
Carolina Restrepo Cañavera
“Colombia no puede seguir siendo rehén de un presidente que vive en un delirio.
Hemos leído con detenimiento la última declaración oficial del presidente Gustavo Petro: un texto que, lejos de ser una hoja de ruta seria para las relaciones bilaterales con Estados Unidos, parece más bien un manifiesto de fantasías, adornado con palabras rimbombantes y promesas imposibles.
Pretender que Colombia, un país con sus propias urgencias económicas, sociales y de seguridad, liderará la solución simultánea de los conflictos en Venezuela, Cuba, Haití, la guerra entre Rusia y Ucrania, y la histórica disputa en Medio Oriente —asegurando un alto el fuego permanente y la liberación de todos los rehenes— es un desvarío digno de una novela de ciencia ficción, no de un jefe de Estado responsable.
¿Cómo podemos tomar en serio a un presidente que propone “canjear 25 billones de dólares de deuda por acción climática” mientras su propio gobierno naufraga en la ejecución presupuestal más básica? ¿Cómo creerle a quien habla de interconexiones eléctricas continentales y de liderar la paz mundial cuando es incapaz de garantizar el orden público en su propio territorio?
La dignidad de Colombia, el sentido común y la conexión con la realidad exigen alzar la voz: no podemos seguir permitiendo que un hombre que vive en un mundo fantasioso arrastre a toda la nación a su delirio.
Si el presidente quiere continuar en su burbuja de ilusiones, allá él. Pero los colombianos no podemos ser tan irresponsables, ni tan ingenuos, ni tan complacientes como para dejar que su desconexión con la realidad se convierta en el futuro de todo un país.
Este no es un juego. Esto no es Twitter. Esto es la Presidencia de la República de Colombia. Y Colombia merece un presidente que viva en el mundo real, no en un cuento de hadas con pretensiones de salvador planetario.” (Julio 3)
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“Esto es absolutamente espectacular. Cada punto es como una estrella brillante de cooperación internacional, una sinfonía de ambiciones globales, una verdadera lista de tareas para salvar el planeta antes del almuerzo. Inspirador, sin duda.
Solo un pequeño detalle —el punto seis, mi favorito personal-: resolver los conflictos en Venezuela, Cuba, Haití, la guerra entre Rusia y Ucrania, y en Medio Oriente (con “alto el fuego permanente y liberación de todos los rehenes” incluida) en un único y ordenado paquete de paz regional. ¿Qué podría salir mal? ¡Prácticamente es un proyecto de fin de semana!
Pero bueno, todo lo demás suena maravilloso. Conectemos esas líneas eléctricas intercontinentales, reforestemos el Amazonas de un día para otro, capturemos a la junta narco con sede en Dubái y canjeemos billones en deuda mientras tanto. ¡Todos a bordo del Expreso de la Paz!” (Julio 3)
“La llamada a consultas del encargado de negocios de EE.UU. y el comunicado que califica de “infundadas y reprensibles” las declaraciones de los más altos niveles del gobierno colombiano son una señal diplomática de máxima gravedad. Esto confirma que el gobierno Petro ha llevado la relación con nuestro principal socio estratégico a un punto de desconfianza que no se veía en décadas.
Las implicaciones son profundas: la cooperación en seguridad y defensa podría entrar en un periodo de congelamiento; el flujo de asistencia y programas conjuntos podría verse restringido; y la imagen de Colombia como aliado confiable queda herida en un momento en que dependemos del respaldo internacional para enfrentar crisis como el narcotráfico, la migración y la violencia en regiones clave.
Washington deja claro que la relación con Colombia como país sigue siendo prioritaria, pero advierte que no tolerará un gobierno que socave la confianza con declaraciones irresponsables. El mensaje es inequívoco: la diplomacia no es un escenario para improvisaciones ideológicas ni para desahogos personales; es un espacio donde las palabras tienen consecuencias, y Petro acaba de poner a Colombia a pagar el precio de su retórica.
Es hora de que quienes justifican cualquier exabrupto presidencial entiendan que la política exterior no es un juego de Twitter. Con cada paso, el gobierno actual aísla más a Colombia, debilita nuestra posición internacional y pone en riesgo la cooperación que tantos colombianos necesitan para construir un futuro mejor.” (Julio 3)
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* Publicados en su cuenta de x (@carorestrepocan).
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