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Monseñor Libardo Ramírez G.                                     

Su Excelencia Monseñor Libardo Ramírez Gómez, nos envía copia de una carta que redactó expresando su opinión sobre los acuerdos con las Farc; en ella dice expresamente: "Mi voto “en conciencia” será NO a esos acuerdos"; esta es su carta, de la cual adjuntamos original:

“MI BALANCE

A los fieles de la Iglesia, y a todos los colombianos de buena voluntad, ha convocado el episcopado de Colombia a participar con su voto en el Plebiscito para el próximo 2 de octubre. Que se participe, eso sí, después de completa información sobre el contenido de los acuerdos a que ha llegado el Gobierno de nuestro País con uno de los grupos armados, que, inspirado en el marxismo, ha perpetrado por décadas grandes crímenes. Ellos, ante amplias concesiones, ofrecen cesar la delincuencia.

Se ha pedido que luego de completa y objetiva información y discernimiento sobre el contenido de esos acuerdos, se vote con plena libertad, y “en conciencia”, sobre si de esa manera se va llegar, a una paz verdadera y estable. No es un Sí o un No a la paz, sino a esos acuerdos. Esa es la posición oficial del Episcopado, expresada en amplio mensaje (08-07-16). Quedo así definido no tomar partido, la Iglesia, en uno u otro sentido, sino dejar que los participantes tomen serenamente, y en las condiciones indicadas, la decisión sobre su voto.

Que, en forma especial, no como exigencia a sus fieles, un Prelado dé a conocer la conclusión a que ha llegado, no me ha parecido lo ideal. Pero, ante el hecho de que algunos lo han hecho, y ante la gravedad de las consecuencias de ser aprobados los acuerdos, he pensado que puedo y debo dar a conocer, públicamente, mi modesto, pero bien sopesado balance. Para formarme verídica idea del contenido del tan difuso texto de esos acuerdos, dediqué buen tiempo para ver lo positivo y negativo de ellos. He encontrado 20 puntos positivos e importantes, que, de lograrse, llevan a pensar en aprobarlos. Entre ellos: posible cese de crímenes y derramamiento de sangre, posible progreso estando sin el flagelo de ese grupo rebelde; la declaración de respeto a las autoridades y a la Constitución de parte de esos guerrilleros y respeto al derecho de la propiedad privada. Pero, también, he encontrado, 20 puntos negativos, por sus consecuencias al ser aprobados, que me hacen pensar en no dársela, pues veo que con estos se echa a pique lo señalado como positivo.

En cuanto a puntos negativos los más notables son: 1°) Ausencia, en los diálogos y en los acuerdos, de pedir perdón las Farc de sus palpables y atroces crímenes, que más bien ostentan como “servicios prestados” al bien nacional; 2°) Haberse aceptado la “conexidad” con “crímenes políticos” de grandes delitos, como el narcotráfico, con los que se exonera a culpables y los vuelve elegibles para corporaciones y cargos públicos; 3°) Elevar esos acuerdos a categoría de “acuerdo especial”, con incorporación, y, en parte, sustitución de la Constitución, con blindaje a futuras reformas; 4°) Dejar puerta abierta a que los de las Farc, en situación privilegiada sigan intensa campaña de su ideología marxista, lo mismo que la nefasta “ideología del género”; 5°) Haber asegurado a las Farc 10 curules en el parlamento, y gran facilidad para conseguir otras 16 en ”territorios especiales” algo que será como premio a sus años delictivos y mal ejemplo ante posibles acuerdos con otros grupos guerrilleros.

Ante esta síntesis, mi balance, en mi modesto criterio, sin estar alineado en ciega oposición al Gobierno, ni llevado por sentimiento distinto que el amor a mi Patria, con profundo respeto de quienes piensen distinto, con quienes espero conservar noble amistad, mi voto “en conciencia” será NO a esos acuerdos. Reconozco los esfuerzos del Gobierno para lograrlos, pero no estimo que lleven a la paz anhelada, sino, al contrario, a más crudas guerras en próximo futuro. Ese No, no es un Sí a la guerra, sino que en lo acordado no veo camino hacia una paz verdadera y estable.

Se presenta muchas ventajas como fruto de los acuerdos, pero los puntos negativos anotados pronostican grandes consecuencias que cierran las puertas a la paz anhelada. Este MI BALANCE, a mis 44 años de Episcopado, y, en consonancia, con varios Prelados.”

* Monseñor Libardo Ramírez Gómez es Obispo Emérito de Garzón (Huila).

http://www.cruzadacentrocultural.org/articulo-voto-no-obispo-col

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