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Jorge Enrique Pava Q.                                                                               

En varias oportunidades he manifestado mi oposición a la forma como opera el Comité Intergremial de Caldas. He criticado con  vehemencia y argumentos su silencio en temas definitivos para el progreso de la región, y la connivencia con el proceder de nefastos personajes que, por contar con su simpatía, obtienen la indiferencia gremial que termina convertida en complicidad.

No me extrañó entonces la escasa participación de dicho Comité durante los tres meses que duró el debate del POT en el Concejo Municipal, cuando era evidente que se estaba lesionando seriamente la estabilidad jurídica en Manizales, y cuando las violaciones y atropellos fueron pan de cada día. Adicionado a esto, la sombra de corrupción que cubrió el proceso, y que también fue evidente para quienes estuvimos pendientes de él, hacía necesaria la participación y censura de los entes gremiales que, se supone, deben velar por nuestro desarrollo y progreso.

Por eso causa curiosidad -por no decir repulsión- la manifestación tardía, inútil, protocolaria y, si se quiere, oportunista, del Comité Intergremial de Caldas relacionada con el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial de Manizales. ¿Para qué se hace a esta hora? ¿Qué se ganan con venir hoy, después de discutido y aprobado el POT, a dejar estas constancias inanes? Por primera vez veo que le acompaña la razón al Concejo Municipal, pues estas patadas de ahogado buscan más un efecto mediático  que productivo, y generan mayor inestabilidad pues, además de inoportunas, develan una pasividad perniciosa que es, en mucha parte, la mayor causante de nuestras catástrofes.

¡No señores! Si guardaron silencio durante el proceso, y ese silencio los hace cómplices de las irresponsabilidades cometidas, no crean que con sentar posiciones tardías van a rescatar su imagen. Este Comité, nacido de la voluntad de unos cuantos inversionistas privados, se ha arrogado la vocería de la sociedad civil durante mucho tiempo y, en tal virtud, ha conquistado un poder que ha beneficiado a muchos de sus miembros de manera individual; pero esta vez –como en muchas otras- ha sido inferior a sus responsabilidades y no le ha correspondido a esa sociedad en la forma adecuada. Una entidad gremial de esta naturaleza no puede convertirse en una empresa para catapultar individuos con aspiraciones políticas o de representatividad, ni como “escampadero” de quienes no tienen dónde más desarrollar sus actividades y  encuentran en ella un refugio laboral. O, de hacerlo, no deberían invocar una representación de la sociedad (porque cada vez es más ilegítima), ni arrogarse la vocería de las fuerzas vivas cuando no tienen voluntad de luchar por su defensa. ¡No nos hagan más daño!

Y digo que creo que le acompaña la razón al Concejo porque, a pesar de estar en desacuerdo con muchos aspectos del nuevo POT, y de repudiar con asco los procedimientos corruptos que rodearon su aprobación, el Comité Intergremial de Caldas brilló por su ausencia en las discusiones y se acomodó con placidez a sus decisiones. Y ante la violación de los derechos adquiridos de constructores e inversionistas, prefirió pasar de agache a sentar posiciones, tal vez para no perder los espacios que la administración municipal le ha otorgado con generosidad. ¿Es esto representatividad gremial? ¿Tiene algún sentido la existencia de agremiaciones de esta naturaleza cuando solo sirven para recibir beneficios, pero evaden sus responsabilidades al momento de luchar por sus representados? ¿Se justifica un ente que se niega a abandonar su zona de confort en los momentos más difíciles para la sociedad? ¡No lo creo!

Y esperemos a ver con que salen ahora que empiezan las campañas políticas. Seguramente querrán jugar un papel de relevancia en su acostumbrado tinglado de señalamientos a sus enemigos y de encubrimiento de sus amigos. Espero, por la sanidad de nuestra democracia, que esta vez se abstengan de ensuciar soterradamente los procesos políticos y de participar en ellos pues, para esos menesteres, sí son diligentes, expertos, acuciosos y participativos.

Publicado en Columnistas Regionales

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