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Alfonso Monsalve Solórzano                                              

Los expresidentes Felipe González, de España y José Mujica, del Uruguay se prestaron a ser verificadores de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (Csvi ) en la reunión en la que Santos le rindió un informe de gestión a las Farc sobre el avance del pacto firmado en el Teatro Colón, informe, que de paso, sirvió para que ese grupo pidiera la aplicación de los mecanismos de los que dispone el presidente para imponer los puntos que, hasta ahora le ha negado o modificado el congreso (las 16 curules por persona interpuesta para activistas que se harán pasar por víctimas y la no obligatoriedad de que los civiles sean juzgados por la Jep, son  las más destacadas), conminándolo a que imponga el Estado de conmoción interna, equivalente al estado de sitio de los gobiernos del Frente Nacional que tanto condenaron.

Que el señor Mujica, más conocido como Pepe y con el alias de José Antonio Mones Morelli, cuando era alto dirigente del grupo terrorista Tupamaros,  defienda el acuerdo Santos–Farc, es, apenas natural: “Entró en la lucha armada en 1963, 10 años antes de comenzar la dictadura en Uruguay, participó en 58 secuestros, es sospechoso de haber matado al menos una persona (el policía José Leonardo Villalba, en febrero de 1971); allanaron casas de familias ricas, farmacias, bancos, fábricas, tiendas de ropa y telas” (elpolvorin.over-blog.es/article-de-guerrillero-a-presidente-prensa-de-brasil-45810914). Por esas actividades estuvo preso durante 15 años, se fugó dos veces y finalmente fue amnistiado.

El señor Mujica, viaja por el mundo con piel de oveja y se da el lujo de darle consejos al país e intervenir abiertamente en la política colombiana, pero nunca ha condenado las actividades terroristas de las Farc. De hecho, en Bogotá, al final de la reunión de la Csvi, dijo: “Quien no conozca y mida el costo en el largo plazo que ha significado la guerra, no le da el valor que tiene la paz (…) ¿Pretendes que la gente tenga conducta de corderito? ¿Qué al que está en la selva le van a decir: ‘Ven, entrégate pacíficamente que te voy a meter 30 años preso’? No. ¿Tú crees que la humanidad funciona así? Te vas a quedar persiguiéndolo” (https://colombia2020.elespectador.com/pais/prohibido-fracasar-pepe-mujica-sobre-la-implementacion-del-acuerdo-con-las-farc).

Observen: defiende la impunidad para los delincuentes responsables de crímenes de lesa humanidad, con lo que induce a desconocer los tratados firmados por Colombia y la Corte Penal Internacional, y lo hace con una gran mentira, pues nadie está pidiendo treinta años para los responsables de esos crímenes, sino una pena rebajada de prisión (los paramilitares pagan 8 años) como un gesto de reconciliación de la sociedad con estos individuos, que, de otra manera, nunca podrían salir de la cárcel.

Y veamos lo que opina frente a Venezuela: "Lo que más me espanta de Venezuela es la oposición, o una parte muy importante de ella. Creo que hay un clima de radicalización que se ha vuelto irracional y que a la larga termina favoreciendo a la derecha", y que las declaraciones del Secretario de la OEA sobre la dictadura Madurista “son un peligro” (https://www.telesurtv.net/news/Acciones-irracionales-de-la-derecha-venezolana-son-un-peligro-20170430-0022.html). Pero Felipe González es otra cosa

Pero Felipe González es otra cosa. Él nunca ha formado parte de ningún grupo terrorista, es gran artífice de la construcción de la democracia en España y tuvo una actitud vertical de no negociar y perseguir con todo el peso de la ley a los terroristas vascos de Eta. No obstante, en el caso colombiano, se iguala a Mujica.

¿Por qué para González, no se podía negociar con los terroristas de su país, pero si debe hacerlo Colombia, no para que las Farc se sometan a la justicia colombiana, sino como una fuerza beligerante y legítima, que, como parte, actúa de igual a igual con el estado colombiano? ¿Considera que Colombia no ha sido una democracia? ¿Cree que la guerrilla tiene razón y que sus métodos han sido ajustados a la ley internacional, especialmente, a los tratados internacionales de derechos humanos y a la CPI?

La respuesta que dio a la crítica del expresidente Uribe es deliberadamente falaz: dice que fue testigo de los esfuerzos de éste para negociar con las Farc. Claro que hubo esfuerzos de este tipo en su gobierno, porque desmovilizar esa guerrilla y la del Eln, así como desmovilizó a las autodefensas, era necesario para consolidar la convivencia pacífica dentro de un estado democrático de derecho y terminar con la economía criminal del narcotráfico, principal fuente de violencia en Colombia. Pero lo que se buscaba era un sometimiento al estado y no la refundación de este, bajo parámetros ajenos al sistema político que nos rige y a la economía de mercado, es decir, la imposición de un paradigma político distinto. Colombia tiene una democracia mucho más antigua que la española y ha sobrevivido a grandes desafíos, de los cuales ha surgido fortalecida. Estoy seguro de que González no se atrevería a sugerir a la Unión Europea o a su país, una negociación entre iguales con los terroristas propios o los que proceden del islam radical.

Los colombianos perseveraremos en defender nuestro sistema político, hoy en grave riesgo por las acciones de Santos y la complicidad de personajes como los mencionados. La voluntad popular en las urnas, la vía democrática que esa gente desconoce, se hará sentir este año con fuerza. Y ya veremos qué dirán entonces.

Publicado en Columnistas Nacionales

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