio es una confiscación gradual a través de enajenar una porción cada año para pagarlo.
Allí donde el Gobierno Nacional realiza los avalúas catastrales ya hay ciudades en venta y zonas rurales esperando que este gobierno las compre.
Para el nuevo gobierno será inaplazable una reducción radical del tamaño del Estado. Esto con el fin de dar más espacio al sector privado, hacer posible la reducción de los intereses y destinar recursos a apoyar el mejoramiento social de la Nación.
El gobierno ha condenado al país a quedarse sin petróleo, sin gas y también con reducida energía alternativa.
Solamente en La Guajira se habían adjudicado proyectos de energía solar y eólica para generar 1535 megas. Ecopetrol tiene uno, de 205 megas, sin instalar. El resto están cancelados, no hubo liderazgo del Gobierno para lograr acuerdos con las comunidades.
Mientras la tecnología avanza para utilizar el carbón con mínima contaminación, la ideología del odio amenaza con dejarlo bajo tierra y a los mineros de la Patria en ruina.
Para imponer el monopolio comunista estatal, el gobierno ha quebrado la salud y pretende con su proyecto de ley protocolizar el fiasco, que se acelera con el desconocimiento oficial de las deudas.
El número de pólizas privadas de salud se duplicó y ha llegado a 4 millones. En los sectores pobres dejan de comprar arroz para pagar medicinas. Muchas empresas como las de ustedes tienen que asumir sumas de dinero adicionales para ayudar en la salud de los trabajadores.
Hay que reconocer errores del pasado. Los de mi larga carrera política han sido ampliamente debatidos. No los escondo. Y a pesar de la edad, quiero que no se repitan.
Sin embargo, siguen orondos los responsables de aquellos errores que concedieron impunidad total al terrorismo e hicieron promoción tácita del regreso del narcotráfico, con consecuencias que hoy se sufren.
También siguen orondos, desfilan ambiciosos por la pasarela de la democracia, aquellos hábiles oradores que contribuyeron al desfalco de Saludcoop, CafeSalud, Caprecom y otras. Quieren aparentar que no hubo “Mermelada” corrupta.
La lucha contra la corrupción no se puede confiar a sus beneficiarios.
El gobierno muestra su afán de apoderarse de las reservas pensionales para gastar más, prolongar el derroche y pretender ganar las elecciones.
No se ha pensado en un país con empleo de calidad sino en atraer al trabajador con un discurso antiempresa que termina con más informalidad.
La caída de la inversión privada por temor a los impuestos, a las regulaciones y al discurso oficial, ya deriva en salida masiva de colombianos hacia el exterior. Alrededor de 3,5 millones de personas han salido del país, se estima que 1,7 millones no han retornado. En promedio el país expulsa por año 90.000 jóvenes con título profesional, técnico o tecnológico.
La salida de capitales supera el ingreso. En el último semestre entraron recursos de capital por 6579 millones de dólares y salieron 7432 millones. El negativo fue de 853 millones. En agosto la caída de la inversión extranjera fue del 20°/o. Se consolida la tendencia de más empresas cerradas que nuevas.
Pese a lo anterior Colombia no ha tocado fondo en el proceso de destrucción neocomunista. En Argentina y Bolivia los derrotaron porque en ambos países la ciudadanía sintió el estrago de la destrucción.
En Colombia el gobierno todavía dispone de capacidad de engañar; oculta la demolición democrática con un crecimiento del 2, 5°/o y un desempleo del 9°/o. En este último la informalidad supera la registrada antes de la pandemia. Sería mucho mayor sin la salida masiva de personas y sin la expansión burocrática.
El crecimiento se sostiene en consumos ilegales de actividades que se incrementan por las políticas oficiales, como el narcotráfico que, en 201 O, después de restar decomisos a la producción, llevó al mercado 150 toneladas de cocaína, y en 2024, 1815 toneladas.
