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Francisco J. Saldarriaga                                      

Frecuentemente salen a la luz pública nuevas informaciones sobre el ingreso de dinero a las campañas del espurio. Lo grave es que ese dinero es ilegal puesto que proviene de empresas extranjeras que están impedidas para hacer estas donaciones. Ahora se habla de $75 millones recibido en el 2010 de parte de la Triple A o canal Isabel II, que según el diario español El Mundo fueron entregados procedentes de contratos amañados.

Las declaraciones del presidente de Odebrecht sobre el conocimiento que en su momento tuvo el espurio sobre el ingreso del dinero entregado por ellos, ratifican el escaso rigor ético que lo ha caracterizado y que ha estallado en estos largos siete años de corrupción galopante.

Aunado a esto están las declaraciones de colombianos que aseguran que a esas campañas le entregaban dinero de manera extraña en cuentas en el extranjero o en efectivo para eludir la ruta o los topes establecidos por la ley que regula la financiación de las mismas.

Indicios muy coherentes con lo que ha sucedido se presentan con respecto a los posibles aportes de los narcoterroristas que dicen ser guerrilleros a la reelección del espurio.

Tenemos entonces un prontuario suficiente para que las autoridades electorales, fiscales, disciplinarias y penales asuman con seriedad la investigación de estos hechos delictivos. Un pueblo decente y trabajador no será representado por un tránsfuga ideológico como se ha comportado el individuo de marras. De hecho el 81% rechaza la manera como ha gobernado en esta larga noche de desgreños y francachelas.

“En política como en los noviazgos hay que demostrar el amor y en la primera están las obras que se pagan con votos”. Esa es la idea que en algún momento expresó este individuo en Barranquilla para asegurar su reelección. Esa cínica y descarada afirmación propició, aunado al apagón y al fraude en el conteo de los votos la continuidad en el primer cargo público de un chambón, como lo llamó su comisionado de paz al referirse al decreto 903 que convierte al gobierno colombiano en el mayor lavador de capitales provenientes de todo tipo de delitos.

Esa tendencia a la ilegalidad es sin lugar a dudas, la rectora del comportamiento de este ilegítimo espécimen irrepetible, que con su comportamiento ha llevado la depravación a una gran cantidad de seres laxos de principios que se ofrecen y se venden al mejor postor. Uno de ellos en un debate del congreso se atrevió a lanzar amenazas sobre las posibilidad de suspender las elecciones del 2018 si no se acata lo que quieren los narcoterroristas; posa de contemporizador y es una serpiente venenosa como la más y su capacidad tóxica se extiende aun sin el contacto cercano.

A esto se resumen esas ¿largas? charlas en la Habana; 6 años para formalizar ante el mundo un convenio preestablecido es demasiado tiempo por eso en ese período se dedicaron a maquinar unos documentos que tuviesen visos de legalidad, fuesen enredados y a su vez originasen polémicas y discusiones para que con los decretos, que se emitiesen al amparo de unas facultades extraordinarias, conseguidas con el soborno y la podredumbre de una gran parte de los integrantes del congreso que, indiscutiblemente, ha llegado al máximo envilecimiento, se consolidase el más grande lavado de activos de la historia de Colombia.

El llamado acuerdo es una componenda entre amigos de hace años que quieren encontrar la manera de legalizar los billonarios recursos provenientes del delito, para favorecer a unos pocos dirigentes del narcoterrorismo y algunos elegidos para disfrutar de esas incalculables riquezas.

Este ilegítimo presidente ha irradiado el desenfreno al 12% que aún le cree pero, al paso que va y con el descenso continuo en su favorabilidad, a final del año estaremos hablando de un 1% como aguinaldo de las encuestadoras.

Ante esa realidad, alguien con un mínimo de principios se hubiese marchado con la cabeza gacha y el rabo entre las piernas.

POSTRE: este comentario también se podría titular: Mas cagado que palomar público. Y sería una referencia al escudito de los pocos que creen en este crápula.

Publicado en Columnistas Regionales

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