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Hernán González Rodríguez                                          

En un correo de autor desconocido me llegó un importante escrito que versa sobre el tema del título de esta nota, el cual resumo a continuación.

Se inicia esta publicación afirmando que en Japón están probando hoy un revolucionario plan piloto que rompe todos los paradigmas de la educación tradicional. A sus niños no los están educando como ciudadanos japoneses, sino como ciudadanos del mundo, con el fin de que entiendan y acepten diferentes culturas y que sus horizontes sean globales, no nacionales.

El programa dura 12 años y está basado en: Cero materias de relleno.  Cero tareas.  Y tan solo cinco materias, a saber:

  1. Aritmética de negocios, contabilidad, énfasis en las matemáticas básicas como las operaciones con los números quebrados, el álgebra y el uso de las calculadoras financieras.
  2. Lectura. Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoja y terminan leyendo un libro por semana, lectura dirigida, seguramente, sobre historia, geografía…
  3. Civismo. Entendido este como el acatamiento integral de las leyes, de la enseñanza de los principios éticos, de las normas de convivencia y de tolerancia. Y, finalmente, respeto a la ecología y al medio ambiente.
  4. Computadoras y sus programas.  Microsoft, Office, Word, Excel… Internet, redes sociales y negocios en línea, como herramientas de trabajo.
  5. Idiomas. Los niños aprenden cuatro o cinco alfabetos e idiomas. Prefieren entre estos, japonés, inglés, español, chino, alemán y árabe. En sus vacaciones de verano visitan familias en tales países. Estudian en ellos su cultura y sus religiones.
  6. El objetivo de este programa estriba en que los jóvenes a los 18 años conozcan cuatro alfabetos, hablen cuatro idiomas y conozcan cuatro culturas. Lean 52 libros por año y sean maestros en el manejo de las computadoras y los celulares.

Los niños y los jóvenes colombianos, por lo general, tienen pésima ortografía, no dominan las cuatro operaciones fundamentales de la aritmética, no pueden vivir sin su calculadora de bolsillo, no entienden lo que leen, se estupidizan y se aíslan con los juegos informáticos y viendo fútbol. Imposible pensar que vamos a competir en algo con los japoneses. 

Publicado en Columnistas Nacionales

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