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Miguel Ceballos Arévalo                                     

En su discurso de Instalación del Congreso, el presidente sorprendió con la siguiente “perla”: cumplir con el acuerdo de paz con las FARC es una obligación internacional de los tres poderes públicos frente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El pasado jueves 20 de julio, en su discurso de instalación de la legislatura del Congreso de la República 2017-2018, el presidente volvió a centrarse en el tema del proceso de paz con las FARC tratando de reavivar entre los congresistas el interés por el mismo, en medio de una coyuntura en la que estos solo piensan en su propia reelección, y en momentos en que el desgaste de su discurso se ve reflejado en uno de los niveles más bajos de favorabilidad de la historia del país.

Es obvio que el gobierno se ve “apurado” por lograr el apoyo de los partidos políticos para acabar de aprobar las reformas necesarias para implementar los acuerdos, pero lo que resulta muy sorprendente y preocupante es que el propio presidente llegue al extremo de afirmar que el cumplimiento de lo pactado con la guerrilla constituye una obligación legal de carácter internacional frente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En efecto Santos incluyó en su discurso la siguiente perla:

“Señores congresistas: lo que está en juego frente a la nación y la comunidad internacional –cuando se habla del cumplimiento del Acuerdo de Paz–, no es mi nombre ni el compromiso de mi gobierno. Lo que está de por medio es la responsabilidad internacional del Estado.  Para la comunidad internacional el Estado no está dividido en compartimientos. El Estado es uno; la política de paz es una. Por eso, cumplir el Acuerdo de Paz en todas sus partes –como lo estamos haciendo y lo debemos seguir haciendo– es una responsabilidad –es una obligación moral, política y legal– que asumimos ante el mundo entero y, particularmente, ante su máxima instancia, que es el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.” (Ver discurso http://es.presidencia.gov.co/discursos/170720-Palabras-del-Presidente-Juan-Manuel-Santos-en-la-instalacion-de-la-Legislatura-del-Congreso-de-la-Republica-2017-2018 )

Con esta declaración Santos está diciendo que, si el Congreso y las Cortes no están de acuerdo con la implementación de lo pactado, Colombia estaría incumpliendo con una obligación de carácter internacional. Esta afirmación rompe con la Constitución, con el derecho internacional y con el orden institucional interno, pues implicaría que lo firmado por el ejecutivo terminaría siendo obligatorio en su cumplimiento para los otros dos poderes públicos.

Uno de los grandes aportes del NO en el plebiscito fue que el acuerdo con las FARC no fuera considerado como “un tratado internacional” y que no entrara a ser parte del bloque de constitucionalidad, si ahora el presidente va a empezar a presionar al Congreso y a las Cortes con el argumento de considerar el acuerdo como una “obligación internacional”, estaría precisamente reviviendo el viejo anhelo de las FARC que ya fue derrotado en las urnas el pasado 2 de octubre.

Señor presidente, para la comunidad internacional es claro que en Colombia hay división de poderes (no como los llama en su discurso, simples “compartimientos”) y que aunque usted firmó un acuerdo que implica inmensas concesiones para las FARC, afortunadamente ese documento no constituye una obligación para todo el Estado, de lo contrario llegaríamos al absurdo de afirmar que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estaría habilitado para sancionar al país por cuenta de que el Congreso no aprobara leyes derivadas de los acuerdos, o por cuenta de una decisión de la Corte Constitucional que contrariara lo pactado.

Fue precisamente la Corte Constitucional la que decidió que el acuerdo con las FARC es una “política pública” del gobierno y que por tanto solo obliga al poder ejecutivo (Sentencia C-379-16). Sería muy conveniente que los asesores que preparan los discursos presidenciales leyeran primero las sentencias de nuestro más alto tribunal constitucional, las cuales, mientras exista separación de poderes en Colombia, también son de obligatorio cumplimiento para el presidente.

*Ex viceministro de Justicia. Decano Escuela de Política y Relaciones Internacionales, Universidad Sergio Arboleda.

@ceballosarevalo

Semana, Bogotá, 21 de julio de 2017

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