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Alfonso  Monsalve Solórzano

Alfonso Monsalve Solórzano

Domingo, 18 Febrero 2018 05:41

Alfonso Monsalve Solórzano                           

Siempre ha existido una corriente determinista en el conocimiento que piensa que hay factores externos que determinan la conducta humana. Para ellos, la autonomía y la libertad no son más que una ilusión.

Domingo, 11 Febrero 2018 12:32

Alfonso Monsalve Solórzano

Santos no ha hecho nada, o muy poco, para preparar al país frente a la crisis humanitaria que se está desarrollando en Venezuela, causada por el criminal gobierno de Maduro, que busca atornillarse en el poder a costa del hambre generalizada y la muerte por falta de medicamentos y atención médica de los venezolanos, especialmente, niños, adultos mayores y pacientes con enfermedades catastróficas.

Domingo, 04 Febrero 2018 12:43

Alfonso Monsalve Solórzano

La ciencia, la tecnología y la innovación, CT+I, son la clave del desarrollo en las sociedades postindustriales, en las que la producción de bienes y servicios con un alto componente tecnológico es la que aporta significativamente al PIB y generan la riqueza suficiente para que haya posibilidades de distribución real. Los países más avanzados del mundo, que a su vez son los que más calidad de vida tienen, son las que más invierten en este campo. Veamos.

Domingo, 28 Enero 2018 12:30

Alfonso Monsalve Solórzano

Un montaje es crear un hecho inexistente, un falso positivo, para desacreditar o destruir a los contendores y sus políticas, encarcelándolos, si es posible; u obligándolos a huir del país y perseguirlos en el exterior.

Domingo, 21 Enero 2018 16:27

Alfonso Monsalve S. 

Santos, el premio nobel de paz, en un acto más de su desprecio por el estado de derecho, y sólo para satisfacer a las Farc, posesionó de manera ilegal a los nombrados magistrados de la Justicia Especial para la Paz, porque la Corte Constitucional no ha dado su concepto sobre la exequibilidad del acto legislativo que creo ese organismo.

Este hecho, ya de por sí reprochable, porque pone una presión indebida a quienes deben tomar esta decisión, estuvo acompañado de un discurso en el que dijo: “no hay amnistía para los delitos de lesa humanidad en la justicia especial para la paz”, pero, enseguida afirma que no habrá “revancha y retaliación que ponía en práctica la vieja ley del Talión del ‘ojo por ojo y diente por diente’” (audio http://es.presidencia.gov.co/noticia/180115-Presidente-Santos-posesiono-a-magistrados-de-la-JEP).

Con estas palabras echa por la borda uno de los pilares de la justicia Occidental, que consagra la necesidad del castigo para los delincuentes, como una forma de disuadir comportamientos similares de los individuos que los cometieron o de otros de su calaña, como un método para sacar de circulación a criminales durante lapsos temporales según la gravedad del delito, y como una manera de resarcir el daño a las víctimas directas y a  la sociedad misma, tanto la colombiana como la internacional; pero, sobre todo, como un acto pedagógico que reafirma la importancia, para la humanidad, de dejar sin soporte moral y jurídico, al delito, a través de la impunidad, más si se trata de crímenes de guerra y de lesa humanidad.

El Juicio de Nuremberg, llevado a cabo entre el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946, condujo ante los tribunales y, en la mayoría de los casos, a condena luego de un debido proceso en el que se respetaron las garantías y los derechos de los acusados, a los nazis responsables de crímenes contra la paz, de guerra y de lesa humanidad en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Estos individuos fueron juzgados por un tribunal internacional compuesto por jueces provenientes de los países vencedores -Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética-. Era el fin de la concepción positivista del derecho que sostenía que éste estaba conformado por los sistemas de leyes expedidas de acuerdo con los procedimientos establecidos para ello, en cada Estado, pues no había un sistema internacional de justicia, vinculante para todas las naciones, con jueces, leyes -incluidas las que tipifican -los delitos y las penas- reconocidas por todos.

Y fue, también, el comienzo de la justicia global, que Naciones Unidas aprovechó para impulsar los Tribunales Penales Internacionales para la Ex Yugoslavia en 1993, y Ruanda, en 1994, que investigaron las infracciones graves contra los Convenios de Ginebra de 1949;  las violaciones de las leyes o costumbres de la guerra; el genocidio,  los crímenes de lesa humanidad y las violaciones del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949 y del Protocolo adicional I (https://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/5tdl7n.htm) y que culminó en la creación de la Corte Penal Internacional, CPI, en julio de 1998, para investigar y castigar los crímenes mencionados más arriba, cometidos a partir del 1º de julio de 2002. Y Colombia suscribió el tratado.

