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Carlos Salas Silva                                                

Nos quieren dividir a como dé lugar, somos una oposición que pone a temblar a Santos y sus compinches y por eso nos quieren ver enfrentados, peleando por cualquier nimiedad, por cualquier tontería. ¿Caeremos en la trampa?

Resulta que aparecieron duquistas y nietistas ¿De dónde carajos cuando ni siquiera, y por fortuna, con más de siete millones de votos en las elecciones pasadas existen zuluaguistas? Tampoco hay trujillistas y menos valencistas o guerristas. No estamos para niñerías con esas peleas inútiles y desgastantes. El momento exige madurez política, esa que hemos venido alcanzando gracias a que tenemos clara nuestra responsabilidad histórica.

Triste camino el de una oposición dividida después de haber logrado conformarse como partido en un tiempo record y con unas bases sólidas. Razón suficiente para mantenernos unidos es la de pertenecer al Centro Democrático por convicción.

¿Cuál es el origen de estas inútiles disputas entre copartidarios cuando deberíamos estar más unidos que nunca ante la arremetida del corrupto Santos y sus aliados narcoterroristas para hacerse al poder por muchos años? Supondría cualquiera que el germen de la división surgió desde afuera, pero no, viene del interior: es fuego amigo atizado por quienes se están frotando las manos viéndonos enfrascados en absurdas disputas mientras el país se desmorona día a día.

Como dijo Thomas Hobbes: “En la naturaleza del hombre, encontramos tres causas principales de disensión. La primera es la competencia; en segundo lugar, la desconfianza; y en tercer lugar, la gloria”. Las tres están claramente a la vista en la disputa entre duquistas y nietistas… ¿Duquistas y nietistas? ¿Qué es eso por Dios? Ni que fuera una broma… En la competencia por alcanzar la gloria se ha caído en la desconfianza mutua por culpa de una larga carrera por la candidatura. Y no es de extrañar, conquistarla significa estar a un paso de la presidencia, así de sencillo.

Pareciera que los enemigos del uribismo, porque uribismo si hay gústele a quien le guste, se estén saliendo con la suya al ponerle obstáculos a la candidatura de Óscar Iván Zuluaga y eso no lo vamos a permitir. Llegó el momento de la cordura, el momento de las decisiones tomadas con cabeza fría, sin apasionamientos. Ha llegado el  momento de hacer demostraciones de verdadero patriotismo poniendo el destino del país por encima de las ambiciones personales. Iván Duque y Rafael Nieto tienen la oportunidad de mostrar su grandeza invitando a Óscar Iván Zuluaga a que asuma la candidatura sin tener que seguir en este terreno pantanoso que nos tiene estancados.

Vamos hacía adelante unidos y con paso firme. Asumamos el reto de salvar a nuestra querida Colombia, las puertas del infierno no se han cerrado del todo y tenemos con qué trancarlas para, por fin, salir de la oscuridad en la que nos tienen atrapados nuestros peores enemigos, ellos sí unidos en la implementación de un acuerdo siniestro con el que terminarían de cerrar las puertas.

Publicado en Columnistas Nacionales

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