Descertificación

Descertificación

Alfonso Monsalve Solórzano                                                                                                                      

Estados Unidos descertificó condicionalmente a Colombia.

En realidad, castigó a Petro y su gobierno, porque el documento emitido por el gobierno de USA diferencia entre las ejecuciones del presidente, de un lado, cuyo desempeño fue completamente obstructivo para la erradicación y de absoluta complacencia y de empoderamiento con los grandes narcotraficantes, los GAOS, con su política de paz total ; y del otro, sacó en limpio a  las fuerzas armadas y de policía y  a las autoridades locales, quienes hicieron lo posible por combatir al narcotráfico  dentro del marco opresivo de Petro y la guerra asimétrica a la que fueron sometidos, por el mandatario y los GAOS.

Le salió, entonces, mal la jugada, porque lo que buscaba era descertificación total, en la perversa idea de buscar un enemigo externo que le permitiera unificar el país para ganar las elecciones del 2026 y encontrar una excusa que justificase  el vertiginoso estrechamiento de los lazos con el régimen de Venezuela, denominado por el gobierno del presidente Trump, como Cartel narcoterrorista de los Soles y sometido, en cuanto tal, a una operación de acoso y derribo, que, por supuesto, no le conviene ni a Maduro y sus secuaces, ni a Petro y los suyos.

Pero, tampoco, a los GAOS que por décadas han convertido el narcotráfico en el combustible de una amenaza terrorista sin más ideología que el culto a esa puta universal que es el oro, al decir de Marx en el Tercero de los Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844, basándose en El Timón de Atenas de Shakespeare[i] (En nota a pie de página no pude resistir la tentación de adjuntar el poema, que pinta de cuerpo entero a los GAOS autodenominados de izquierda y derecha).

Porque el narcotráfico acabó con cualquier pretensión de legitimidad de los GAOS, de Maduro y de Petro. No sólo porque el proyecto del fin del capitalismo y construcción del comunismo sucumbió con la caída de la Unión Soviética y la conversión de la China Comunista en una economía capitalista dirigida desde un estado dictatorial dirigida monolíticamente por el Partido Comunista al servicio de la propiedad privada, y con un proyecto de hegemonía mundial; sino porque el dinero que ingresó a esas organizaciones por borbotones terminó por convertirlas en carteles dedicados al crimen transnacional, cuyo único interés es enriquecerse infinitamente, escondidos en la etiqueta de revolucionarios o contrarrevolucionarios que pretenden “salvar” a los pobres de este país, igual que el cartel delos Soles, su aliado estratégico salva a Venezuela.

No es cierto que la cocaína sea un problema que sólo compete a USA como dice Petro. Ellos tienen responsabilidades, por supuesto, en evitar el veneno que destroza su juventud, junto con el fentanilo y la heroína. Pero, no es menos cierto que el flujo de dinero que llega a Colombia ha permitido mantener por más de treinta años unos GAOS que si no fuera por este, habrían desaparecido.

El argumento petrista es que el tráfico se acabaría con la legalización de la cocaína y que de lo que se trataría es de hacer una sustitución de cultivos “voluntaria”, mientras se establece un acuerdo global que la legalice; y que, mientras eso no suceda hay que negociar con los GAOS con una política de paz total que los inserte impunemente a la sociedad.

Pues bien, ese argumento es una falacia. Una verdad verdadera es que, a ellos, en el estado de corrupción en que se encuentran, producido por la puta universal, NO les interesa que la cocaína se legalice, porque dejarían de recibir las cantidades ingentes de dinero y perderían el control de los territorios y de las gentes sobre los que cimientan sus inmensas fortunas.  Y otra verdad verdadera es que el país no puede seguir por el camino trazado por Petro so pena de balcanizarse y/o convertirse en un estado criminal.

La respuesta de Petro, desafiando a Estados Unidos, obedece a su lógica política, porque está jugado por mantener su “proyecto político” de acabar el estado de derecho y construir una narcodictadura apoyada en los GAOS e imbricada con la de Venezuela, férreamente opuesta a USA y alineándose en el eje China – Rusia – Irán (aunque este se encuentra muy golpeado por Israel y USA).

El problema para ellos es que se les está acabando el tiempo. El gobierno de Trump quiere recobrar su influencia en el caribe aislando y derrotando al régimen de Venezuela, que es un antagonista alineado con los intereses de China. Allá hay recursos estratégicos que no pueden estar en manos de los enemigos de USA (yo sólo subrayo el hecho geopolítico) y sabe que una debilidad de este régimen es su papel en el narcotráfico.

