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Luis Prieto                                         

Es realmente un privilegio. Muchos son renuentes universitarios, que renuncian a esa vida rutinaria y fracasada y optan por la selva donde son acogidos en un ejército bien armado y con otros criterios de vida y de comportamiento.

Pero la mayoría viene de la clase más pobre y hambrienta de la sociedad. Allí hacen parte de una milicia severa y dura donde cualquier indicio de desobediencia o traición, es pasada por las armas, sin juicio alguno. Tienen comida segura y tampoco falta la asistencia médica.
Los niños de esta clase social, llegan unos voluntariamente y otros son sacados a la fuerza y arrastrados de sus casas campesinas, a las guaridas habitadas ya por sus compañeros de infortunio. A su llegada a los campos guerrilleros, cualquiera que sean sus edades, los matriculan con el sello indeleble guerrillero. Para destruir sus escrúpulos, con previa instrucción para disparar, los obligan a dar muerte a sus amigos o compañeros más cercanos de la fila asignada.Así se surten las tropas, sin miedo a morir en las batallas con los ejércitos oficiales. Y sin remordimientos incómodos. Mantienen al país en ascuas y cuando los años pasan sus jefes envejecen ya no están en los campos de batalla, su vivienda se ha ubicado en el exterior, en este caso en Venezuela donde son recibidos con los brazos abiertos.Se han enriquecido porque la mayor parte de su vida, desde que empezaron a tener mando, ha sido dedicada al narcotráfico con gran éxito y seguridad. Desde el fomento de las hojas de coca con las que tienen invadido los campos colombianos, al norte, al sur, al este y el oeste, sin que nadie los moleste ni impida. Esta riqueza debe ser enorme porque incluye un bienestar a sus esparcidas tropas que le ha dado para todo.La vida en la selva la amenizan secuestrando niñas desde los siete años, que violan a esta temprana edad para goce sexual de jefes y soldados. Esa vida así, no es tan mala. Al contrario, la riqueza del narcotráfico y últimamente de la minería ilegal, adicionada a los placeres licenciosos la hace pasable. Y qué decir del regalo cuando les propusieron una negociación que los llevaría también al comando de la nación. Para ello sus jefes fueron trasladados a La Habana por el tiempo que duraran los acuerdos pertinentes, muy manejados por ellos. Todo en primera clase, tanto la cartilla del menú como los vinos y movimientos aéreos a su antojo. Para no maltratarse mucho contrataron dos abogados españoles de su cuerda comunista. A su vera, todo ha salido a la perfección. Ninguna de sus condiciones ha sido rechazada o modificada. Así han marchado todas las impunidades necesarias para toda clase de crímenes, una justicia para su manejo y una corte ídem y una participación parlamentaria de su gusto, pagada, claro por las exhaustas arcas del Estado, como también será siendo pagada la numerosa tropa sin hacer nada, por tiempo indefinido. --------------------------------La vida en la selva la amenizan secuestrando niñas desde los siete años, que violan a esta temprana edad para goce sexual de jefes y soldados. 

La Patria, Manizales, 08 de septiembre de 2017

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