¿Junta Bolivariana del Narcotráfico?

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¿Junta Bolivariana del Narcotráfico?

Alfonso Monsalve Solórzano                                                                                                

Estamos de luto. El terrorismo se enseñoreó la semana que acaba de terminar en Amalfi, Antioquia y en Cali, dejando una estela de muertos civiles y de la policía, ejecutados, el primero, por el Estado Mayor de Bloques y Frentes, que comanda alias Calarcá, con las que funcionarios de Petro mantienen negociaciones hasta el punto de que  se reunieron al día siguiente del atentado (https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/ataque-a-amalfi-gobierno-petro-se-reunio-con-disidencia-de-calarca-tras-atentado-del-frente-contra-un-helicoptero/); y el segundo por el Estado Mayor Central de alias Iván Mordisco, con el que se habían suspendido negociaciones a pesar de la insistencia de Petro en mantenerlas a cambio de cualquier cosa. Por otro lado, las acciones terroristas del ELN y el Clan del Golfo, siguen creciendo, en el primer caso con la protección del Cartel de los Soles (Informe revela apoyo de Maduro al ELN y vínculos con Hezbolá en frontera colombo-venezolana – Infobae).

Muchos, incluido yo, han sostenido que se trata del fracaso total de la paz total; pero ahora estoy revaluando ese diagnóstico. De hecho, es el triunfo de esa política, que no busca desmovilizar esas fuerzas para acabar con el narcotráfico y traer, por esa vía, la paz a Colombia,  que es lo que se le vendió al país y al mundo, sino la de destruir nuestro estado de derecho mediante la consolidación  del poder los GAOS y la alianza con Maduro, Cabello, Padrino y sus secuaces, para crear un estado forajido “bolivariano” de alcance binacional  que sea capaz de mantener y expandir el narcotráfico desde Colombia y Venezuela para el mundo.

Petro habla de la Junta del Narcotráfico de Dubái diciendo que las disidencias y el Clan del Golfo son sus sirvientes. En realidad, debería hablarse de la Junta Bolivariana del Narcotráfico dirigida por el Cartel de los Soles, del que harían parte algunos GAOs colombianos y podría agruparlos a todos y con la cual Petro practica la connivencia.

Muchos dirán que es descabellado mi planteamiento porque hay diferencias ideológicas entre el Clan del Golfo, históricamente relacionado con las autodefensas de extrema derecha, de un lado, y los otros GAOs, históricamente ligados a la extrema izquierda los GAOs; además porque todas esas organizaciones criminales contienden entre sí por territorios e influencia, y porque el Clan del Golfo no obedece al Cartel de los Soles. 

Esos argumentos podrían ser ciertos en el pasado; pero, la lucha entre los carteles llevará inexorablemente, en este país, con este gobierno y con el que sigue, si Petro o su candidato -que probablemente sea Cepeda- ganan la presidencia, a que se imponga el más fuerte o a que lleguen a acuerdos que les permitan coexistir si resulta que es lo más conveniente para su supervivencia. Y recordemos que ya no hay fronteras ideológicas sino intereses económicos, lo que hace posible que el Clan del Golfo llegue a acuerdos estratégicos con los otros grupos; de hecho, por razones tácticas ya lo han hecho en el pasado.

El punto es que la política de paz total ha sido un éxito para los GAOs y para el cartel de los Soles, que es para lo que fue pensada: los primeros han ganado territorio, importancia política y muchísimo dinero y Maduro está igualmente interesado en que permanezcan, por razones de dinero y geopolíticas. Es una situación en que ninguna de las partes quiere que cambie negativamente; por el contrario, que les conviene que se incremente. A esto se suma la necesidad de sobrevivir, más ahora que el gobierno de USA ha iniciado una ofensiva contra Maduro, que incluirá inexorablemente a los GAOs colombianos. Esto, hay que subrayarlo, en un contexto electoral.

Por eso, el caos y la violencia indiscriminada están en su orden del día, y los candidatos y los partidos que están por revertir esa tendencia, son sus blancos. La Junta Bolivariana del Narcotráfico está dispuesta a hacer o que sea para evitar que Petro se vaya o que sea reemplazado por un presidente y un congreso que defiendan la democracia, la libertad y la seguridad. Ya segaron la vida de Miguel Uribe Turbay, atentaron contra el representante Julio Cesar Triana, e intentarán hacer lo mismo contra aquellos que se les interpongan y consideren que tiene valor simbólico.

En ese contexto, la unidad de la oposición es un requisito que parece que ya está en camino de construirse, pero hay que asegurar que haya elecciones libres e imparciales en todas las regiones, con medidas extremas de seguridad para los candidatos y la vigilancia y presión de la comunidad internacional, especialmente de USA. Se trataría de hacer una campaña que responda a esas necesidades y con un uso intensivo de la tecnología.

POSTSCRIPTUM

En mi artículo de la semana pasada urgí, como muchos otros, al Centro Democrático para que abriera el abanico de candidaturas para que la familia Uribe Turbay – Tarazona y/o otros posibles interesados pudiesen presentar y presentarse como precandidatos a la consulta interna del CD porque el abanico original, sin la presencia de Miguel, no tenía posibilidades reales de competir exitosamente en una consulta interpartidista.

La fuerza de los hechos llevó a una solución de consenso entre los cuatro precandidatos y el expresidente Uribe, según la cual el padre del senador inmolado tomará el lugar de este y participará, en igualdad de condiciones, en la fase de la preselección. El señor Uribe Londoño merece todos mis respetos. Esa decisión es un paso adelante en el proceso de llevar a un candidato a la presidencia. Pero la noticia de que la escogencia mediante encuesta será entre diciembre del 25 y enero del 26, vuelve a dejar al CD sin un candidato oficial los meses de septiembre, octubre, noviembre y probablemente diciembre.  Y eso es grave, porque se necesita que el abanderado de ese partido sea escogido cuanto antes, porque el tiempo es oro en este momento. Y el argumento de que hacerlo desde ahora es muy peligroso, porque pone el foco en el escogido, no se sostiene; por amarga experiencia sabemos que los asesinos disparan también a precandidatos. Lo que hay que hacer, es, como dije, garantizar la seguridad de los competidores para reducir en la medida de lo posible cualquier posibilidad de ataque a su integridad.

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