Estados Unidos va por Maduro y sus generales, el Cartel de los Soles. Mientras Trump esté en el poder, y lo estará hasta el 10 de enero del 2029 -todavía le quedan más de tres años- la presión será extrema, lo va a golpear y será muy duro. De hecho, ya lo está haciendo. Hay una alta probabilidad de que Maduro caiga. No parece razonable hacer semejante movilización militar movilización para, finalmente, dejar al régimen. Maduro y sus secuaces tienen miedo.

Petro, también es consciente de que durante el gobierno de Trump los ojos del gobierno de USA estarán puestos en sus ejecutorias contra el narcotráfico y que será cada vez más difícil que los GAOS sigan exportando cocaína impunemente. La sombrilla de la paz total no podrá arroparlo a él y a sus aliados de las represalias del país del norte.

Cree que su posición antiimperialista logrará obtener, en las elecciones del 2026, el triunfo que los salvarán de la debacle (la justicia nacional e internacional lo esperan) y permanecer, él y/o sus conmilitones si llegan a la presidencia a partir del 7 de agosto del 2026 (sigue hablando de “constituyentes” en el próximo gobierno.  Y para ganar, lo he repetido aquí en muchas ocasiones, hará lo que tenga que hacer. Y los GAOS y las bandas de la ciudad intentarán, además de manejar el discurso antiimperialista, ahogar este país en sangre, antes y después de las elecciones.

Pero el escenario está cambiando. Si el régimen de Maduro cae, los GAOS, que lo protegen y que son protegidos por el Cartel de los Soles, estarán en severas dificultades porque perderán su retaguardia estratégica. Si permanece, (algo que, según mi hipótesis es altamente improbable), estará seriamente debilitado y eso tendría consecuencias en su apoyo a los GAOS.

El mensaje de la descertificación es que USA sabe que a este señor sólo le quedan menos de once meses en el poder y que ya en mayo o junio del año entrante habrá, si todo sale bien – y ya se está construyendo una gran coalición de centro derecha- un nuevo presidente y un nuevo congreso que echarán por tierra todas las políticas que han minado nuestra seguridad y nuestra soberanía internas y externas y coludiéndose con los GAOS y el cartel de los Soles. Y la comunidad internacional de Occidente estará pendiente de lo que ocurra en estos meses en Colombia.

Nos corresponde resistir, resistir, resistir estoicamente, estar preparados para las dificultades y asegurar el triunfo. Todo se está encauzando para recuperar nuestro país.

POSTCRIPTUM

La “sentencia de la JEP a las FARC muestra que ese fue un sistema amañado para favorecerlos, que rompe los parámetros internacionales de justicia, que exigen un mínimo de prisión y respeto a las víctimas. Es el resultado de un acto en el que el congreso, la corte constitucional de la época, pero también políticos opositores que “negociaron” sin ningún mandato de representación, avalaron una vergonzosa negociación que fue negada por los ciudadanos colombianos, en el plebiscito del 2016. Y un ejemplo de lo que pasará si se repite el modelo.

(1)   Shakespeare, fragmento de El Tomón de Atenas

 «¡Oro!, ¡oro maravilloso, brillante, precioso! ¡No, oh dioses, no soy hombre que haga plegarias inconsecuentes! (¡Simples raíces, oh, cielos purísimos!) / Un poco de él puede volver lo blanco, negro; lo feo, hermoso; lo falso, verdadero; lo bajo; noble; lo viejo, joven; lo cobarde, valiente ¡oh dioses! ¿Por qué? / Esto va a arrancar de vuestro lado a vuestros sacerdotes y a vuestros sirvientes; / va a retirar la almohada de debajo de la cabeza del hombre más robusto; / este amarillo esclavo /va a atar y desatar lazos sagrados, bendecir a los malditos, / hacer adorable la lepra blanca, dar plaza a los ladrones y hacerlos sentarse entre los senadores, con títulos, genuflexiones y alabanzas; / él es el que hace que se vuelva a casar la viuda marchita /y el que perfuma y embalsama como un día de abril a aquella que revolvería / el estómago al hospital y a las mismas úlceras./Vamos, fango condenado, puta común de todo el género humano / que siembras la disensión entre la multitud de las naciones / voy a hacerte ultrajar según tu naturaleza.»

