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Iván Cancino G.                                     

El presidente Santos, en el ocaso de su fallido mandato, no deja de sorprendernos con sus salidas en falso que más bien parecen chistes flojos.

El jueves trató de cínico a su par venezolano, Nicolás Maduro. El motivo de la nueva pelea entre estos dos ‘colosos’ de la política latinoamericana es lo de menos. Es algo así como que cada uno de ellos dice que su respectivo país tiene el mejor sistema de salud de la región.

El de Maduro “es un caso triste de ese proceso que los médicos llaman negación, negación de la realidad”, aseguró Santos en uno más de sus aburridos discursos.

Doctor Santos: de cinismo no hablemos porque usted en ese tema es medalla de oro. Hablemos mejor de lo que su excelencia llama “negación de la realidad”.

Mire no más la postración en que usted tiene a nuestro país. Todos los días más pobres y más impuestos. Un desempleo galopante, así Perfetti maneje unas cifras que ni su señoría cree. Y, sobre todo, un grupito de bandidos supuestamente pacificados mandando en Colombia. Eso, presidente, se llama “negación de la realidad” porque usted no se cansa a diario de repetir que estamos en el mejor vividero del mundo.

Como también se llama “negación de la realidad” el hecho de que usted le pida a Maduro que “no pretenda usar al pueblo colombiano para tapar las enormes falencias de su revolución fracasada”.

Es al contrario, presidente. El que quiere implantar un modelo venezolano en nuestro país es precisamente usted. Lo que pasa es que los colombianos no hemos agachado la cabeza y a usted le ha sido imposible someternos a las órdenes de ‘Timochenko’ y compañía.

Señor Nobel de Paz: es “negación de la realidad”, igualmente, el que usted quiera ahora meternos el reforzado cuento de que Maduro es un dictador y por ende su enemigo. ¿Se le olvida acaso que, en otras épocas, usted temblaba cuando el tirano de Miraflores levantaba su voz contra Colombia? ¿Se le olvida cuando, con su silencio cómplice de varios días, Maduro sacó de Venezuela a millares de colombianos –casi todos mujeres y niños– con el argumento de que eran paramilitares?

A la mayoría de colombianos no se nos olvidan esas cosas. Como tampoco se nos olvida cuando usted decía que Maduro y su mentor, el fallecido chafarote Hugo Chávez, eran sus nuevos mejores amigos.

Lo que pasa, doctor Santos, es que usted utilizó a Maduro para que le hiciera la segunda con el “proceso de paz” con las Farc y el pobre hombre nunca olió que detrás de todo estaba la especialidad de su mesa: la traición. Pero apenas vio que el dictador ya no le era útil, porque las Farc le habían firmado el mamotreto de Cuba, tomó distancia de él.

Así las cosas, doctor Santos, no nos atormente más con las teorías que sus psiquiatras y psicólogos amigos le han vendido en las últimas semanas. Tenga en cuenta que esos mismos “especialistas” fueron los que recientemente le dijeron que los colombianos somos unos enfermos mentales dizque porque no vemos las cosas buenas de su gobierno.

El Heraldo, Barranquilla, 12 de enero de 2018

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