Ahora bien, precisamente en el Preámbulo al Estatuto de Roma, que da inicio a la CPI se establece que: Conscientes de que todos los pueblos están unidos por estrechos lazos y sus culturas configuran un patrimonio común y observando con preocupación que este delicado mosaico puede romperse en cualquier momento, Teniendo presente que, en este siglo, millones de niños, mujeres y hombres han sido víctimas de atrocidades que desafían la imaginación y conmueven profundamente la conciencia de la humanidad,' Reconociendo que esos graves crímenes constituyen una amenaza para la paz, la seguridad y el bienestar de la humanidad,Afirmando que los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto no deben quedar sin castigo y que, a tal fin, hay que adoptar medidas en el plano nacional e intensificar la cooperación internacional para asegurar que sean efectivamente sometidos a la acción de la justicia...”. (http://www.derechoshumanos.net/normativa/normas/onu/lesahumanidad/1998-Estatuto_Roma_Corte_Penal_Internacional.htm#a4).

Como quien dice, hay un patrimonio cultural común  en el planeta, amenazado por criminales de guerra y de lesa humanidad, los cuales son un desafío para la prosperidad y la paz mundial y que deben ser castigados efectivamente por la justicia. Exigir su castigo no es una actitud revanchista o de la ley del Talión, como dice Santos, sino una obligación para preservar nuestra cultura, conseguir la verdadera paz interna estable y duradera con alta probabilidad de no repetición, que disuada a otros delincuentes de seguir por la senda de la violencia atroz y que contribuya a la seguridad internacional, evitando que nuestro país se convierta en un estado forajido socio y amigo de la dictadura venezolana marxista. ¿Cuándo ha visto el lector que alguno de esos países admita la justicia penal internacional? La exigencia de justicia efectiva sin impunidad es una señal de civilización y de aceptación del espíritu de los tiempos de la comunidad internacional, que cada vez rechaza más estás practicas delincuenciales atroces, incluidas las que se hacen por alegadas razones altruistas, que de tales no tienen nada.

Y no se trata de cualquier pena. Si un estado se niega a ejercer sus jurisdicciones o es incapaz de hacerlo, la CPI intervendrá. La Fiscal de la Corte ha insistido repetidamente en que las autoridades nacionales deben castigar a estos criminales. Y si no lo hacen, el artículo 77 del Estatuto, sobre penas aplicables, señala:

1. La Corte podrá, con sujeción a lo dispuesto en el artículo 110, imponer a la persona declarada culpable de uno de los crímenes a que se hace referencia en el artículo 5 del presente Estatuto una de las penas siguientes: 
a) La reclusión por un número determinado de años que no exceda de 30 años; o 
b) La reclusión a perpetuidad cuando lo justifiquen la extrema gravedad del crimen y las circunstancias personales del condenado
”. 
De lo anterior se concluye que el estado colombiano debe fijar penas de reclusión. Y su fundamento está en el Preámbulo: no puede haber crimen sin castigo, es decir, que no haya impunidad, y para esto, las autoridades colombianas deben garantizar que los delincuentes de este tipo “sean efectivamente sometidos a la acción de la justicia”.

Lo de Santos con las Farc es impunidad total; si acaso sanciones simbólicas, que ni siquiera tienen que cumplir para ejercer la política; lavado de sus activos, preservando su domino sobre los narcos cultivos y las rutas de este tráfico. Ese es el Santos del 14% de aceptabilidad entre los colombianos. Nadie peor que él en nuestra historia.

Domingo, 14 Enero 2018 05:47

Alfonso Monsalve Solórzano                                              

Los expresidentes Felipe González, de España y José Mujica, del Uruguay se prestaron a ser verificadores de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (Csvi ) en la reunión en la que Santos le rindió un informe de gestión a las Farc sobre el avance del pacto firmado en el Teatro Colón, informe, que de paso, sirvió para que ese grupo pidiera la aplicación de los mecanismos de los que dispone el presidente para imponer los puntos que, hasta ahora le ha negado o modificado el congreso (las 16 curules por persona interpuesta para activistas que se harán pasar por víctimas y la no obligatoriedad de que los civiles sean juzgados por la Jep, son  las más destacadas), conminándolo a que imponga el Estado de conmoción interna, equivalente al estado de sitio de los gobiernos del Frente Nacional que tanto condenaron.

Domingo, 07 Enero 2018 03:59

Alfonso Monsalve Solórzano                                         

Mi anterior artículo causó alguna polémica, por lo que hoy quiero ahondar en el tema. La Sociedad Abierta y sus Enemigos, de Karl Popper, fue escrita durante las Segunda Guerra Mundial, cuando la democracia liberal y las libertades individuales estuvieron en el mayor peligro de desaparecer, y publicada en 1945; es un libro militante. En el libro introduce la siguiente definición: se llamará “sociedad cerrada a la sociedad mágica, tribal o colectivista, y sociedad abierta a aquella en la que los individuos deben adoptar decisiones personales” (p.189). Hay que desarrollar estos conceptos.

Domingo, 31 Diciembre 2017 04:30

Alfonso Monsalve Solórzano                                                    

Ubicar las concepciones políticas en el continuo espacial izquierda–derecha es una metáfora surgida en la Asamblea Nacional de la Revolución Francesa. Como metáfora es ilustrativa, pero al referirse a la política, en un mundo que cambia vertiginosamente y hecha por individuos y contextos diferentes, es una noción confusa que tiene más de un significado, pero que posee un campo semántico común.

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