 

 



 

Descertificación

Alfonso Monsalve Solórzano

Estados Unidos descertificó condicionalmente a Colombia.

En realidad, castigó a Petro y su gobierno, porque el documento emitido por el gobierno de USA diferencia entre las ejecuciones del presidente, de un lado, cuyo desempeño fue completamente obstructivo para la erradicación y de absoluta complacencia y de empoderamiento con los grandes narcotraficantes, los GAOS, con su política de paz total ; y del otro, sacó en limpio a  las fuerzas armadas y de policía y  a las autoridades locales, quienes hicieron lo posible por combatir al narcotráfico  dentro del marco opresivo de Petro y la guerra asimétrica a la que fueron sometidos, por el mandatario y los GAOS.

Le salió, entonces, mal la jugada, porque lo que buscaba era descertificación total, en la perversa idea de buscar un enemigo externo que le permitiera unificar el país para ganar las elecciones del 2026 y encontrar una excusa que justificase  el vertiginoso estrechamiento de los lazos con el régimen de Venezuela, denominado por el gobierno del presidente Trump, como Cartel narcoterrorista de los Soles y sometido, en cuanto tal, a una operación de acoso y derribo, que, por supuesto, no le conviene ni a Maduro y sus secuaces, ni a Petro y los suyos.

Pero, tampoco, a los GAOS que por décadas han convertido el narcotráfico en el combustible de una amenaza terrorista sin más ideología que el culto a esa puta universal que es el oro, al decir de Marx en el Tercero de los Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844, basándose en El Timón de Atenas de Shakespeare[i] (En nota a pie de página no pude resistir la tentación de adjuntar el poema, que pinta de cuerpo entero a los GAOS autodenominados de izquierda y derecha).

Porque el narcotráfico acabó con cualquier pretensión de legitimidad de los GAOS, de Maduro y de Petro. No sólo porque el proyecto del fin del capitalismo y construcción del comunismo sucumbió con la caída de la Unión Soviética y la conversión de la China Comunista en una economía capitalista dirigida desde un estado dictatorial dirigida monolíticamente por el Partido Comunista al servicio de la propiedad privada, y con un proyecto de hegemonía mundial; sino porque el dinero que ingresó a esas organizaciones por borbotones terminó por convertirlas en carteles dedicados al crimen transnacional, cuyo único interés es enriquecerse infinitamente, escondidos en la etiqueta de revolucionarios o contrarrevolucionarios que pretenden “salvar” a los pobres de este país, igual que el cartel delos Soles, su aliado estratégico salva a Venezuela.

No es cierto que la cocaína sea un problema que sólo compete a USA como dice Petro. Ellos tienen responsabilidades, por supuesto, en evitar el veneno que destroza su juventud, junto con el fentanilo y la heroína. Pero, no es menos cierto que el flujo de dinero que llega a Colombia ha permitido mantener por más de treinta años unos GAOS que si no fuera por este, habrían desaparecido.

El argumento petrista es que el tráfico se acabaría con la legalización de la cocaína y que de lo que se trataría es de hacer una sustitución de cultivos “voluntaria”, mientras se establece un acuerdo global que la legalice; y que, mientras eso no suceda hay que negociar con los GAOS con una política de paz total que los inserte impunemente a la sociedad.

Pues bien, ese argumento es una falacia. Una verdad verdadera es que, a ellos, en el estado de corrupción en que se encuentran, producido por la puta universal, NO les interesa que la cocaína se legalice, porque dejarían de recibir las cantidades ingentes de dinero y perderían el control de los territorios y de las gentes sobre los que cimientan sus inmensas fortunas.  Y otra verdad verdadera es que el país no puede seguir por el camino trazado por Petro so pena de balcanizarse y/o convertirse en un estado criminal.

La respuesta de Petro, desafiando a Estados Unidos, obedece a su lógica política, porque está jugado por mantener su “proyecto político” de acabar el estado de derecho y construir una narcodictadura apoyada en los GAOS e imbricada con la de Venezuela, férreamente opuesta a USA y alineándose en el eje China – Rusia – Irán (aunque este se encuentra muy golpeado por Israel y USA).

El problema para ellos es que se les está acabando el tiempo. El gobierno de Trump quiere recobrar su influencia en el caribe aislando y derrotando al régimen de Venezuela, que es un antagonista alineado con los intereses de China. Allá hay recursos estratégicos que no pueden estar en manos de los enemigos de USA (yo sólo subrayo el hecho geopolítico) y sabe que una debilidad de este régimen es su papel en el narcotráfico.

