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Francisco J. Saldarriaga                              

Luchar contra la corrupción puede tener muchos caminos, múltiples estrategias y gran cantidad de acciones que individualmente pueden o no, disminuir la carga económica que le representa al estado colombiano una suma cercana a los 50 Billones de pesos, cifra que representa aproximadamente el 4% del PIB.

Endurecer la penas hasta extremos inimaginables, como en otras latitudes en donde a los funcionarios que se les comprueben actos de corrupción terminan en el patíbulo o, definir penas de prisión severas y acordes con el grave daño que este tipo de acciones le originan a los recursos públicos y en especial, a la moral y los principios éticos que deben acompañar la cultura de las comunidades. Estas pueden ser soluciones pero no las únicas

“Eso no está bien hecho pero todo el mundo lo hace” es, sin lugar a dudas el peor mensaje que se le puede dar a un niño cuando ve que  alguno de sus padres, intenta seducir a un agente del orden para que no le haga un comparendo o le aplique una sanción.

El todo el mundo lo hace es la peor disculpa o explicación para justificar un acto de corrupción y lo grave es que se convirtió en paradigma. Esa frase permeó la sociedad hasta el extremo de que la gente cuenta como una hazaña la manera en que se libró de agentes del orden en las carreteras y de cómo regatearon hasta bajar el monto del soborno a cifras que reflejan la corrupción en sus justas proporciones como lo dijo un presidente liberal hace algunos años.

“El que peca por la paga o el que paga por pecar” son iguales de corruptos y siempre pero siempre deben existir los dos actores pues si se exigen una coima y no hay quien la de no se materializa el acto corrupto.

Aquellos individuos que desvían los recursos de la salud para su propio beneficio son responsables directos de homicidios con alevosía al  apropiarse de dinero que puede salvar vidas. ¿Cuántas muertes se han presentado por falta de recursos en los hospitales?, ¿A qué se debe esa escases de recursos? Senadores, un fiscal, un presidente de saludcoop y sus miembros de junta con su inmensa experiencia nos pueden ilustrar como el que más sobre este asunto.

El dinero de la educación se feria en departamentos en donde los políticos se enriquecen exageradamente por mañas, coimas y el CVY que se lleva un gran porcentaje del monto destinado para el efecto y lo grave es que todo el mundo sabe y no pasa nada diferente a reelegirlos en altas dignidades, Gobernadores, alcaldes y congresistas  que se reparten alegremente ese dinero y el pueblo ve como sus hijos pierden el futuro por falta de recursos para conseguir una buena educación.

Medir las consecuencias de este tipo de actos corruptos puede llegar hasta extremos insospechados. Un joven sin futuro puede convertirse en un sociópata incurable. ¿A dónde se dirigen estos jóvenes? Buscarán la manera de sobrevivir como sea y si es necesario ser sicario lo serán y si hay que traficar estupefacientes lo harán. Y hasta es posible que se vinculen a grupos de narcoterroristas convencidos de que ese es el camino para conseguir el sustento diario. No ven más allá puesto que algunos políticos sucios hasta lo más, les robaron la capacidad de análisis necesario para prevenir las consecuencias de sus acciones.

Vemos entonces que para combatir la corrupción debemos empezar con las familias que desde la cuna deben inculcar principios simples y fuertes en aspectos como no apropiarse de lo ajeno, respetar a los demás, cumplir normas de convivencia en las familias y en la escuela, no estorbar y cosas tan simples como ser solidario con sus hermanos y vecinos. Mantener la armonía en el metro cuadrado que siempre te rodea puede ser una estrategia para que las nuevas generaciones consigan una sociedad respetuosa y respetable.

Pero eso no lo conseguiremos cuando la misma sociedad a la que pertenecemos premia a los terroristas con cargos de alta dignidad en el Estado y cuando la justicia se aplica selectivamente a favor de los más corruptos.

Y es que son corruptos aquellos individuos que pretenden eludir la aplicación de la justicia con artimañas como el soborno a los jueces o el chantaje a la sociedad por medio de amenazas soterradas o frenteras de que si no se hace lo que ellos quieren volverán a las andadas del terrorismo solamente, ya que el narcotráfico nunca lo han dejado.

El corrupto es y no tiene grados; nadie es un poco corrupto. Quien se vende por poco se vende por mucho. El monto está directamente relacionado con la magnitud del negocio. Se es o no se es.

Publicado en Columnistas Regionales

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