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Jorge Enrique Pava Quiceno              

A partir del próximo 1 de enero entrará a desempeñarse como presidente del Concejo de Manizales Hernán Alberto Bedoya, Beto, después de un año en el que campearon por ese recinto la pestilencia, la corrupción, el descaro y el irrespeto. Termina este fin de semana uno de los peores años en  la historia de esa Corporación edilicia y uno de los períodos más nefastos para su vida institucional. Por eso le damos un saludo de bienvenida al nuevo presidente y esperamos de corazón que los sentimientos profundos que lo acompañan, su nobleza y sensibilidad logren traducirse en el saneamiento de un Concejo donde se fraguaron durante 2017 los más innobles negocios personales a costa del desarrollo de la ciudad, y gracias a los comportamientos viles y miserables de algunos de sus miembros le hicieron perder el poco respeto que le quedaba.

El reto es grande para el nuevo Presidente porque entra a dirigir una entidad llena de vicios, perversidad, indelicadeza, deshonra y descaro. Entra a dirigir una Corporación donde se instalaron millonarios peajes invisibles en algunas curules, y se establecieron verdaderos campos de extorsión cuyo lema era el de que “Este micrófono tiene que ponerse a valer”, como si no fuera suficiente con lo que se les paga por sesionar sin resultados, pontificar sin conocimientos, e imponerse sin elementos jurídicos ni técnicos.

Y es un reto aún mayor si tenemos en cuenta que lastimosamente lo que cambia es la mesa directiva pero sus miembros siguen siendo los mismos; cambia la dirección, pero quienes hoy bajan a la galería seguramente no renunciarán a exigir el “sobre” antes de estudiar cada proyecto, o la retribución anticipada antes de cada voto afirmativo. Cambia el piloto de la nave, pero el cáncer seguirá haciendo metástasis, por lo que ese piloto tendrá que someter al cuerpo entero a un tratamiento profundo para extirpar los vicios que lo carcomen; y ese tratamiento no puede ser otro distinto que la exposición a la luz pública para lograr que se detengan los abusos de poder y corrupción  o que,   de seguirse presentando, queden en evidencia y se puedan por fin denunciar con pruebas contundentes.

Sí, el reto es inmenso. Porque la estela que queda después de un año de desgreño moral es muy difícil de borrar. Porque las huellas de una presidencia maquiavélica, cínica y calculadora son indelebles. Porque el conciliábulo que montó la camarilla edilicia que dominó el Concejo durante el año que termina, y que hoy es el bastión del Partido Liberal en Manizales, será difícil de desarmar. Y porque dentro de muy poco tiempo, cuando sean llamados a responder pos sus actos irresponsables, o indecorosos, o ilegales, o inconstitucionales, o delictuosos, seguramente tratarán de escudarse en las nuevas directivas y nacerá una batalla interna y pública que tendrá que asumir con gallardía y verticalidad el concejal Bedoya, desde una presidencia que, repito, creo firmemente que será por fin desempeñada con decoro y honestidad.

Y lo creo con sinceridad porque conozco a Hernán Alberto Bedoya y sé de su sensibilidad, nobleza, sencillez y buen corazón, virtudes plasmadas en su reciente poemario “Sinestesia”, un libro que vale la pena tener en la biblioteca y que por sus características de edición, brevedad y profundidad lo hacen ameno, relajado e impactante. Además lo acompaña un propósito altruista, noble y generoso pues los fondos que se recauden con su comercialización serán destinados a apoyar a muchos escritores locales que, con brillantes producciones, se han tenido que resignar a archivarlas en sus anaqueles por falta de recursos para su edición y publicación.

Bienvenido pues “Sinestesia”, que entra a formar parte del patrimonio literario caldense, y bienvenido Beto a la presidencia del Concejo de Manizales desde donde esperamos ver cómo recompone el camino de una Corporación que dejan con  heridas graves, asolada moralmente y  lesionada en su integridad por la falta de escrúpulos, dignidad y rectitud. Esperamos que dentro de un año podamos decir que la ciudad recibe con alegría un nuevo Concejo. ¡Grande es el reto en el año 2018!

Publicado en Columnistas Regionales

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