Nos toca a todos los aquí reunidos crear conciencia que las ventas mayores de licuadoras, lavadoras, ventiladores, televisores de alta resolución y motos, corresponden a coyunturas de la economía que no dependen del gobierno o se dan a pesar de él.
El país este año puede recibir 13.000 millones de dólares en remesas, suma muy abultada pero inferior al valor del narcotráfico.
Actividades como el café, la palma, las flores, el aguacate, que corresponden a la tenacidad de los colombianos han ayudado a que la economía todavía flote.
El precio del oro superior a los 3.000 dólares la onza troy, irriga capacidad de consumo no obstante que el 60°/o proviene de minería ilegal.
El gobierno está risueño porque mientras destruye, tranquiliza a los colombianos con estos consumos.
Pero hay mezclas malditas que le suman al narcotráfico la indolencia que deja a los pobres sin vivienda, la corrupción que la tapan con discursos de Robin Hood para halagar a nuestros compatriotas de ingresos medios y populares a tiempo que los arruinan.
La identificación con Chávez y Castro se reedita con la zona binacional para proteger a Maduro y poner a nuestro ejército en la misma condición de objetivo legítimo de los Estados Unidos, como lo es la cúpula narcoterrorista de la hermana Venezuela.
En este salón, donde nos reunimos, todo parece bien porque lo que está mal no nos amilana. Entre los presentes la dificultad de los negocios no mina la determinación de sacar a Colombia adelante, de derrotar al neocomunismo con una coalición democrática, con un gobierno que llegue aprendido el 7 de agosto de 2026 y en los primeros minutos con la derogatoria de decretos y resoluciones devuelva a la ciudadanía toda la esperanza.
La democracia tiene que ganar las elecciones no obstante que los fusiles ilegales presionarán a los votantes para que se filen en favor del neocomunismo. Además, el gobierno amenaza con comprar o sacar del aire a medios de comunicación.
Todos, el trabajador, el empresario, la señora, el joven, el profesor, todos tenemos que contribuir a que Colombia tenga un gobierno sin vacilaciones para recuperar la seguridad, requisito de la paz; con autoridad y oferta social para eliminar la droga; con decisión para apoyar el emprendimiento privado, que con educación pertinente conecte a los jóvenes. Un Gobierno con credibilidad para que la comunidad financiera, doméstica e internacional, facilite inversiones mientras se hace la transición que, con menos impuestos, estabilidad en las reglas y crecimiento sostenido, permita la reducción del déficit y de la deuda.
Ustedes los aquí presentes representan la familia, el trabajo sin receso, el corazón de vibraciones patrióticas, en fin, constituyen la institución del emprendimiento privado, que, con la Constitución, los soldados y policías de la Patria, se erige como una gran contención al avance neocomunista.
Ustedes, comerciantes de la Patria, tienen que hacer una gran tarea de conversación con sus colaboradores, jefes o subordinados, con sus amigos y familiares, para explicar la realidad de Colombia y construir el triunfo democrático del 26.
La defensa de la democracia exige que cada uno de ustedes, atrás o en frente del mostrador, en la oficina, en la casa o en la calle, sea un pedagogo sobre nuestro riesgo democrático y la necesidad de ganar y dejar atrás la cartilla castro-chavista.
En este salón de Fenalco está representada la Colombia que en las palabras del poeta “tiene poder en la voz, no en los fusiles”. Acá están representadas las mayorías colombianas que “alzan el futuro” como liviana vara de mimbre, no obstante, el peso de los retos.
Ustedes, comerciantes de la Patria, son la fuerza que pega con alegría los ladrillos de la construcción ante la amargura de los destructores.
Con la gratitud que debo a mis compatriotas pido a ustedes me reciban en el grupo de los pegadores de ladrillos para construir un futuro libre, democrático y digno para los colombianos.” (Septiembre 26)
* Discurso en el Congreso de Fenalco. Reproducido en su cuenta de X @AlvaroUribeVel ().
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