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Hernán González Rodríguez

El martes 16 de enero del año en marcha, entrevistó el director de la Hora de la Verdad, señor Fernando Londoño, al destacado periodista Eduardo Mackenzie. Casi siempre coincido con las opiniones de ambos, salvo en esta ocasión sobre algunos de sus comentarios.

Manifestó al comienzo de la entrevista Mackenzie que la Gran Coalición del No liderada por el Centro Democrático -CD- para participar en las próximas elecciones estaba aún por construir, debido a un problema doctrinal de fondo, el “centrismo”, esto es, afirmar que el CD ya no era un partido de derecha, como fueron los dos gobiernos del presidente Álvaro Uribe, sino que se había convertido en mal momento, en partido de centro.

El “centrismo” comentaron, es una posición antipolítica, facilista, oportunista, que surgió en la revolución francesa, para situar aquellos con posiciones políticas entre la izquierda y la derecha, y se llamó entonces centro o pantano. El “centrismo” no existe a la fecha en ningún país del orbe, concluyeron ambos.

Tienen razón los periodistas aludidos al afirmar que hay una estrategia en marcha para impedir la formación de una gran coalición de derecha, intoxicando y polarizando a la ciudadanía, presentando el conservatismo como reaccionario, olvidando que las ideas conservadoras han defendido los derechos humanos como pocas de las corrientes que han construido la civilización occidental.  Hasta aquí la entrevista citada.

Estimo que el “centrismo” sí existe y es una posición que incluye la aceptación o el soporte tanto de la igualdad de oportunidades como de la jerarquía del Estado, oponiéndose a los cambios violentos de las sociedades hacia la derecha o hacia la izquierda. El “centrismo” es realismo y pragmatismo, no idealismo y emoción. Considero a China como un país centrista, como un liberalismo neoconservador, esto es, economía liberal con orden e instituciones conservadoras.

Mi mayor discrepancia con el señor Mackenzie surge cuando señaló que en el programa de gobierno del precandidato Iván Duque, se habla de “hacer del empresario, del emprendedor, del comerciante, un socio para el progreso”. Con lo cual deja ver que, para él, “decide el Estado y la empresa responde en calidad de socio, estableciendo una relación de maestro a esclavo”. ¿Microanálisis en medio de una pavorosa crisis de los partidos políticos y de la economía colombiana?

Confío, tanto en el CD como partido, como en su candidato, Iván Duque. No creo posible que un presidente que llegue al poder apoyado por el CD necesite declararse de derecha para salvar el país.  Desconfío de los candidatos a la presidencia apoyados por firmas y sin el apoyo de un partido político digno de confianza.  

Realismo y pragmatismo

 

Hernán González Rodríguez

 

El martes 16 de enero del año en marcha, entrevistó el director de la Hora de la Verdad, señor Fernando Londoño, al destacado periodista Eduardo Mackenzie. Casi siempre coincido con las opiniones de ambos, salvo en esta ocasión sobre algunos de sus comentarios.

 

Manifestó al comienzo de la entrevista Mackenzie que la Gran Coalición del No liderada por el Centro Democrático -CD- para participar en las próximas elecciones estaba aún por construir, debido a un problema doctrinal de fondo, el “centrismo”, esto es, afirmar que el CD ya no era un partido de derecha, como fueron los dos gobiernos del presidente Álvaro Uribe, sino que se había convertido en mal momento, en partido de centro.

 

El “centrismo” comentaron, es una posición antipolítica, facilista, oportunista, que surgió en la revolución francesa, para situar aquellos con posiciones políticas entre la izquierda y la derecha, y se llamó entonces centro o pantano. El “centrismo” no existe a la fecha en ningún país del orbe, concluyeron ambos.

 

Tienen razón los periodistas aludidos al afirmar que hay una estrategia en marcha para impedir la formación de una gran coalición de derecha, intoxicando y polarizando a la ciudadanía, presentando el conservatismo como reaccionario, olvidando que las ideas conservadoras han defendido los derechos humanos como pocas de las corrientes que han construido la civilización occidental.  Hasta aquí la entrevista citada.

 

Estimo que el “centrismo” sí existe y es una posición que incluye la aceptación o el soporte tanto de la igualdad de oportunidades como de la jerarquía del Estado, oponiéndose a los cambios violentos de las sociedades hacia la derecha o hacia la izquierda. El “centrismo” es realismo y pragmatismo, no idealismo y emoción.  Considero a China como un país centrista, como un liberalismo neoconservador, esto es, economía liberal con orden e instituciones conservadoras.

 

Mi mayor discrepancia con el señor Mackenzie surge cuando señaló que en el programa de gobierno del precandidato Iván Duque, se habla de “hacer del empresario, del emprendedor, del comerciante, un socio para el progreso”. Con lo cual deja ver que, para él, “decide el Estado y la empresa responde en calidad de socio, estableciendo una relación de maestro a esclavo”. ¿Microanálisis en medio de una pavorosa crisis de los partidos políticos y de la economía colombiana?

 

Confío, tanto en el CD como partido, como en su candidato, Iván Duque. No creo posible que un presidente que llegue al poder apoyado por el CD necesite declararse de derecha para salvar el país.  Desconfío de los candidatos a la presidencia apoyados por firmas y sin el apoyo de un partido político digno de confianza.  

Publicado en Columnistas Nacionales

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