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Ariel Peña                                          

El presidente de  Bolivia Evo Morales, con motivo de cumplirse 50 años de la muerte del “Che” Guevara el pasado 9 de octubre, escribió en su cuenta de twitter: “la ideología y los principios no están en debate”; con esa afirmación ratifica el carácter de secta que siempre ha tenido el marxismo leninismo, y además muestra lo irracional y bestial de esos dogmas  totalitarios, que buscan mediante el crimen y la mentira tomarse la dirección de los Estados, para conducir a nuestros pueblos al envilecimiento y la enajenación.

Así las cosas, para  los seguidores del extremismo marxista la discusión ideológica se  reduce a  cero, pues les parece que en los países de la región  sonó  “la trompeta final” para dar por terminado cualquier debate intelectual y empezar una carrera desenfrenada con el pragmatismo hirsuto, propiciado este por posiciones cínicas y un desprecio exagerado a todo lo que no es favorable al comunismo totalitario, creyendo de manera supersticiosa los fanáticos del marxismo leninismo que poseen una “unción divina ” para esclavizar al resto de mortales.

La expresión de Evo Morales acerca de  eludir el debate de ideas no es  aislada del resto de la cáfila marxista leninista de América Latina, representada en sus diferentes denominaciones, con todas sus disfraces y un  cúmulo de trucos para   mimetizarse en las  naciones, ya que la esencia del comunismo es el engaño; de ahí que el marxista italiano Antonio Gramsci planteaba la necesidad de rechazar la razón y mejor atraer a los sectores más ignorantes  y atrasados que son fáciles de tramar; de la misma manera el teólogo comunista brasileño Frei Betto, hace algún tiempo repitió lo mismo sobre la razón, afirmando que no era necesaria. Entonces indiscutiblemente  los marxistas engañan a los demás y al engañar a otros se engañan a ellos mismo y al  auto-engañarse van en contra de su conciencia, lo cual los convierte en irracionales y luciferinos.

Algunos dirán que el presidente Evo Morales no es marxista leninista si no indigenista, lo cual es un sofisma, ya que el indigenismo de  Bolivia es una máscara del comunismo totalitario; así como también lo es el socialismo del siglo XXI, expuesto claramente por  Fidel Castro en el 2010; en esa patraña también se encuentra lo que llaman gobiernos alternativos o progresistas, además del sandinismo y todo lo que se conoce con el remoquete de castro-chavismo.

Sin olvidar que el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, le da línea al foro de Sao Paulo, que es la internacional del marxismo leninismo, y en Colombia están afiliados a ese engendro: El Partido Verde cuya candidata es Claudia  López, el Polo Democrático de Jorge Enrique Robledo y Progresistas de  Gustavo Petro; pero  los periodistas de lo que llaman los grandes medios nunca dicen ni preguntan nada al respecto. Al foro de Sao Paulo se encuentra  afiliados otros grupos colombianos de menor significación.

El marxismo leninismo tiene diferentes estrategias para la toma del poder en nuestros países y, precisamente ahora que en Colombia se han quintuplicado los cultivos de coca, producto de las negociaciones con las Farc, hay que recordar que gracias  a los paros cocaleros en Bolivia en el 2003 fue que Evo Morales dos años después llegó al poder  mediante elecciones (hay tenemos un espejo). Porque el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada tuvo que renunciar y huir por las protestas cocaleras que dejaron  un saldo de cerca de 50 muertos. Lo curioso es que Venezuela por las protestas callejeras en el gobierno de Nicolás Maduro, el régimen ha asesinado a mas de 250  personas y el dictador venezolano no ha renunciado: eso demuestro lo inescrupuloso del marxismo que no le importa la vida de los ciudadanos sino el poder, y si tiene que matar a  más gente lo hace, pues el comunismo totalitario es la organización criminal más grande que ha existido en la tierra.

Como ya lo hemos dicho en otras ocasiones, lo que más asusta a los seguidores de la estafa comunista del marxismo leninismo es la batalla ideológica, por ello las Farc  han diseñado la JEP (Jurisdicción especial para la paz), que busca perseguir a sus enemigos políticos, pero especialmente sacar del escenario a los contradictores ideológicos, ya que el comunismo totalitario es indefendible y no tiene vigencia histórica, por ser  inhumano, burocrático y bestial.

Sectores de lo que llaman  izquierda han dicho que para las elecciones de 2018, la estrategia de sus contradictore,s como el uribismo, es sembrar miedo en la ciudadanía; pero una cosa es sembrar  miedo y otra advertir a la población de los peligros que encarna el comunismo, que utiliza diferentes atuendos o cambia de nombre para engañar y así poder llevar a la nación a una  dictadura, que terminará en una esclavitud de la que difícilmente se sale, como sucede en Cuba y Norcorea; por ese camino también va Venezuela y de pronto Bolivia.

Si en Alemania a principios de la década de los años 30 se hubiera advertido lo que era Hitler y el nazismo,  la humanidad no hubiera tenido la segunda guerra mundial con 50 millones de muertos. Así que en Colombia lo que hacen los voceros que defienden la democracia es advertir el peligro que encarna el comunismo totalitario con sus diferentes marcas, por eso hay que continuar con la lucha ideológica en donde ni los comunistas  ni sus idiotas útiles tienen como defender ese bodrio.

Publicado en Columnistas Nacionales

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