Estados Unidos va por Maduro y sus generales, el Cartel de los Soles. Mientras Trump esté en el poder, y lo estará hasta el 10 de enero del 2029 -todavía le quedan más de tres años- la presión será extrema, lo va a golpear y será muy duro. De hecho, ya lo está haciendo. Hay una alta probabilidad de que Maduro caiga. No parece razonable hacer semejante movilización militar movilización para, finalmente, dejar al régimen. Maduro y sus secuaces tienen miedo.

Petro, también es consciente de que durante el gobierno de Trump los ojos del gobierno de USA estarán puestos en sus ejecutorias contra el narcotráfico y que será cada vez más difícil que los GAOS sigan exportando cocaína impunemente. La sombrilla de la paz total no podrá arroparlo a él y a sus aliados de las represalias del país del norte.

Cree que su posición antiimperialista logrará obtener, en las elecciones del 2026, el triunfo que los salvarán de la debacle (la justicia nacional e internacional lo esperan) y permanecer, él y/o sus conmilitones si llegan a la presidencia a partir del 7 de agosto del 2026 (sigue hablando de “constituyentes” en el próximo gobierno.  Y para ganar, lo he repetido aquí en muchas ocasiones, hará lo que tenga que hacer. Y los GAOS y las bandas de la ciudad intentarán, además de manejar el discurso antiimperialista, ahogar este país en sangre, antes y después de las elecciones.

Pero el escenario está cambiando. Si el régimen de Maduro cae, los GAOS, que lo protegen y que son protegidos por el Cartel de los Soles, estarán en severas dificultades porque perderán su retaguardia estratégica. Si permanece, (algo que, según mi hipótesis es altamente improbable), estará seriamente debilitado y eso tendría consecuencias en su apoyo a los GAOS.

El mensaje de la descertificación es que USA sabe que a este señor sólo le quedan menos de once meses en el poder y que ya en mayo o junio del año entrante habrá, si todo sale bien – y ya se está construyendo una gran coalición de centro derecha- un nuevo presidente y un nuevo congreso que echarán por tierra todas las políticas que han minado nuestra seguridad y nuestra soberanía internas y externas y coludiéndose con los GAOS y el cartel de los Soles. Y la comunidad internacional de Occidente estará pendiente de lo que ocurra en estos meses en Colombia.

Nos corresponde resistir, resistir, resistir estoicamente, estar preparados para las dificultades y asegurar el triunfo. Todo se está encauzando para recuperar nuestro país.

POSTCRIPTUM

La “sentencia de la JEP a las FARC muestra que ese fue un sistema amañado para favorecerlos, que rompe los parámetros internacionales de justicia, que exigen un mínimo de prisión y respeto a las víctimas. Es el resultado de un acto en el que el congreso, la corte constitucional de la época, pero también políticos opositores que “negociaron” sin ningún mandato de representación, avalaron una vergonzosa negociación que fue negada por los ciudadanos colombianos, en el plebiscito del 2016. Y un ejemplo de lo que pasará si se repite el modelo.

(1)   Shakespeare, fragmento de El Tomón de Atenas

 «¡Oro!, ¡oro maravilloso, brillante, precioso! ¡No, oh dioses, no soy hombre que haga plegarias inconsecuentes! (¡Simples raíces, oh, cielos purísimos!) / Un poco de él puede volver lo blanco, negro; lo feo, hermoso; lo falso, verdadero; lo bajo; noble; lo viejo, joven; lo cobarde, valiente ¡oh dioses! ¿Por qué? / Esto va a arrancar de vuestro lado a vuestros sacerdotes y a vuestros sirvientes; / va a retirar la almohada de debajo de la cabeza del hombre más robusto; / este amarillo esclavo /va a atar y desatar lazos sagrados, bendecir a los malditos, / hacer adorable la lepra blanca, dar plaza a los ladrones y hacerlos sentarse entre los senadores, con títulos, genuflexiones y alabanzas; / él es el que hace que se vuelva a casar la viuda marchita /y el que perfuma y embalsama como un día de abril a aquella que revolvería / el estómago al hospital y a las mismas úlceras./Vamos, fango condenado, puta común de todo el género humano / que siembras la disensión entre la multitud de las naciones / voy a hacerte ultrajar según tu naturaleza.»

 



 

 

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