Una sola pregunta

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Una sola pregunta

Tomás Castrillón Oberndorfer*                                                                      

Las circunstancias nacionales actuales se siguen desenvolviendo en un ambiente típico preelectoral, en donde abundan las intervenciones distractoras, las “cortinas de humo”, los “golpes de opinión” y las mentiras difundidas a través de los medios afines al gobierno. Asimismo, abundan las intervenciones presidenciales, de toda índole, plagadas siempre de ataques, mentiras e innumerables “lavatorios de manos”, los “¡Yo no fui!”, Juanito.

Como ejemplo distractor por excelencia, está el anuncio presidencial de la compra de los aviones suecos para reemplazar la formación de aviones K-fir, que en el argot aeronáutico se califican como “widow makers” por el peligro de muerte que representan para sus pilotos.

Para los que “llegaron tarde”, surgen innumerables cuestionamientos que traen a colación, decisiones similares del pasado cuando, por ejemplo, se eligió al vehículo Renault 4 como el “carro colombiano”, al tiempo que en Brasil y en México se escogía el Volkswagen, vehículo ampliamente probado con resultados muy satisfactorios en muchos escenarios adversos de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, siguen siendo válidas las preguntas de aquel entonces: ¿Cómo fue que pasó lo que pasó? ¿Intereses creados? ¿Poder tras el trono? ¡Averígüelo Vargas!

Además, surgen ahora, numerosos cuestionamientos técnicos, que analizarán los expertos, como el relacionado con el número de países que han elegido uno de los modelos ofrecidos, en comparación con los otros. Pero no deja de llamar la atención las afirmaciones del nuevo “yessir man” de la administración nacional, el ministro de hacienda, cuando entre las perlas que expresó, se destacan “las condiciones especiales de pago con período de gracia suficiente” y la “tapa” o “la cereza del pastel”, con eso de que “habrá reciprocidad por parte del fabricante”. ¡Ya voy, Toño!

Adicionalmente, no deben extrañar otros numerosos “golpes de opinión”, como el de que por los medios públicos de la RTVC, se conmemore el fallecimiento del “tierno” guerrillero apodado “Tirofijo”, lo mismo que las pantomimas presidenciales en la transmisión, invadiendo los espacios ya pagados por las cadenas comerciales, de las ya denominadas como la nueva “escuelita de doña Rita”, los concejos de ministros, Juanito.

Recientemente, una senadora, la presidenta de la comisión séptima del senado, denunció los “acosos e intimidaciones” a que fue sometida por parte de adláteres del gobierno, o sea del Pacto Histórico, que adoptaron una actitud neonazi típica. Al respecto, el presidente salió a justificar la acción, endilgándole la responsabilidad del ataque a la víctima. Estos personajes del Pacto Histórico utilizan las mañas peores del comunismo, como la sedición terrorista, asociadas con las peores también del nazismo, como la propaganda y el anti sionismo, para justificar sus “pilatunas”. ¡Qué belleza de hermosura!

Aparentemente, en Colombia se ha caído en una especie de caricatura o remedo picaresco de lo que debiera ser un estado libre y democrático. Para ratificar este aserto, basta considerar las actitudes asumidas por el representante de uno de los estamentos de control establecidos: la Procuraduría. Ahora, el personaje impuesto por el gobierno, ha resultado ser una “especie de minusválido” constitucional al declararse impedido “a la hora de emitir conceptos claves que requiere la corte Constitucional”. ¿Para eso sería que lo entronizaron en el cargo, Juanito?

¡Y así por el estilo! En ese desorden de cosas, o caos, no deben extrañar tampoco los resultados de la reunión del mandatario nacional con la secretaria de Seguridad de EE. UU., que, según trascendió, fueron revelados durante una entrevista por esta última. La percepción general es que la actitud del presidente correspondió plenamente a su ideología sediciosa mentirosa e irrespetuosa de todos los órdenes. También, eran de esperarse las reacciones justificativas típicas del “yo no fui”, o el “sacaron de contexto”, o que “hubo fallas en la traducción” del presidente, al reafirmar también lo primero que dice un mentiroso contumaz: “¡Yo no digo mentiras!”.

Entonces, ante tantas circunstancias nefastas, originadas claramente en la jefatura actual del estado, se genera un distractor más, por iniciativa del advenedizo ministro del interior, para efectuar una tal consulta popular, con el fin de forzar así la aprobación de sus fallidos proyectos de cambio.

A sabiendas del “manejo” que estos movimientos de extrema izquierda, le dan al resultado de estas consultas cuando les son adversas, como en el plebiscito relacionado con el acuerdo de La Habana, queda claramente establecido que en las circunstancias nacionales actuales, no se requieren diez o más preguntas: basta una sola pregunta: ¿Está de acuerdo con que siga asentado en el gobierno nacional el movimiento comunista denominado Pacto Histórico?

¡Queda la inquietud!

tomascastrillon@hotmail.com

* Tomado de: La Linterna Azul.

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