Facebook

     SiteLock

Última hora
La vida en serio - Lunes, 19 Febrero 2018 02:44
El ilusionista - Lunes, 19 Febrero 2018 02:44
S.O.S. - Lunes, 19 Febrero 2018 02:44
Despedida sietemesina - Lunes, 19 Febrero 2018 02:44
Santos no tiene quién lo lea - Lunes, 19 Febrero 2018 02:44

Juan David Escobar Valencia

Una parte considerable de la información que circula en las ahora llamadas “redes sociales” es estiércol, y como tal está abonando y haciendo crecer con fortaleza la tendencia, no del todo nueva, de hacer más estúpida a gente que ya lo era y que diariamente se esfuerza en ello, pero por contagio también está logrando cosas parecidas en quienes no era esa su intención.

Entre los seres humanos, para no involucrar a otras especies animales, es conocido el riesgo que produce el desarrollo tecnológico disruptivo y el fácil acceso a sus instrumentos, cuando simultánemante no se configuran las conductas y los mecanismos de todo tipo que puedan neutralizar muchos de los perjuicios potenciales.

Ni por accidente estoy en contra del avance tecnológico. Por el contrario soy un convencido de sus bondades y necesidad para explicar y asegurar el avance de la civilización y del bienestar. Pero quiero llamar la atención sobre la necesidad de fortalecer a la mayor velocidad posible, ojalá anticipadamente, los mecanismos para reducir los daños colaterales del desarrollo de ciertas tecnologías, en particular del campo de las comunicaciones.

Las llamadas “redes sociales”, que siempre han existido pero con menos alcance, capacidad y velocidad, han potenciado los efectos positivos de tener mayor acceso a información, pero al mismo tiempo le han suministrado vitaminas y esteroides a los vicios de la comunicación. Males antiguos como: la selección premeditada de apartes de lo expresado por otro para construir masivamente una imagen amañada y opuesta a su intención verdadera, el chisme, la difamación, y a mi juicio el más repugnante de todos, el fortalecimiento de la “cultura” del anonimato; han encontrado su mejor promotor.

No accidentalmente el creador de Facebook, a lo que no pertenezco, responsable pero tardíamente está “intentando” privilegiar las bondades de su herramienta y reducir los efectos negativos que ella ha promovido como: el tribalismo, la obsesión enfermiza por agradar a muchos, así sea con mentiras, y reforzar la falsa creencia que las cosas son ciertas y valiosas porque muchos las repiten. Ahora “viral” es una buena palabra.

Las redes sociales permitieron que los sujetos que durante siglos solo fueron receptores de información y noticias, ahora también sean emisores con alcance masivo. Los efectos positivos y negativos de esto son enormes. El acceso a información es un privilegio y un derecho, pero no es un secreto que se configura una amenaza existencial, incluso a los mismos derechos, cuando no “aseguramos” que se asuman simultáneamente los deberes. Poder recibir información es una señal de una sociedad que privilegia la libertad, pero ahora que los sujetos también pueden ser emisores, no pueden alegar que esa libertad les da patente de corso para decir todo lo que quieran, especialmente cuando lo hacen “encapuchados” con seudónimos para ocultar lo miserables y cobardes que son. El equilibrio entre beneficios y compromisos, entre derechos y deberes que son codignos, es lo que permite la viabilidad de la sociedad.

El Colombiano, Medellìn, 22 de enero de 2018.

Publicado en Columnistas Nacionales

Compartir

Opinión

Nuevos videos

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Ingrese su dirección de correo electrónico:

Nuestras Redes