¿De “igual a igual” con Estados Unidos?

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¿De “igual a igual” con Estados Unidos?

Carolina Restrepo Cañavera*                                                                             

“He oído a varios decir que Colombia debe “negociar de igual a igual” con Estados Unidos. Que si no, mejor nos vamos con los BRICS. ¿Cuáles BRICS?

¿Cuál es exactamente la oferta? ¿Pagar más de 2 billones de pesos solo para entrar a un club de economías cerradas, con modelos autoritarios y agendas propias que poco o nada tienen que ver con nosotros?

Los BRICS no nos están esperando con alfombra roja. No compran nuestros productos, no nos dan acceso preferencial, y lo más insólito: nos cobran por entrar.

Y mientras tanto, quieren que pongamos en riesgo nuestra relación con Estados Unidos —que sí compra lo que producimos, sí invierte, sí tiene reglas claras, y sí es nuestro socio comercial real-.

Pero claro, el gobierno no produce, no vende, no genera empleo. Los que sostienen este país son los empresarios que arriesgan, se endeudan, pagan nómina, pierden mercancía en bodega y muchas veces cierran porque los números no dan.

Los que nunca han vivido eso, que dejen de pontificar.

Dejen de hablar desde los libros, desde la frustración y desde el complejo. Aterricen.

Y ahora repiten: “negociar con dignidad”. Suena bien. Suena fuerte. Pero ¿qué es negociar con dignidad?

¿Lo han hecho alguna vez? ¿Han producido, vendido, competido, asumido riesgo real?

Negociar con dignidad no es gritar desde una tarima, ni repetir eslóganes de soberanía vacía.

Negociar con dignidad es saber qué se tiene para ofrecer, a quién le sirve, y a qué precio se puede sostener.

Todo lo demás es humo, consigna y teatro.

Y ese otro cliché de “negociar de igual a igual”, ¿igual a qué?

¿Cuándo ha sido igual Colombia a Estados Unidos, a China, a India? ¿En qué? ¿En tamaño, en tecnología, en poder, en mercado, en moneda?

No somos iguales, porque el mundo no es igual. Y no tiene por qué serlo.

Ni siquiera las personas lo son: unas nacen con más, otras con menos. Hay altos, bajos, lindos, feos, brillantes, torpes, ricos, pobres.

La igualdad existe en la ley —no en la biología, ni en la historia, ni en la economía.

Cada voto vale lo mismo. Pero cada país no pesa lo mismo.

¿Negociar con dignidad? Sí.

¿Negociar como si fuéramos potencia mundial? No.

No confundan soberanía con delirio.” (Julio 10)

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“¿Y los que decían que el impase con Estados Unidos estaba resuelto? No, señor. Petro cruzó públicamente a senadores estadounidenses, los acusó de estar fraguando un golpe de Estado en Colombia… y luego reculó, como siempre. Pero en política internacional, los exabruptos no se borran con retractaciones a medias ni con silencios vergonzantes. Eso queda. Y se acumula.

Ahí está el ejemplo de Brasil: Trump impone un arancel del 50 %, no por razones comerciales, sino como represalia política. El mensaje es clarísimo —y no solo para Brasil—: quien politiza la justicia, quien convierte la investidura presidencial en tribuna ideológica, quien cree que la diplomacia es un ring, paga las consecuencias.

Colombia no está blindada. Y si alguien cree que otra salida en falso de Petro no va a tener precio, es que no ha entendido nada. Porque cuando un presidente convierte la política exterior en retórica militante, cuando habla más para su barra que para el mundo, cuando cree que gobernar es improvisar arengas, lo que pone en juego no es su imagen: es el empleo, la inversión, la confianza del país entero.

Pero claro, el populismo siempre hace lo mismo: grita, acusa, amenaza, y después —cuando se asoma el costo real— se esconde detrás del relato victimista. Ya lo conocemos. Y lo vamos a pagar todos.” (Julio 9)

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* Publicados en su cuenta de X (@carorestrepocan).

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