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Héctor Hoyos V.                                   

No sé si los colombianos aman como el pueblo Antioqueño ama la libertad. Nuestro himno lo cantamos con altanería porque es un elogio a nuestra libertad, la que heredamos de nuestros mayores, la que defendemos y a la que jamás renunciaremos.

Pero se han atrevido a quitárnosla desconociendo nuestra voluntad en un Plebiscito que el pueblo ganó contra los políticos corruptos encabezados por el Presidente, y los criminales de las Farc. Ellos han decidido que el Congreso de la República, donde tienen asiento nuestros representantes para conseguir consensos y trazar nuestro destino, elegidos por nosotros para ese menester, debe callar frente a los temas sobre los que las decisiones ya vienen tomadas por ellos y en su favor.

En su favor es gobernar juntos a Colombia los corruptos y los bandidos, para lo cual ambos se tienen que perdonar sus delitos, a cambio de desaparecer a la oposición que nunca les podría aceptar su pacto narco y criminal. Y para ello, hay que desaparecer la controversia, perseguir a quien se oponga, encarcelarlos y exigirlos en extradición por odio, aunque no exista tratado con los Estados Unidos, mientras hacen lobby para que le perdonen la cárcel a un terrorista y secuestrador condenado a 60 años de prisión, hay que corromper las altas cortes y los altos mandos militares, para que no solo callen también, sino que manifiesten mediante conceptos y sentencias que la Dictadura es legítima.

Por esas razones, no se atreven a someter al pueblo lo que pactaron finalmente cuando al habernos comprometido en su decisión en el Plebiscito era el pueblo quien debía pronunciarse de nuevo. Por eso sucedió el Hackergate, mediante el cual Santos espió la campaña de su contendor y ganador de la Presidencia, Doctor Oscar Iván Zuluaga en primera vuelta y ordenó el asalto antes de la segunda vuelta de elecciones, a la cede desde donde se manejaban las comunicaciones de esa campaña en las redes sociales, utilizando la DNI, organismo de inteligencia bajo su dirección y la Fiscalía General de la Nación en manos de alguien abiertamente simpatizante y protector de las guerrillas comunistas, lo que generó persecuciones legales, encarcelamiento y exilios.

Por eso, la Corte Constitucional admite en sentencias contradictorias, violar la Constitución que es el acuerdo fundamental de paz de los colombianos. Cuando creían que ganar el plebiscito no tenía reversa ante el abuso del poder en propaganda y gasto público con recursos del pueblo en manos de políticos, Alcaldes y Gobernadores, tuvieron una postura pero cuando lo perdieron adoptaron otra. ¡Corruptos!, ¡sinvergüenzas!. Por eso, una Magistrada de una familia entera servil al Jefe de Estado, firma un auto admitiendo una demanda en tiempo record, que no oculta que muy probablemente ya lo tenían redactado antes de presentar la demanda ante el Consejo de Estado para dar argumentos viciados de ilegalidad para desconocer el veredicto de las mayorías del pueblo. El esposo resultó ser también asesor del proceso de entrega del país a las Farc. ¡Cómo se atreven!

Por eso Santos compra premios internacionales adjudicando títulos petroleros de la Nación a los emisores del Premio Nobel. Por eso declaran al narco tráfico como delito político y anuncian al mundo su propósito de que se legalice la droga después de crecer los cultivos 5 veces por encima del más bajo nivel alcanzado en el gobierno del Presidente Alvaro Uribe. Por eso son los mejores amigos de los Dictadores de Cuba y Venezuela que oprimen y tienen en la miseria a sus pueblos, mientras trafican soterradamente la droga de las Farc y lavan el dinero de ese narcotráfico.

Todo esto lo han hecho y parece increíble que hayan sido capaces. Todo esto es corrupción, podredumbre, complots criminales, conspiración, ambición, decadencia y barbarie para lo cual y para que el pueblo no se oponga, es necesario establecer la Dictadura ya que no lo pudieron vencer en las urnas. Es que tras un fracaso de esa magnitud de estos delincuentes, al perder el plebiscito, no viene la decencia y el respeto por la democracia, es decir por el pueblo, sino, la imposición, la trampa, el delito, el crimen y cada vez se hunden más aunque aparenten avanzar elogiados por los premios internacionales que solo dan cuenta de la podredumbre importada.

Todo esto siembra violencia en un país al que le venden la paz con palomas en la solapa. Ni la paz la conseguirán, ni el poder lo lograrán sostener. No tienen piso que lo sostenga. Ni siquiera quienes votaron Si, admiten que se gobierne forzosamente al pueblo colombiano. Muchos de ellos lo hicieron engañados por la palabra paz o aterrorizados por la posible retaliación de guerra urbana, o por la buena fe del Papa a quien también engañaron, asuntos mucho más engañosos que el juicio de la tinterilla del Conejo de Estado.

La paz de Santos ante el rechazo del pueblo desembocó en Dictadura. Y hasta ahí llegó. Arde el fuego de la libertad en el corazón de cada ciudadano colombiano. Sometimiento, jamás. Retan con descaro a la violencia y tendrán violencia. Hemos sido tolerantes con las ratas del presupuesto nacional, pero ahora se alían con los peores criminales que ha parido esta tierra para someternos a su voluntad corrupta, comunista y perversa. ¡Miserables!

Si Colombia no acompaña al pueblo antioqueño a defender la libertad haciendo respetar la democracia, la justicia, el libre emprendimiento, el trabajo honrado, la vida y la familia, Antioquia emprenderá la separación de esa nación diseñada por y para bandidos. Están invitadas todas las regiones de Colombia que se nos quieran unir.

Mientras tanto, los colombianos manifestaremos abiertamente al nuevo gobierno de los Estados Unidos que amamos la libertad y en ello tenemos plena identidad con el pueblo norteamericano, que tienen en los colombianos como siempre, excepto bajo el gobierno de los señores Obama y Santos, modernos exponentes de la decadencia y la degeneración, sus mejores aliados contra el narco tráfico, el terrorismo y por supuesto contra los narco terroristas de las Farc, para limpiar de la faz de la tierra todo retoño de la maleza de la barbarie y florezca por siempre la civilización que es nuestro mayor anhelo.

La Dictadura es frágil, la Dictadura caerá. Colombia es un gigante dormido porque la libertad que ama es el fuego que enciende al corazón de la patria.

Publicado en Columnistas Regionales

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