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Luis Prieto                                     

Importante reunión la de los cafeteros, de dimensiones universales, por medio de la cual pudieron conocerse y entrevistarse entre sí, para comentar sus cuitas.

El primer doliente ha sido Colombia, que aprovechó conseguir solidarios para su causa, es decir para lograr un convenio mundial que establezca un precio para el café, proveniente de cualquier región. Un precio que pueda amparar hasta el más débil cosechero de este producto.

Los cafeteros de Colombia, se sienten con derechos para que sus productos tengan un tratamiento especial, porque por más de un siglo han sido clave para el desarrollo del país. También hacen resaltar la presencia del café, que cubre buena parte de las cordilleras nacionales, dando vida y trabajo a más de quinientas cincuenta familias colombianas. En un territorio imposible para que otro producto tenga éxito. 

El café se mueve desde cuando nacen sus granos, hasta su despacho a los mercados de ultramar. Han logrado una organización excepcional en el mundo cafetero. Es semejante a un club muy exclusivo. Las quinientas familias, eligen a sus representantes, quienes a su vez elegirán el comité y por ellos al Gerente, máxima autoridad. Quienes se han sentado en esta poderosa silla, han sido prestantes personajes de la sociedad colombiana.

Con todo y esto nuestro café tiene problemas. Ha perdido parte del prestigio que otrora tuvo. Si bien conserva parcialmente su calidad, problemas climáticos la han afectado. La vejez de los cafetos quebrantó aún más su sabor. La demora en renovarlos, perjudicó más su calidad. La renovación que duró varios años, disminuyó su presencia en los mercados.

Esta ausencia y esta baja de calidad fueron de muy mal recibo, porque hasta ese entonces el café colombiano, ha sido utilizado para mezclas. Su falta creó dificultades a los tostadores.

Hoy día, las cosas han cambiado. Ya los cafetos nuevos están dando sus frutos, en cantidad y calidad. Importante que se haya llegado a una producción de casi 15 millones de sacos en buena hora, cuando según noticias de la misma Federación, el café en el mundo está teniendo un déficit, que debe mejorar el mercado. Ojalá el señor Presidente acierte cuando anunció que en cinco años la producción colombiana, será de 15 millones de sacos, algo bien sustancial para las finanzas colombianas.  

Seguramente en las diferentes discusiones llevadas a cabo, se tocaría con interés la competitividad, es decir la eficiencia en la producción. Uno se imagina que los delegados colombianos, lógicamente trataron lo concerniente a este punto, tan decisivo para la rentabilidad de los cafeteros nacionales. La producción cafetera, en nuestros sembrados no puede catalogarse como competitiva internacionalmente. Una de las razones para esta deficiencia lo constituye solo la producción de 16 sacos por hectárea comparado con 50 sacos en Brasil y 70 en Vietnam, dos de los mayores productores en el mundo. Esta diferencia es muy grande y es la causa por la cual, los cafeteros colombianos se quejan de la rentabilidad de este su negocio. Muchos cafetales han sido eliminados en el departamento de Caldas por estas razones.

Es necesario acudir a la investigación genética, que haga posible nuevas variedades de una mayor producción y naturalmente respetando su calidad. La Federación de Cafeteros tiene todos los elementos y dinero para invertir en este proceso. Esto es urgente y ya ha sido puesto en marcha con éxito, en otros países.

Estamos en un mundo de libre mercado, un mercado que se encarga por sí mismo, de establecer cuáles son los precios del momento. Una industria que tenga que vivir de subsidios y ayudas extras, no será viable. Colombia con 16 o 18 sacos por hectárea, no podrá vivir. Repitiendo el ejemplo de Brasil y Vietnam, que produce varias veces más en una hectárea, muestra una diferencia que explica la ineficiencia que afecta a las inversiones en la producción cafetera. Es poco creíble que se logre el precio internacional, como consecuencia de un pacto de producciones tan diferentes. 

La competencia a campo abierto produce la eficiencia, la eficiencia produce la calidad y la calidad es la que conquista la clientela.

La Patria, Manizales, 14 de julio de 2017

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