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Gonzalo Mejía Córdoba                                                 

No deja de ser curioso que el “nobel de paz”, único en el mundo hasta hoy por sus novedosas amistades coqueras, cada vez que hay marchas de protesta, atentados, secuestros, asesinatos de soldados y policías, anuncios de preocupación de los empresarios y los demás gremios productivos de la ciudad y el campo, de paros cívicos, de estancamiento de la industria, del sector agropecuario, que bajan las cifras de la construcción, de la economía y por ende del empleo es decir, cada vez que se hace más evidente la convulsión imperante desde que se firmó el pacto de La Habana entre él y sus subalternos los consentidos sindicados, viaja hacia el extranjero a acariciar premios y buscar salir en la foto después de mentir.

Sólo que esta vez su paseo a Canadá, más que complacencia, en su equipaje  llevó el peso del desbarajuste de su mesa de unidad nacional integrada por Senadores, Representantes, Gobernadores, Alcaldes, Diputados y Concejales, que sienten cómo desde todos los rincones del país la miseria los mira con ojos de tigre, cruel reflejo de la desintegración de los partidos políticos en Colombia. Y para colmo, a su regreso se “acaba de enterar” de que “un fantasma le descubrió el paseo que hizo cierta vez dizque a un “paraíso” por allá no se sabe dónde a evadir impuestos”. Y como en lo único que es experto es en el tapen… tapen…, de nuevo gritó y sigue gritando que en Colombia con la firma de su “pa$” “estamos viviendo de maravillas”; que gozamos de “plena democracia”, sobre todo ahora que exhibe orgulloso el nuevo Partido adornado con una rosa roja que simboliza  la sangre derramada por las víctimas inocentes mujeres y hombres niños, jóvenes y adultos, durante sesenta años de crueldades.

Ahora sí puede decir que en términos de política al  país lo dividió en dos: De un lado él como   comandante enarbolando la bandera blanca, símbolo de traición; y por el otro, la gran  mayoría de los ciudadanos mujeres y   hombres de bien que no estamos dispuestos a permitir que se desdibuje el tricolor nacional y se pisotee la democracia, tratando de imponer la impunidad por encima de la dignidad de esta patria que nada nos debe y a la que le debemos todo porque nos ha dado todo. En esto no transigimos con nadie. No imitaremos a la mayoría de la  oposición venezolana que decidió convertirse en cómplice de la dictadura genocida, que a costa de todo sigue empeñada en sepultar la democracia en ese país hermano, cuna de nuestra libertad y la independencia de la monarquía española de aquella época gloriosa que jamás olvidaremos los colombianos y América en general. Con esa minoría que allá quedó y que aspiramos vuelva a ser mayoría pronto, estamos obligados a estrechar nuestros lazos de amistad, solidaridad y hermandad.

Una parecida treta se viene montando aquí desde hace tiempo, por un grupo de expertos en contradecirse y que de tiempo atrás viene organizando una especie de “tercería”, convencidos de que los ciudadanos somos tan incautos, que no sabemos diferenciar entre simpatía y coincidencia: De un lado gritan contra la corrupción y por el otro le aprueban todas las políticas al gobierno más corrupto dentro de los gobiernos corruptos que han existido. Hablan de los “paramilitares”, pero de los otros no. Curioso: soberbios como el que más le hacen “oposición” a la oposición y no al gobierno actual que es el abanderado de la corrupción, quién lo creyera. Se olvidan que la soberbia enceguece; que para ser un buen líder, primero se requiere de mucha humildad, de decisión y voluntad, que son las madres de la actitud. Sin ella, el “líder” no pasará de ser un simple modelo de hazmerreir. A Luis Eduardo Garzón, hoy al lado de Fernando Cristo, hay que recordarle aquello que alguien dijo: “las vocaciones se mueren cuando se ejercen con odio, por aplausos o por dinero”. ¡Ah!, y “a todo caballo le ponen freno para que obedezca”. Clara López, cada día más aislada y sola esperando quién la tiene en cuenta. Jorge Robledo, al que por falta de definición como a los otros, su partido El Polo le agoniza en sus propias manos. Claudia López, grita contra la corrupción que arde por dentro de su Partido y por eso ya no es tan verde, Piedad Córdoba, pide que no le digan que ella es de allá sabiendo todos ella donde está. Humberto de la Calle, se presenta como si no tuviera que ver nada con lo que pasó en Cuba. Sergio Fajardo, como todo populista tiene mitad de todo: Mitad de rico, mitad de pobre, mitad de derecha, mitad de izquierda, mitad de amigo, mitad de soberbio, mitad de tierno y mitad de todo de manera sucesiva. Dicen que cuando alcalde metió a la Junta de EPM a un miliciano de aquellos que sabemos, que a Antioquia “la más educada” la cambió por la más endeudada, que las cuentas se las tiene embargadas la Contraloría y… duro contra la corrupción. Gustavo Petro, se presenta como el “innovador” de hoy, abanderado de lo que llama “la tercera revolución industrial”, parece ser que anda averiguando en el extranjero por chatarra de paneles de energía solar para importarlos cuando se cumpla su deseo de ser presidente, tal cual lo hizo con los camiones chatarra que trajo como solución al problema del aseo cuando fue alcalde de Bogotá.

Se supone que en esta tarea los están acompañando sus aliados, los mismos que ayer en el sindicalismo siempre actuaron como patronistas disfrazados de “revolucionarios” engañando a los trabajadores, escudados bajo la añeja consigna de “la paz” y hoy fungen como “adalides” de ella no importa que estén sindicados de crímenes de lesa humanidad. Se olvidan que el pantano no se acaba navegando en él sino limpiándolo, que el máximo principio de la igualdad es fortalecer al débil, que en este caso es el pueblo quien ha sido la víctima. Solo hay una manera de echar hacia atrás esta nefasta estrategia de la imposición diseñada en Cuba  y el engaño planeado por la tercería empecinada en hacernos creer que “ni son de aquí ni son de allá” y todos sabemos que son más de allá que de acá, firmando pronto la convocatoria al Referendo Revocatorio de la JEP y preparándonos para votar de manera copiosa en las elecciones de 2018 unidos todos con el puño cerrado en defensa de nuestras instituciones, la soberanía y la democracia, animados porque si no es hoy, para mañana es tarde.

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Publicado en Columnistas Regionales

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