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Eduardo Mackenzie                                             

Con los amigos de Iván Duque sucede siempre lo mismo: cuando salen a defender al parlamentario de las críticas que éste recibe apelan no a la confrontación seria de ideas, sino que acuden al argumento fácil de la exclusión. “No entiendo como (sic) Debate publicó semejante cosa”, exclama Mario Javier Pacheco García, un admirador del precandidato del Centro Democrático, en una nota intitulada “Mackenzie falsea a Duque”, publicada ayer en la revista digital KienyKe.

El defensor de oficio del senador no examina serenamente las objeciones que formulé el  pasado 18 de noviembre a ciertas ideas sobre la cuestión agraria que Duque resumió en un twitter y en un  discurso en Ibagué, sino que incurre, al final, en la petición detestable de que las observaciones contra su precandidato preferido sean excluidas de la prensa escrita y, sobre todo, de las publicaciones digitales de los amigos del Centro Democrático.

“No entiendo como (sic) Debate publicó semejante cosa”, escribe Pacheco. Según él,  mi rechazo a eso de que es necesario sacar del sector agropecuario a los “gamonales”, a los “políticos” y a los “clientelistas”, para entregarle ese sector al “pequeño productor”,  no debería ser publicado y mucho menos en la revista digital Debate que dirige el periodista y escritor Libardo Botero. Publicar los artículos de Mackenzie es inconveniente, lanza Pacheco. Sus ideas, según él, deben ser censuradas, pues “tenemos que ganar las elecciones de 2018” y las críticas a las propuestas del precandidato son un atentado contra la “unidad” del CD, contra el éxito de su “estrategia”. Pacheco considera que publicar “semejante cosa” puede hacer que el CD pierda “las elecciones de 2018”.

En otras palabras, no se puede criticar a Iván Duque sin poner en peligro al Centro Democrático.  La música de fondo de Pacheco es que los precandidatos deben callar también, no criticar ni deslindarse de su rival Duque, pues el edificio Centro Democrático puede derrumbarse. Escuche amigo Pacheco: lo exagerado carece de importancia.

¿Qué tipo extraño de uribismo es el que practica el senador Iván Duque? Este deja decir esas cosas en su nombre y, en lugar de responder a sus críticos, y corregir sus graves errores, que los hay, envía a otros a cargar ladrillos, a adoptar el perfil chocante del intrigante que va pidiendo por ahí, dentro y fuera del Centro Democrático,  que el pensamiento libre, sobre todo  aquel que muestra la verdadera naturaleza de las ideas políticas del precandidato Duque, sea censurado.

Definitivamente, la idea de sacar a la gente o de “quitarla” de donde está (como dice en su twitter sobre los supuestos “gamonales”) y de vetar en los medios a quien critica (como dice Duque contra mí, por segunda vez, a través de la pluma de un tercero) es una idea fija y recurrente del senador de marras. Pues Pacheco lanza ataques injustos e insultantes no solo contra Mackenzie sino contra el ex ministro Fernando Londoño Hoyos, director honorario del CD, por el hecho de haber él demostrado que la visión de Duque en materia agraria es aberrante.

Así como Duque pretende “despolitizar el sector agrario”, es decir impedir que se expresen legalmente las voces e intereses de todos los actores y clases sociales del campo, él quiere “despolitizar” la controversia que generan sus posiciones. Él quiere que sus ideas lleguen a la opinión pública como verdades reveladas, como bulas pontificias que no deben ser cuestionadas. A su eminencia Iván Duque se le subió el humo a la cabeza desde que fue elegido gracias a que su nombre apareció un día en una lista cerrada del uribismo. 

Sin saber de qué rama colgarse, Mario Javier Pacheco García trata de manipular los elementos del debate: me atribuye frases que no he escrito y descarta lo que dice el twitter y lo que dijo ID en Ibagué  --las dos afirmaciones que desataron la polémica--, y sale con el cuento de que Duque no dijo que el sector agropecuario “será para el pequeño productor” sino que él tiene una política muy “contraria” a eso. Iván Duque, dice Pacheco, “quiere la unidad de los productores pequeños, medianos y grandes del campo”. Y agrega: “Lo que no acepta es que en instituciones como Finagro, ICA y Banco Agrario, haya más políticos que técnicos.” ¿Tales prevenciones y especificaciones fueron dichas en su discurso de Ibagué? No me parece. Tampoco lo dijo en su twitt. Finalmente, Pacheco propone un video donde su defendido asegura que él quiere “generar un feliz matrimonio entre los pequeños productores, los medianos y el desarrollo industrial de los grandes”.

El problema es que ID gravó ese video el 15 de noviembre, es decir después, y no antes, de la polémica, para tratar de borrar la embarrada que había cometido en Ibagué y en twitter. Las críticas de Fernando Londoño en La Horade la Verdad, del 14 de noviembre de 2017, eran justificadas y oportunas. Gracias a esa crítica, ID cambió de chaqueta. Que Duque haya abandonado el concepto izquierdista de que “el sector agropecuario será para el pequeño productor” es una buena cosa, a condición de que ese abandono sea sincero.

No, señor Pacheco, Fernando Londoño no montó un “alboroto”, como usted dice, al criticar a Duque: cumplió con su deber de dirigente del Centro Democrático y de periodista.

En cuanto a mi crítica le digo esto, señor Pacheco: no retiro una sola palabra de mi artículo “Curiosa política agraria de Iván Duque”. No hay allí “falsedad” alguna acerca de lo que escribió y dijo ese personaje. La polémica no es si Duque utilizó o no la palabra “gamonales” en Ibagué. Lo que interesa es que él plantea en sus declaraciones sacar a una clase social del sector agrario, sobre todo de los centros de decisión, y suplantarla por los pequeños productores y por unos “técnicos” que serían una maravilla, pues serían una especie de robots que no piensan y sólo cumplen órdenes. Tal exclusión de una clase social, la que sea, llámesela “gamonales” o “políticos” o “clientelistas”, es problemática. Ello responde a una visión más vasta de la situación del agro y del territorio, a una concepción basada en la guerra de clases, no en una versión liberal-conservadora de colaboración de clases.

Es evidente que Iván Duque un día dice una cosa sobre la cuestión agraria, y propone esquemas que recuerdan la filosofía de la “economía campesina familiar y comunitaria” que aparece en el pacto Farc-Santos, y otro día dice otra cosa. ¿A quién creerle?  ¿Al Iván Duque del foro de Ibagué? ¿O al del video del pasado 15 de noviembre? 

Esta sería una discusión bizantina si no fuera por el hecho de que la temática es importante: son las palabras y conceptos que un precandidato presidencial del Centro Democrático lanza en uno u otro sentido. Una personalidad de ese alcance debería tener convicciones firmes y no cambiantes, según el calor de los debates y el temperamento de los auditorios.

Ya veremos si el dictado del senador Duque y de su amanuense, de cerrarme las puertas del periódico Debate, se cumple. Yo lamentaría eso pues nunca he creído que la arbitrariedad y la censura hacen parte de los valores y métodos del partido Centro Democrático. Si la sal se corrompe…

@eduardomackenz1

23 de noviembre de 2017

Publicado en Columnistas Nacionales

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