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Juan David Escobar Valencia                                              

Hace unos días, un miembro del “otrora” grupo narcoterrorista “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia” que supuestamente no existe más porque ahora son la “Fuerza Alternativa Revolucionaria del común”, escribió en su twitter: “Si las Farc, antes de hacer política debe pasar primero por la JEP, el Consejo Gremial debe cerrar sus negocios hasta que haga lo mismo”.

Si algún convencido de las “bondades” del proceso de impunipaz todavía dudaba de las advertencias que desde hace tiempo hicimos sobre la monstruosidad que el gobierno actual le quería imponer a los colombianos aceptando un acuerdo extorsivo de impunidad diseñado por terroristas y representantes del gobierno que ahora quieren ser presidentes, las palabras que cito al inicio de esta columna tendrían que ser suficientes para que quienes ya sea por ingenuidad o buena fe apoyaron contra la voluntad del pueblo colombiano ese acuerdo maldito, entiendan por fin que van a ser víctimas de los “otrora” violadores de niños, secuestradores y terroristas que el acuerdo convirtió en vengativos y acaudalados “actores políticos”.

Recuerdo hace meses cuando otro consejo de gremios, que ahora ve las verdaderas intenciones de quienes decidieron dejar impunes, decía en su comunicado que la ley no podía ser un obstáculo para la paz, idea que ya habíamos oído estupefactos de boca del presidente de una corte que ahora se sabe que vendía su alma a las billeteras más obesas de la corruptela “u-nificada”. Dijimos con tiempo que la Jurisdicción Especial para la Paz era realmente la Jurisdicción Especial para las Farc, pero nos insultaron diciendo de manera simplista que éramos “guerreristas”. Dijimos que aceptar una justicia diseñada por y para delincuentes que los iba a absolver de todo y que luego de su absolución iba a ser el instrumento para vengarse de quienes habían sido sus adversarios, era aberrante y muestra de una miopía sin referente histórico. Pero otra vez creyeron descalificar lo que ahora no pueden negar, diciendo que éramos “paranoicos” y “guerreristas”, como si la legítima defensa de un pueblo atacado por delincuentes fuese guerrerismo.

El mismo Consejo Gremial que ahora intenta evitar que el Frankenstein que decidieron apoyar, construido de piezas putrefactas de cadáveres jurídicos cocidos por un abogado de la Madre Patria y un ahora aspirante a la presidencia, se está dando cuenta que su monstruo lo tiene en la mira.

Valoro mucho que el Consejo Gremial esté intentando reducir dese hace tiempo el daño que ellos por ingenuos o cortos de vista provocaron apuntalando una falsa paz, pero muchos colombianos hubiésemos preferido ver a parte de nuestra dirigencia honrando la ley, la verdad, la constitución, la sangre de nuestros soldados y apoyando a los colombianos que a pesar de la maquinaria del gobierno, de sus amenazas y engaños, dijeron que NO estaban de acuerdo con esa inmundicia. Hay que neutralizar la JEP y podemos hacerlo con un referendo que necesita nuestras firmas para revitalizar el burlado triunfo del NO.

El Colombiano, Medellín, 30 de octubre de 2017

Publicado en Columnistas Nacionales

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