El crimen reaparece

El crimen reaparece

Alexander Cambero                                                                                 

El extremismo de Gustavo Petro se está reverdeciendo. Quieren terminar de fracturar a la sociedad en la búsqueda de mecanismos de control para lograr imponer un modelo que sirva de base para esa falaz pretensión de perpetuarse en el poder. Colombia corre el peligro de mantenerse en las garras de un dictador con el interés de mantener su modelo de opresión. El aniquilamiento de las instituciones es un proceso que vienen cocinando a fuego lento actuando desde las acciones antidemocráticas. Para quienes gobiernan la libertad es un elemento que les estorba.

El primer mandatario se lanza en una cruzada que es la misma que escribió con la metralla. Incendiar al país para, desde la destrucción, poder fomentar el caos. Frente a esto es fundamental que las fuerzas democráticas se unan en la causa común de salvar a Colombia de las garras del totalitarismo. El escenario cumbre será el proceso presidencial del próximo año. Las fuerzas violentas se alinean en torno a un proyecto hegemónico. Gustavo Petro se mueve en las fétidas aguas del complot.

Quien ejerce el gobierno no es un demócrata. Creer que desde Nariño tendrán un gesto de bondad para lograr un evento equilibrado, está bien equivocado. Sobre la nación se yergue un perverso mecanismo de control que quiere acabar con la constitución y las leyes, en el deseo de vivir un estado sin ley en donde gana la criminalidad. El atentado en contra del Senador Miguel Uribe Turbay es un poderoso indicio que esto es solo el principio. En la medida que se aproxime el evento electoral surgirán nuevos episodios nacidos de un discurso presidencial absolutamente falaz e irresponsable. Es la reedición del pasado sangriento que enlutó a Colombia.    

Es la hora de que los factores democráticos colombianos se pongan de acuerdo de gobernabilidad. Escoger un buen candidato que sin miedo denuncie sus pretensiones. Un programa amplio donde quepan todos.

Unidos se puede detener la borrachera presidencial.  En la medida en que se acerquen las elecciones, crecerá el grado de hostilidad. Las muestras primarias de las rabietas de Gustavo Petro indican que estamos en el inicio de situaciones que vendrán con mayor grado de violencia.

La izquierda gobernante condujo a Colombia hasta el abismo. Es la gestión más funesta que se recuerde. La crisis que se padece en todos los ámbitos de la sociedad es el mejor ejemplo de lo inviable de este tipo de modelo, un sistema fracasado en el mundo.

El país tiene como lograr detener este desastre. Toca unir la nación en favor de la libertad. Sacar democráticamente a Gustavo Petro es una tarea de todos quienes sueñen con una Colombia donde la base sea la Constitución.

@alecambero

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