
Sofy Casas*
“La llamada a consultas del encargado de negocios en Bogotá, por decisión del secretario de Estado @marcorubio @SecRubio, y la medida del gobierno Trump de retirar visas a funcionarios del gobierno Petro vinculados a grupos al margen de la ley, son una señal de alerta que Colombia no puede ignorar.
Es una respuesta directa a las declaraciones irresponsables de Gustavo Petro, quien insinuó sin pruebas que Estados Unidos —incluyendo a los congresistas @MarioDB y @RepCarlos- estaría promoviendo un golpe de Estado.
Acusar así a su principal aliado internacional no solo es temerario, también socava una relación estratégica de décadas y pone en riesgo la cooperación en seguridad, defensa y estabilidad democrática.
La descertificación de Colombia por parte de EE. UU. ya no es una advertencia lejana, es un escenario cada vez más cercano. Si el gobierno Petro insiste en confrontar a Washington, en debilitar la lucha contra el narcotráfico y en rodearse de funcionarios ligados a escándalos de corrupción, las consecuencias serán graves.
Una descertificación significaría quedar aislados del sistema internacional de cooperación. Llegaría el recorte de ayuda financiera, el bloqueo de créditos en organismos multilaterales, la pérdida de respaldo internacional y un golpe devastador a una economía que ya está tambaleando.
Pero más allá de lo económico, sería el golpe definitivo a la legitimidad internacional del gobierno Petro. Un gobierno que, en lugar de fortalecer las instituciones, está llevando a Colombia por el mismo camino del comunismo autoritario que destruyó a países como Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Colombia va rumbo al aislamiento. Y con cada declaración delirante, Petro acelera el paso.” (Julio 3)
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“La obsesión de Petro con Thomas Greg & Sons no es por los pasaportes. Es por algo mucho más delicado: las elecciones del 2026.
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