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Jaime Restrepo Cuartas

Hay una relación directa entre eliminar la desnutrición infantil, que hoy en día afecta a 2,5 millones de niños en el país y la calidad de la educación primaria y secundaria, pues el desarrollo del cerebro, en el número de sus células aptas para funcionar y en la capacidad de tener interconexiones que faciliten los procesos de razonamiento lógico y abstracto, así como los componentes de imaginación, son un elemento esencial.

Cuando se presentan proyectos para el Sistema General de Regalías en Atención Integral a la Primera Infancia, que es una propuesta sustancialmente social, las Secretarías de Planeación de los Departamentos que son las entidades que revisan requisitos de Ley, y los Consejos Departamentales de Ciencia, Tecnología e Innovación, CODECTI, que son entidades consultoras, al dar su opinión sobre los proyectos deben valorar los componentes de innovación social, y por supuesto, si existen modelos de investigación sobre los diferentes componentes de la atención.

En la Ley 1295 de 2009 de Atención Integral a la Primera Infancia expedida en el Gobierno del Presidente Uribe, se especificó claramente que eran tres los componentes: la nutrición completa y balanceada desde el vientre de la madre, la educación por metodologías lúdicas dependiendo de la edad para potenciar el desarrollo cerebral, y la atención psicológica, como un componente de salud que curiosamente no está contemplada en las leyes existentes en el país que regulan el sistema de seguridad social.

Los niños han venido siendo atendidos en la primera infancia con programas que ya son prestigiosos como "Buen comienzo" en la administración de Sergio Fajardo en Medellín y "Maná", que comenzó con la administración de Guillermo Gaviria en el Departamento de Antioquia. Pero, estos programas al igual que el "De cero a siempre", dirigido por la Primera Dama en el Gobierno del Presidente Santos, son programas parciales, que no atienden los términos de la Ley y que prestan un servicio fundamentalmente de alimentación que no es completa, ni balanceada, ni atiende las particularidades regionales y se acompaña de una muy precaria atención educativa por madres comunitarias sin formación, que hacen una labor de guardería en instalaciones muchas veces deficientes. Obvio, con algunas excepciones puntuales.

Hay una relación directa entre eliminar la desnutrición infantil, que hoy en día afecta a 2,5 millones de niños en el país y la calidad de la educación primaria y secundaria, pues el desarrollo del cerebro, en el número de sus células aptas para funcionar y en la capacidad de tener interconexiones que faciliten los procesos de razonamiento lógico y abstracto, así como los componentes de imaginación, son un elemento esencial. Eso no se logra antes de los siete años de vida si no es con una alimentación completa y balanceada desde el vientre de la madre.

La investigación sobre estos temas es crucial. Falta mucho por hacer. Los componentes de alimentación balanceada según las diferentes edades debe diferenciarse en las regiones, atendiendo las diferentes culturas alimentarias. No es lo mismo alimentar los niños del Chocó que los de la meseta cundi-boyacense. De tal manera que la investigación de los componentes socioculturales abre el camino para que la atención sea adecuada.

De igual modo, hay que desarrollar los componentes psicológicos del niño, máxime cuando vivimos un país profundamente penetrado por la violencia, y debemos también, trascender los modelos educativos obsoletos. Es indispensable la estimulación del feto durante la gestación, incorporar los aprendizajes en los bebés dependiendo de la edad y de sus capacidades, y luego, en los diferentes estadios preescolares y escolares, hacer uso de mecanismos pedagógicos adecuados, especialmente a través de componentes lúdicos, los que deben ser suficientemente investigados y luego aplicados.

Pero como solemos conservar un cerebro cuadriculado, creemos que lo que basta es darle un suplemento alimentario a los niños e incluso lo medimos por los días al año que se les ofrece el servicio o poner unas guarderías para que las madres comunitarias los cuiden en pequeños corrales y hacer propagandas pomposas que en nada se parecen a lo que han desarrollado los países avanzados del mundo, o en nuestra región lo que han conseguido países como Cuba y Chile, para citar dos ejemplos cercanos, en los cuales se ha eliminado la desnutrición infantil y hoy en día ocupan los dos primeros lugares en calidad de la educación básica primaria y secundaria en América Latina.

Publicado en Columnistas Nacionales

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