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Carlos Salas Silva                                        

Fernando Londoño abre la tan esperada entrevista a Iván Duque aludiendo con ironía al “ni trizas ni risas” con la que el candidato del Centro Democrático respondió alguna vez acerca de qué hacer con los acuerdos Santos-FARC. Esa fue la primera estocada de Londoño en esta memorable entrevista que se inició con el tema obligado del narcotráfico. ¡Y cómo no si la DEA acaba de asegurar que la producción de cocaína de alta pureza en Colombia llegó a la increíble cifra de 3,4 toneladas métricas en Colombia! Cocaína de las FARC y sus aliados y no la “nuestra”, como salió muy orondo Santos a afirmarlo recientemente.

Duque no se inmutó ante semejante picada del rejoneador sino que respondió con la altura que lo caracteriza en cada una de sus entrevistas: “Colombia va a asumir una lucha frontal contra las drogas”, dijo con claridad. “Todo ha sido benevolencia, permisividad y alcahuetería con el narcotráfico” y anunció que el 7 de agosto irá al Congreso de la República a presentar una reforma constitucional con la que quedará muy claro que el narcotráfico no es amnistiable ni conexo al delito político.

En el mismo tono continuó: “La sustitución voluntaria es un mecanismo perverso (…) Los cultivos de coca destruyen nuestro bosque húmedo tropical (…) Hay que romper la cadena del microtráfico, en Colombia (…) Vamos a perseguir a los jibaros aplicando la prohibición de la dosis personal (…) La extensión de dominio se pondrá de nuevo en practica (…) Los países que venden precursores químicos tienen que dar cuenta de eso (…) Se va a infiltrar los cárteles para desintegrarlos (…) Las armas de la disidencia deben tener sanciones grandes…”

Luego de que Duque afirmara categóricamente que “el narcotráfico es lo peor que le puede pasar a la sociedad colombiana y ante él no pueden haber titubeos ni ambivalencias”, Londoño le preguntó:

-¿Usted ordenaría bombardeos?

A lo que Duque respondió:

-La capacidad ofensiva de la fuerza pública para enfrentar cualquier forma de terrorismo se tiene que mantener con firmeza y con mucha claridad para que los colombianos sepan que tienen un Estado dispuesto a hacer valer los derechos de los ciudadanos y, al mismo tiempo, a no dejar en ningún momento que la vida y los bienes de los ciudadanos esté en tela de juicio por acción de los violentos.

Esa respuesta la podemos simplificar: Sí ordenaría bombardeos como también fumigación aérea.

Londoño pica con otro tema punzante, el de la extradición:

-¿Usted extraditaría a los narcotraficantes solicitados por las cortes americanas, sean del grupo que sean?

-Todo lo que sean armas y dineros escondidos tienen que hacer perder los beneficios y entre ellos el más importante, que no queden sujetos a las limitaciones de las ordenes de extradición, respondió Duque.

Lo que quiere decir: Sí extraditaría narcotraficantes.

Y de este tono sigue esta entrevista que se puede convertir en una declaración de principios. Las chuzadas agudas del muy diestro en la materia, Fernando Londoño, caen sobre un personaje al que, a pesar de su juventud, lo caracteriza una seguridad en sí mismo y en sus principios que son garantía de cumplimiento de lo que promete: un reino de la legalidad en donde los criminales de todas las especies serán juzgados y castigados como lo requiere un país al que le han querido arrebatar sus sueños por complacer a sus peores enemigos.

Desde la mitad de la entrevista y haciéndose más palpable al final, la confrontación cedió a un cordial acuerdo sobre lo fundamental. Un aplauso a Fernando Londoño y a Iván Duque quienes se comprometieron a próximos encuentros que serán tan esperados como este.

Publicado en Columnistas Nacionales

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