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Héctor Hoyos V.                                             

Por cuenta de la corrupción, los partidos tradicionales Conservador y Liberal, han quedado en manos de bandidos. Por el lado liberal, lo manejan los del proceso 8000 representantes de quienes le dieron entrada a esa institución centenaria a los carteles del narcotráfico y por ese camino han abierto las puertas a la legalización de los cultivos ilícitos y la legalización de la droga. Parece como si sustentaran su existencia en los recursos mal habidos. Por el lado Conservador, al no poder aglutinar en torno suyo suficientes simpatizantes para gobernar se han plegado a la corrupción para poder compartir las mieles del poder.

Se fundó un Partido de la U en torno al Presidente Álvaro Uribe, y quien lo creó para sus fines electorales para llegar a la Presidencia, con su desastroso gobierno lo ha desmembrado porque la mayoría huyen de su lado y buscan tolda fuera. Cambio Radical, fundado por Germán Varas Lleras está tan desprestigiado por los avales a la corrupción que el mismo fundador prefiere conseguir firmas para obtener aval para su candidatura presidencial.

Han surgido diferentes grupos y partidos de izquierda democrática que ante la legalización del narco terrorismo constituyen una herramienta para que las farc con su gran poder económico, terminen manipulándolos. Hoy, ser de izquierda es ser pro farc.

De modo pues que el país tiene que escoger entre todos estos que se mueven entre la porquería donde no hay ninguno que tenga el liderazgo y el respaldo de una organización fuerte en ideas y simpatizantes, o seguir el camino que traza el Centro Democrático.

Liberales y Conservadores honestos y comprometidos con sus ideas y el destino de su pueblo están ahora desamparados de sus instituciones políticas buscando coaliciones individuales con el Centro Democrático, o huérfanos, porque tampoco se atreven a abandonar por disciplina, su tradición.

Pero el escenario político es tenebroso. Los colombianos tenemos que buscar el camino de la grandeza, el camino de la democracia, la libertad y la República, con sagrado respeto al Estado de Derecho y las instituciones.

Para ello hay que dejar atrás y enterrar los partidos tradicionales y los de izquierda, que se acabaron por corruptos los unos y se plegan a la dictadura criminal del comunismo los otros. Ese debe ser su destino, y el de los colombianos consolidar la democracia liberal con el Centro Democrático donde confluyen las ideas de todos en un escenario de búsqueda de consensos para bien de Colombia.

El siglo XXI tiene que ser el despliegue de la civilización de nuestra humanidad colombiana, una civilización que es capaz de sobreponerse al estado de descomposición de la política penetrada por los carteles de la droga incluido muy relevantemente el de los criminales farc y capaz de dejar en el pasado las ideologías totalitarias y esclavizantes como el tal castro chavismo de las tierras vecinas, Cuba y Venezuela.

Con modestia creo que todos los ciudadanos de bien de la República deben formar parte del Centro Democrático ya sea como militantes o como seguidores para renovar la democracia colombiana y entrar en ella controvirtiendo y luchando por las ideas republicanas bajo la óptica de quienes tienen el compromiso con la tradición, la familia y la propiedad, o de quienes defienden la función social del estado, o de quienes defienden las libertades económicas, por todo lo cual es posible debatir y  llegar a consensos cuando de salvar a Colombia de la barbarie en que estamos hoy se trata. El tiempo dirá que pueda desprenderse del Partido Centro Democrático, por ahora necesitamos su hegemonía en torno de las ideas fundamentales de la República Liberal.

La tendencia maliciosa de identificar las ideas con personas hace daño al alma de la nación, los nombres de los líderes de la nación son accidentales, el alma libre de los Colombianos da o quita apoyos en determinadas coyunturas, pero lo que sí es permanente es que instituciones como el Centro Democrático constituyen un camino de salvación y de liberación, del yugo del narcotráfico, de la corrupción y del sometimiento comunista.

Publicado en Columnistas Nacionales

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