
Carolina Restrepo Cañavera*
“Carta abierta al gobernador Andrés Julián Rendón
Gobernador @AndresJRendonC:
Tengo herencia paisa, y sí: el Cañavera es de la costa. Esa mezcla me permite hablar con el afecto por Antioquia, pero también con la visión de país que exige la República de Colombia.
Usted ha sido un buen gobernador, y eso no está en discusión. Pero en el tema del referendo de autonomía fiscal su postura me preocupa profundamente. No porque la descentralización no sea necesaria, sino porque lo que usted propone carece de responsabilidad fiscal.
La autonomía fiscal no puede entenderse como un cheque en blanco a las regiones. Colombia cuenta con una regla fiscal diseñada para garantizar disciplina en el déficit y en la deuda pública. Romper esa unidad presupuestal significa abrir la puerta a la fragmentación de la política tributaria y, con ello, a la pérdida de estabilidad macroeconómica.
Además, su iniciativa no contempla mecanismos técnicos indispensables:
•Un sistema de redistribución interterritorial que evite que los departamentos ricos se enriquezcan más y los pobres se hundan aún más.
•Reglas claras de coordinación con la política monetaria del Banco de la República.
•Límites de endeudamiento regional que impidan desbordes insostenibles.
•Transparencia en el gasto, para que la autonomía no se convierta en opacidad.
Sin estos cimientos, lo que parece autonomía se convierte en fractura. Y lo que usted llama descentralización se acerca más al populismo fiscal que a una verdadera política de fortalecimiento regional.
Y aquí quiero dejarle una reflexión adicional. ¿En qué se diferencia lo que usted está haciendo de la tan famosa constituyente que busca Petro? ¿En el número de firmas recogidas? En nada. Ambos invocan al “constituyente primario” para proponer cambios de fondo sin atender a la ley, a la institucionalidad ni a la República. Y ese es un error gravísimo, porque lo que Colombia necesita no es dividirse en bandos, sino unirse alrededor de reglas claras y estables.
Gobernador, la República no se gobierna con eslóganes ni con emociones, sino con instituciones sólidas, reglas claras y responsabilidad fiscal. Antioquia ha sido grande porque ha trabajado por Colombia, no porque se haya aislado de ella. Esa es la tradición que debemos honrar.
Mi crítica es desde el respeto y con sentido de patria.
Con consideración y aprecio,
Carolina Restrepo Cañavera” (Septiembre 10)
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“El precio oculto de la autonomía fiscal
Por: Carolina Restrepo Cañavera
Algunas personas me han preguntado mi opinión acerca de la descentralización fiscal propuesta por el gobernador de Antioquia. Y yo no voy a evadir la respuesta, así sea impopular. Porque no se trata solo de ser popular y de decir lo que quieren oír, sino también de poner en el papel lo que no quieren oír. Las cosas no solo son buenas o malas: las cosas pueden ser convenientes o inconvenientes.
El referendo planteaba que los departamentos administraran directamente tributos nacionales como renta y patrimonio. En el papel, esto duplicaría los ingresos de Antioquia y ampliaría la independencia regional.
Sin embargo, desde el punto de vista económico, el diseño era profundamente riesgoso. Colombia cuenta con una regla fiscal para garantizar disciplina en deuda, déficit y gasto. Si cada región controla directamente los impuestos de renta o patrimonio, se rompe el principio de unidad presupuestal y se fragmenta la política tributaria nacional, con efectos imprevisibles sobre la sostenibilidad macroeconómica.
Además, el esquema habría profundizado las brechas entre territorios. Departamentos con alta capacidad de recaudo, como Antioquia o Cundinamarca, se volverían mucho más fuertes, mientras que otros con bases tributarias débiles quedarían aún más rezagados. El resultado sería un “apartheid fiscal” contrario al mandato constitucional de equidad territorial.
Tampoco resolvía problemas técnicos claves:
•No había un mecanismo robusto de redistribución interregional.
•Se abría la puerta a competencia tributaria entre departamentos, bajando tarifas para atraer inversión a costa de otros.
•No se garantizaba coordinación entre la política tributaria descentralizada y la política monetaria del Banco de la República.
Colombia necesita más descentralización, pero no cualquier descentralización. Para que funcione, debe ir de la mano con responsabilidad en el recaudo, reglas claras de deuda regional, transparencia en el gasto y un fondo de nivelación interterritorial que garantice equidad. Todo esto, dentro de un marco de coordinación macroeconómica que preserve la estabilidad fiscal nacional.
En suma, la autonomía fiscal no es negativa en sí misma. Lo que resulta inviable es plantearla como un salto al vacío, sin un andamiaje económico serio que evite fragmentación, desigualdad y riesgos para la sostenibilidad del país.” (Septiembre 10)
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* Publicados en su cuenta de X (@carorestrepocan).
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