Facebook

     SiteLock

Última hora
Proclamado Iván Duque por Álvaro Uribe y el CD - Martes, 12 Diciembre 2017 05:25
Ahora sí empezó la carrera - Martes, 12 Diciembre 2017 04:53
Santos juega con candela - Martes, 12 Diciembre 2017 04:52
Rosa Blanca, Patria Nueva e Iván Duque - Martes, 12 Diciembre 2017 04:52

Carlos Salas Silva                                                    

El testimonio recogido por Ricardo Puentes en Periodismo sin Fronteras de una joven que relata como fue raptada a sus doce añitos para ser sistemáticamente violada y ultrajada, debería verse publicado en los principales periódicos del mundo.

¿Podríamos construir una Colombia digna cuando le hemos dado la espalda a los niños que sufrieron vejámenes como los que, en un su muy valiente denuncia, nos hace saber Wendy quien los sufrió en carne propia y los presenció a diario en el largo cautiverio a la que la sometieron las FARC? ¿Cómo podríamos reivindicarnos ante ese olvido sino reclamando justicia? Una sociedad que no cuida y protege a sus niños no merece respeto alguno y menos si no castiga a quienes han hecho daño a los pequeños.

Los criminales de las FARC hicieron lo suyo, no se podía esperar nada diferente de un grupo tan sanguinario como este que compite en maldad con los peores asesinos de la tierra. El gobierno corrupto y traidor de Juan Manuel Santos ha hecho su parte, aliarse con los narcoterroristas para complacerlos en todas sus ridículas exigencias ¿Por qué y para qué? Eso está por resolverse. Y los colombianos de bien no hemos hecho lo que nos corresponde y ha llegado el  momento de asumir una responsabilidad  que hemos querido evadir.

Tenemos una última oportunidad de manifestar nuestra inconformidad con este estado de cosas. El 2 de octubre se cumple un año del plebiscito con el que dijimos NO a unos malditos acuerdos a los que llegaron unos tipos que no nos representaban con los cabecillas de la peor banda criminal que haya pisado el suelo americano. Ese plebiscito nos fue robado en el más grave atentado contra la democracia que se haya cometido en los últimos años.

¿Cómo expresar nuestra indignación? Dejándola brotar en toda su intensidad y en cada oportunidad que se presente. Tomando consciencia de ella sin permitir que de nuevo la dejadez y el descuido hagan de las suyas.

Para terminar me permito reproducir un fragmento del artículo del periodista Puentes que parece sacado de la ficción y no de la cruda realidad que padecieron los niños en manos de los bandido;

“Terrible también fue el fusilamiento de ‘Pedro’ un niñito que no había cumplido ni los 10 años de edad, cuando fue reclutado en Planadas, Tolima. A los pocos días que llegó al campamento, el niñito, fascinado con las armas de los bandidos, comenzó a preguntar cosas como qué era una granada, cómo se usaba un arma, cómo se armaba y desarmaba un fusil. ‘Pablo Catatumbo’ le hizo consejo de guerra porque, según él, ese niño era un espía del Ejército. Ordenó que lo amarraran a un árbol y le colocaran una cadena en el cuello. Mientras el niñito lloraba y se orinaba del pánico, ‘Pablo Catatumbo’ se reía a carcajadas y le decía que él era un “sapo” del Ejército, un infiltrado. “Este es un enviado del enemigo para destruirnos”, dijo el bandido, y dio la orden de fusilarlo luego de un “consejo de guerra”; mientras los asesinos cometían el execrable encargo, Catatumbo se recostó en su hamaca, despernancado, y ordenó que le llevaran a una niñita recién reclutada a la que ya le había echado el ojo.”

Quienes hicieron esto y mucho más hoy festejan la JEP con la que terminaran, definitivamente, saliéndose con la suya. ¿Lo vamos a permitir?

Publicado en Columnistas Nacionales

Compartir

Opinión

Nuevos videos

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Ingrese su dirección de correo electrónico:

Nuestras Redes