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Héctor Hoyos Vélez                                  

Para enfrentar la Dictadura es necesario identificarla como lo que son todas ellas; son ilegales, se sustentan en el poder ilimitado en manos del Dictador, imponen las condiciones para todos los ciudadanos, destruyen las instituciones, controlan los poderes públicos como las fuerzas armadas, la justicia y el parlamento y por supuesto el ejecutivo, controlan la prensa, son corruptas por excelencia, persiguen a la oposición haciendo uso de cualquiera de sus poderes, etc, etc. El gobierno de Colombia es una Dictadura por donde se la mire, por todas las anteriores razones.

El origen de la Dictadura se selló con la firma de un acuerdo con criminales al que llaman paz, admitido por la Corte Constitucional. Veamos:

  1. El pueblo colombiano Dijo NO en el Plebiscito del 2 de Octubre, al acuerdo del gobierno con las Farc.
  2. El gobierno haciendo caso omiso a la voluntad del pueblo lo sometió a la consideración de la Corte Constitucional con algunos retoques pero sin excluir las razones por las que el pueblo lo negó, buscando eludir la voz del pueblo en otro plebiscito. En efecto, la Corte admitió suplantar al pueblo con el Congreso de la República.
  3. De lo anterior, se desprende que la Corte Constitucional prevaricó porque asumió un poder que solo le corresponde al pueblo, cual es enmendar la Constitución que el acuerdo lleva implícito por vías extra constitucionales como el “fast track” y refrendar el acuerdo a través del congreso, burlando así la soberanía popular
  4. Los Magistrados que aceptaron este atropello se toman atribuciones que solo el pueblo tiene, ignorando que al pueblo se deben por cuanto pertenecen a una Institución creada en la Constitución por voluntad del pueblo quien eligió a los miembros de la Asamblea Constituyente de 1.991 como constituyente primario, luego sus sentencias son emanadas de la voluntad del pueblo pero jamás sus sentencias pueden sustituirlo en su soberanía. No es el pueblo el que se somete a la Corte Constitucional sino ella al pueblo que la concibió a través de sus representantes en la Asamblea Constituyente.
  5. Los Magistrados que aceptaron este atropello tomaron la decisión fundados en el deber que la Constitución le otorga al Presidente de alcanzar la paz, ignorando que la paz se deriva de la libertad sobre la que se fundamenta nuestro Estado de Derecho. La libertad que llevó a los ciudadanos a tener una Constitución que los rija y a ejercer su soberanía de hombres libres en cualquier actividad pública y privada. La libertad del pueblo, la libertad del ciudadano colombiano. Y por la libertad los ciudadanos nos expresamos en las urnas negando el acuerdo. Siendo la Constitución el acuerdo fundamental de paz de los ciudadanos violarla como lo hicieron es una provocación a la violencia que comienza por la desinstitucionalización de la República cuya única forma de sostenerla es con represión y violencia contra los ciudadanos.
  6. Y aquí encontramos la falacia sobre la que descansan esas decisiones de la Corte Constitucional; confundir la paz de los colombianos a la que se refiere la Constitución con un acuerdo con bandidos que la sustituye. ¿Qué tal?

Estos títeres de la Conspiración Comunista y Narco terrorista de la Habana fueron capaces de sustituir los fundamentos del pueblo libre de Colombia por un acuerdo criminal al que llaman paz, hecho con base en una descomunal propaganda con el fin de confundirnos, para su propósito de someter a nuestro país al eje comunista de Cuba. Diabólico por supuesto.

  1. Los Magistrados de la Corte Constitucional son golpistas y le dieron paso a la Dictadura. Son unos delincuentes porque se han atrevido a negar nuestra libertad con todas las consecuencias que de ahí se derivan al implementar el acuerdo, como someter a los colombianos a un Tribunal conformado por “dizque jueces” (Con el permiso para usar el “dizque” del Profesor Moisés Wasserman), representantes comunistas extranjeros de los peores criminales que ha parido la tierra colombiana.
  2. Ellos junto con Santos, sus Ministros y sus congresistas tienen que responder por hacer del anhelo de paz una estratagema para entregar la patria, en la eventualidad de que acabemos la Dictadura por cualquier medio, porque la decisión del pueblo es superarla. Por eso vamos a la calle el 1º de Abril para empezar, porque la calle es el camino para alcanzar el poder contra la Dictadura.
  3. En Bogotá entre la Elite Política es muy común tratarse con respeto lo cual es sano, pero también es común dar puñaladas marraneras con una gran sonrisa diplomática. En ese ambiente caen muchos que tenemos la virtud de actuar de frente y de buena voluntad por nuestras convicciones y en este caso las convicciones no son solo posturas sino la esencia de nuestra vida republicana. En ese ambiente es que desafortunadamente el Presidente Uribe y con él nosotros, sufrimos la puñalada de la traición. Ahora no podremos de ningún modo conciliar. Los hechos son crudos, la Dictadura criminal de los bandidos se impone y el pueblo tiene la obligación de superarla.

¡Si en nombre de la paz nos someten al comunismo, en nombre de la libertad haremos resistencia!  Vamos a la calle el 1º de Abril.

Publicado en Columnistas Regionales

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