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Luis Alfonso García Carmona                                      

Se lee en el Exodo (Segundo libro del Pentateuco, Antiguo Testamento), que, ante la negativa del faraón de dejar en libertad a los judíos para que regresasen a su tierra y pudieran adorar libremente a Jehová, Moisés y Aarón advirtieron al gobernante que Dios lo castigaría con diez plagas o calamidades, y así se cumplió.

Tuvieron que haber sido muy graves los pecados cometidos por los colombianos, ya que también hemos nos vemos sometidos a sufrir otras diez plagas que nos tienen sumidos en la más tenebrosa crisis como nación. Estas son:

1.- El narcotráfico. Es, sin duda alguna, la mayor desgracia que nos ha ocurrido. Su vertiginoso desarrollo ha permitido que penetre todas las instituciones, corrompiendo todo lo que toca y, lo que es más grave, suplantando los valores y principios tradicionales.

2.- La aparición de las FARC. Cuando se les acabó el patrocinio de Cuba, Rusia y China, se dedicaron a los negocios ilícitos más productivos de la tierra: El secuestro, la extorsión, el cultivo y tráfico de estupefacientes, la minería ilegal y el robo de tierras y ganado. Con más de 50 años en tales actividades ilícitas no es de extrañar que sean el grupo terrorista más rico del mundo, y ahora con “patente de corso” otorgada por el gobierno de Santos para continuar tales actividades con el amparo del Estado y con absoluta impunidad.

3.- El ELN. Emulando con la FARC, se han convertido en los responsables de los más graves atentados contra el medio ambiente, destruyendo nuestra fauna y flora y contaminando con descomunales derrames de combustible a nuestros ríos. Súmese a lo anterior todas las muertes de campesinos y destrucción de la infraestructura del Estado.

4.- La corrupción administrativa.  Ya el saqueo del erario público ha alcanzado niveles insospechados. El dinero de los contribuyentes y las rentas del Estado se adjudican descaradamente a los grandes electores del régimen; las campañas electorales se financian con dineros ilícitos y luego los patrocinadores son premiados con jugosos contratos por el Gobierno; con la figura de los “cupos indicativos”  se otorga licencia a los congresistas de la rosca para dilapidar entre sus amigos el presupuesto de la Nación.

5.- El cartel de las togas. La Justicia, otrora respetada como bastión de la pulcritud y la inteligencia, ahora se ve reducida a la categoría de una asociación para delinquir. Alimentada por las coimas y pitanzas  del tirano, le avalan toda clase de artimañas, se abstienen de investigar sus andanzas delictivas y persigue con furor a sus opositores. No tienen inconveniente sus magistrados en poner tarifas por sus fallos para dejar en libertad a los delincuentes o condenar a los inocentes.

6.- El acuerdo de La Habana. En forma maquiavélica se vendió al mundo entero la mentira de que estábamos en guerra, cuando lo que ha habido es un grupo terrorista, que a nadie representa, el cual ha actuado en contra de gobiernos legítimamente constituidos. Se firmó un acuerdo para darles impunidad y entregarles el poder a cambio de nada. Y, de sobremesa, se le dio carácter de norma supraconstitucional, aunque el pueblo soberano no participó en su aprobación.

7.- El desconocimiento de la voluntad popular. Sometido el acuerdo que insólitamente llamaron de “paz”, cuando en realidad es una invitación a la guerra, a un plebiscito para su aprobación. El pueblo soberano dijo NO y, sin embargo, se puso en vigencia. La Corte Constitucional  avaló el atraco.

8.- La eliminación de la Democracia. En contradicción con el principio fundamental de la separación de los poderes, como contrapeso necesario para que la Democracia exista, logró el actual régimen comprar en forma incondicional las voluntades de congresistas y magistrados, reuniendo en su mano los tres poderes, lo que equivale llanamente a una tiranía. Agréguese a  lo anterior la enajenación de los medios de comunicación a través de los billonarios presupuestos de publicidad, para completar el cuadro de una nación sometida al sátrapa.

9.- Crisis económica. Como consecuencia de una desastrosa gestión, un despilfarro de los recursos y un clima de inseguridad, el país cayó en una evidente crisis económica. Se aspira a un crecimiento de tan solo un 1,6%, lo que, en buen romance, solo significa miseria y desempleo. Cayeron las exportaciones, las inversiones nacionales y extranjeras y cada día hay más despidos y cierre o traslado al exterior de más empresas. Al pueblo solo le queda pagar el IVA aumentado hasta el 19%.

10.- Crisis de los valores y de la Verdad. Ahora la verdad revelada es la que dicta el Presidente con la ayuda de sus áulicos y de los medios de comunicación sojuzgados con el poder del dinero. La honestidad, la pulcritud, la Familia, la Justicia, han sido reemplazadas por el dinero fácil, la traición a los principios, el culto a los delincuentes que ahora posan de prohombres de la paz. No hay una plaga más destructora que la que afecta la moral y la ética. Como en el tango “Cambalache”, de Enrique Santos Discépolo, “Hoy resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor/ ignorante, sabio o chorro/ generoso o estafador…/¡Todo es igual!”

Publicado en Columnistas Nacionales

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