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Miguel Ceballos                                      

El partido político con el que Juan Manuel Santos llegó al poder, entró en lo que podría llamarse ‘causal de liquidación’, pues sus activos políticos parecen no alcanzarle para compensar sus líos reputacionales, y su falta de liderazgo.

En noviembre de 2005 nació a la vida el Partido Social de la Unidad Nacional, también llamado Partido de la U, en cuya fundación tuvo un carácter protagónico el hoy presidente Juan Manuel Santos. Como puede leerse en la página web del partido, el propio presidente Santos narra la historia de su fundación (http://www.partidodelau.com/quienes-somos/historia.html), reconociendo que sus orígenes históricos no pueden desligarse de la figura de Álvaro Uribe Vélez, cuyo apellido simbolizado en la letra “U”, terminaría siendo utilizado para darle fuerza a la idea de un partido que continuaría con su legado.

Esta idea fundacional solo sobrevivió hasta las elecciones presidenciales 2010-2014, en las cuales Santos llegó al poder a través de La U, pocos meses después la identificación de La U con Uribe, empezaría a desdibujarse por cuenta del viraje de 360 grados que daría el presidente contra su antecesor, cuyas consecuencias aún vive el país, entre las cuales está la misma creación del partido Centro Democrático, liderado, ese sí, por la persona misma del expresidente Uribe.

Doce años después de su creación el Partido de la U con sus 21 senadores y 37 representantes afronta la peor crisis de su corta historia: 1. Dos de sus senadores con más votos fueron vinculados al escándalo de corrupción de Odebrecht; 2. Juan Carlos Pinzón, una de sus figuras más representativas renunció al partido para ser candidato por firmas; 3. Por solicitud del presidente Santos, Roy Barreras no será candidato presidencial; 4. Como consecuencia de todo lo anterior La U no tendrá candidato presidencial propio para las elecciones de 2018; 5. Para rematar la nueva cabeza visible del partido es Aurelio Iragorri Valencia, ministro de Agricultura en ejercicio, circunstancia que denota la ausencia de liderazgo dentro del propio partido, pues no cuenta con nadie, que no perteneciendo al gobierno, tenga la fuerza para presidirlo. 

En este contexto surgen algunas propuestas desde el seno del propio partido para buscar la aprobación de una ley que autorice el llamado “trasfuguismo”, es decir, la posibilidad de que miembros de La U puedan cambiarse de partido político perdonándoles la actual prohibición que impide a personas electas por un partido, ser candidatos por otro distinto. Esta circunstancia refleja la precariedad en el compromiso ideológico y doctrinal de algunos de los miembros del partido, pues en lugar de buscar salvarlo, idean fórmulas para abandonarlo.

Esta crítica situación también denota la absoluta dependencia del partido con respecto al gobierno, pues terminada esta administración parecería perder su razón de ser: apoyar incondicionalmente las políticas y decisiones de Juan Manuel Santos. 

Uno de sus voceros más reconocidos, el senador Armando Benedetti, ha anunciado que La U esperará hasta el 12 de marzo de 2018, es decir un día después de las elecciones para renovar el Congreso, para decidir a quién apoyará como candidato presidencial, lo cual en plata fina quiere decir que se subirá al bus del partido o coalición de partidos que obtengan más votos para el Congreso, para de esta manera poder mantenerse en el poder. 

Faltará ver si los senadores y representantes de La U serán reelegidos, lo cual cada día se ve como menos probable, pues el electorado, como ya lo hizo con el sector del Partido Conservador que se entregó al Gobierno Santos, podría aplicar un ‘voto castigo’ buscando identificarse con movimientos políticos y partidos que tengan mayor vocación de poder, estabilidad, liderazgo y coherencia.

Muy solo debe estarse sintiendo el presidente Santos en este momento, pues su propio partido, que una vez prometió apoyar incondicionalmente el proceso de paz y su implementación, anuncia ahora con gran pragmatismo que pondrá todos sus votos a disposición del triunfador en marzo de 2018. Imagínense ustedes ¿qué pasaría si dicho triunfador fuera la coalición Uribe-Pastrana? Esto está para alquilar balcón.

*Exviceministro de Justicia. Decano Escuela de Política y Relaciones Internacionales, Universidad Sergio Arboleda. 
@ceballosarevalo

Semana, Bogotá, 28 de julio de 2017

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