
Sofy Casas*
“El anuncio de Nicolás Maduro sobre la creación de una “primera zona binacional” en la frontera colombo-venezolana debe encender todas las alarmas en Colombia. No solo por el contenido del plan, sino por el silencio cómplice de Gustavo Petro y su gobierno frente a los detalles de un acuerdo que, de ser cierto, comprometería directamente la seguridad nacional.
Abro hilo:
1-Una “zona binacional” en la frontera podría convertirse en un espacio sin control efectivo del Estado colombiano, ideal para el tráfico de drogas, armas y personas, así como para el fortalecimiento de grupos armados ilegales que operan libremente en ambos lados de la frontera.
2-La frontera con Venezuela ya es una zona controlada por los narcoterroristas del ELN, las FARC y mafias o grupos terroristas transnacionales como el Tren de Aragua. Cualquier acuerdo sin supervisión institucional puede servir como legalización de enclaves criminales y como paso libre para el narcoestado venezolano.
Si eso es cierto, estamos hablando de una amenaza directa a la soberanía y a la seguridad nacional de Colombia.
3-Si Petro firmó un acuerdo con el narco régimen de Maduro sin pasar por el Congreso, estaría violando el principio de separación de poderes y los mecanismos constitucionales de control político en nuestro país. Todo acuerdo internacional debe ser conocido, debatido y, en muchos casos, aprobado por el legislativo. Actuar por fuera de esos canales es actuar por fuera de la Constitución. Y lo peor: lo hace con un régimen acusado de narcotráfico y crímenes de lesa humanidad.
4- ¿Quién controla esa zona? ¿Qué ley aplica? ¿Quién responde si se convierte en santuario de criminales? El silencio del Gobierno es tan grave como el anuncio del narcodictador. Aquí hay un pacto que se está manejando en la sombra.
5-Petro no puede entregar la soberanía por afinidad ideológica. Esta “zona binacional” parece más un experimento del socialismo del siglo XXI que una política exterior seria.
¿Vamos camino a una frontera compartida o a una frontera entregada al crimen, al chavismo y al narcotráfico? Lo que Maduro reveló no es integración, es regalar el control del territorio. Y Petro calla.
Si este acuerdo se hizo sin pasar por el Congreso, estamos frente a un precedente gravísimo. Significa que Petro puede pactar con dictaduras y entregar partes del territorio nacional sin rendirle cuentas a nadie. Todo a espaldas de los colombianos. Ese es el verdadero plan maquiavélico: desactivar todas las vías de la democracia y avanzar sin obstáculos.
Petro está usando la fachada de integración para consolidar una agenda ideológica, territorial y criminalmente funcional. El acuerdo con Maduro no busca desarrollo, busca alianzas para blindar el poder, ampliar el control y borrar los límites institucionales. Es, literalmente, jugarse la carta de la reelección, aun cuando ésta ya no está permitida por la Constitución colombiana.
La palabra “paz” es la más prostituida por los comunistas para manipular a las masas. Ojo, Colombia.” (Julio 23)
* Publicado en su cuenta de X (@SofyCasas_).
Leave a Reply