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Carlos E. Correa M

Para el logro de sus propósitos e intenciones políticas el ser humano acude a diferentes estrategias. Unas pasan por la capacidad persuasiva de la argumentación lógica fundamentada, y cuando estas no funcionan el camino a recorrer es la imposición a través de medidas coercitivas como el chantaje, la intimidación, la amenaza o la fuerza.

En el primer caso hablamos de la racionalidad argumentativa, del respeto por las ideas del otro y de esta manera se va construyendo un entorno democrático. En el segundo caso, estamos frente a la dominación e imposición de las ideas de uno frente a las de los demás y así es como se van perfilando las dictaduras.

El presidente Santos, empeñado en cumplirle a las Farc y al mismo tiempo en desconocer la voluntad de las mayorías colombianas, expresadas en el plebiscito del 2 de octubre del año antepasado, acudiendo además a toda clase de argucias, triquiñuelas, artimañas y sofismas, ha pretendido cooptar todas las ramas del poder público y de manera particular al poder legislativo, representado por el Congreso de la república.

“El amor en la política se expresa con presupuesto” dijo Santos en la costa caribe en año 2016, utilizando un lenguaje chantajista contra esta población y haciendo una referencia pública, directa y descarada a la famosa “mermelada”, expresada ésta en contratos, burocracia, cupos indicativos y demás variantes clientelistas y  corruptas, utilizando dineros de los colombianos. Santos mediante halagos, promesas, esas sí cumplidas, o haciendo uso del chantaje, de la presión y de la amenaza, sometió y doblegó a todos los parlamentarios de la Unidad Nacional y de todos los partidos políticos que apoyaron su agenda legislativa y sus nefastos proyectos de ley y de actos legislativos, en contra de la población colombiana y en favor de la organización guerrillera de las Farc, rompiendo de paso el orden institucional del país.

Todos aquellos parlamentarios y políticos de la Unidad Nacional que cohonestaron y respaldaron el desprestigiado y corrupto gobierno de Santos, se presentan hoy desvergonzadamente, ante la opinión pública, fungiendo como adalides de la moralidad, solicitando el respaldo del electorado, como si la opinión pública no tuviese memoria y hubiese olvidado ya su  sometimiento  a uno de los gobiernos más corruptos de nuestra historia. Para fortuna de los colombianos de bien, muchos de ellos están condenados, otros capturados y algunos imputados o salpicados. Vergüenza debieran sentir al solicitar el voto para sus aspiraciones políticas.

Los congresistas del CD en cambio, fieles a sus principios doctrinarios y políticos y a sus compromisos con la suerte del país,  mantuvieron una posición enhiesta y digna y no se dejaron corromper, ni se doblegaron ante los ofrecimientos y canonjías del ejecutivo. Por el contrario, obrando como una bancada organizada, responsable, estudiosa y disciplinada, dirigida por el expresidente Uribe, se constituyeron en la única organización política abierta y decididamente en oposición al gobierno de Santos.

Todas las herramientas legales que nuestra democracia y nuestra Constitución permiten, han sido utilizadas por los congresistas del CD para oponerse al siniestro gobierno de Santos y a sus espurios acuerdos con las Farc, evitando así que nuestro país caiga en manos del totalitarismo y del socialismo del siglo XXI. La resistencia civil, los debates de control político, las denuncias internacionales, las demandas ante los organismos judiciales, el impulso y apoyo al NO en el plebiscito, los referendos revocatorios, hasta la presentación de proyectos de ley que impidieran la realización de las nefastas pretensiones Santos-Farc, se convirtieron en estrategias de oposición por parte de la bancada del CD.

Vale la pena destacar el papel desempeñado por el senador IVAN DUQUE en la demanda del acto legislativo 01 de 2016 (Fast Track) ante la Corte Constitucional recuperando, la capacidad deliberativa y la autonomía del Congreso e impidiendo que éste se convirtiera en un simple notario, además  de lograr la reconquista de la separación de poderes como uno de los fundamentos de la democracia. Igualmente, es importante resaltar la acción de la senadora PAOLA HOLGUIN quien como una de las integrantes del Comité Promotor del referendo derogatorio, ha liderado la recolección de firmas en todo el país para abolir varios de los actos legislativos que permiten a criminales de lesa humanidad llegar a la política, sin antes responderle al país, a la justicia y a las víctimas por sus atrocidades. Estas firmas se están recogiendo hasta el mes de abril.

Su coherencia, su actitud valiente, digna y decididamente opuesta a las pretensiones de Juan Manuel Santos y en favor de los intereses superiores de nuestra patria, le confiere autoridad moral y legitimidad política a los congresistas del CD para presentarse nuevamente ante la opinión pública y concitar su apoyo, tanto para Cámara como para Senado, en las próximas elecciones del 11 de marzo, con el propósito de conformar un legislativo fuerte que, robustecido con aquellos candidatos que aspiran por primera vez, posibilite una gestión exitosa del próximo presidente de Colombia, que con el respaldo de las grandes mayorías, sin ninguna duda, será Iván Duque.

Publicado en Columnistas Regionales

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