Facebook

     SiteLock

Última hora
Carta al expresidente Pastrana - Jueves, 18 Enero 2018 04:21
Rebelión anticomunista en Caracas - Jueves, 18 Enero 2018 04:18
Mi lugar - Jueves, 18 Enero 2018 04:16
¿Dictadura de los jueces en Colombia? - Jueves, 18 Enero 2018 04:08

Francisco J. Saldarriaga                                       

En el escudo de Colombia que me mostraron desde pequeño y que hasta la fecha no me he enterado de un cambio a pesar de que perdimos Panamá y parte del mar territorial de San Andrés, aparece en su corona un Cóndor como ave emblemática y en sus garras una cinta con estas dos palabras: “Libertad y orden”

Este escudo fue creado y legislado el 9 de mayo 1834, siendo Presidente Francisco de Paula Santander (adicto al orden y a las leyes), ratificado el 17 de mayo de 1924 y reglamentado el 9 de noviembre de 1949 un año largo después del 9 de abril de 1948 cuando fue asesinado Jorge Eliecer Gaitán, crimen en donde según parece estuvo involucrado el mayor patrocinador del narcoterrorismo en Colombia.

El prolongado proceso del escudo que inclusive se pudo modificar en 1949 cuando ya Panamá no hacía parte de nuestro territorio, muestra a las claras el viacrucis que hemos afrontado los colombianos para ordenar nuestra república y es que para  cada solución siempre buscamos; no siempre encontramos; más de cinco problemas y esto nos enfrasca en discusiones y enredos que en vez de producir claridad origina leyes, incisos, parágrafos, literales, ordinales y en fin todas esas denominaciones que enriquecen el idioma pero que enredan la vida de los que las sufren.

Si le preguntamos al señor Google sobre la cantidad de leyes que tenemos los colombianos, nos puede contestar que tenemos 5´967.000 (cinco millones novecientos sesenta y siete mil) leyes, casi todas vigentes; haciendo un ejercicio sobre el tiempo que se tarda una ley en ser reglamentada y tomando como parámetro lo sucedido con el Escudo, podremos entender sin mucho esfuerzo sobre la estupidez que nos ha acompañado durante todo este tiempo de vida republicana. La federación Suiza gobierna a sus súbditos con 30 leyes. Y ese país nos lleva siglos de existencia.

¿Cuántas leyes de requieren para compartir o convivir en armonía? No sé si alguien aspira a más en cuanto a su deseo de vivir en paz. Nuestra gran dificultad es que para cada dificultad creamos una ley cuando lo que en verdad nos falta es cultura, solidaridad y lealtad y esto no se consigue con leyes.

En el inicio de un manifiesto de Iván Duque M., candidato del Centro Democrático a la Presidencia de Colombia se tiene dentro de lo que podemos llamar como exposición de motivos un párrafo que al respecto dice:

Libertad y orden”

“La libertad de crear empresa, pensar y actuar diferente, vivir y andar por nuestras ciudades y campos, decidir cómo adelantar un emprendimiento, expresar nuestras ideas y asociarnos para defender nuestros principios. El orden es necesario para no temer por las decisiones arbitrarias de un gobierno, un vecino o un desconocido. Las reglas claras de juego en el que toda la sociedad participa con la responsabilidad de no abusar de los más débiles. Avanzar con una cultura de orden implica que no se manosee la justicia según la ideología política de los victimarios y, por el contrario, asegure una sanción efectiva contra cualquier manifestación de violencia.”

 Viendo el párrafo que Iván Duque le dedica a la libertad y al orden podemos entender que si se cumplen esas pocas ideas, conseguiremos una nación equilibrada, equitativa, justa y progresista; para llegar allá no podemos seguir generando leyes como camada de conejos y mucho menos tardando tanto para concluir sus procesos de reglamentación y aplicación.

Mientras más leyes más corrupción y eso está probado.

La vida es simple y no estorbar es fácil si se quiere vivir en armonía con los demás; de ahí arranca la cultura y el respeto hacia quienes son nuestros pares.

Lo que no es mío es de otro, quien llega primero lo atienden primero, no soy más importante que los demás, los ancianos, niños y con limitaciones tienen prelación, cada uno tiene derecho a pensar diferente y con unas pocas frases como estas se puede conseguir un ambiente armónico.

Está abierta la discusión pero no nos enfrasquemos en nuevas leyes por favor.

Publicado en Columnistas Regionales

Lo último de Francisco Javier Saldarriaga

Más en esta categoría: « Toros y politiquería

Compartir

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Ingrese su dirección de correo electrónico:

Nuestras Redes