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Luis Alfonso García Carmona                                       

De todos es bien sabido que nunca la ideología comunista ha tenido arraigo en el suelo colombiano. Ni siquiera en la ya lejana época de la guerra fría, en la que tanto Rusia como los Estados Unidos se disputaban el mundo para mantener su influencia  en otros países. En todas las elecciones, así como en las encuestas de opinión, el pueblo colombiano  se ha mantenido aferrado a sus creencias: El respeto por la religión, por la familia, por el sistema democrático y por la propiedad privada.

Pero todo ello comenzó a cambiar desde que – en mala hora- a Juan Manuel Santos , quien llegó al poder con los votos de la Seguridad Democrática, se le ocurrió abrir un proceso de diálogo con una guerrilla derrotada y casi toda exiliada o escondida en la selva, que ha conducido a entregarle en bandeja de plata el poder político.

No ha ocultado la cúpula de las FARC su verdadero propósito, pues de manera reiterada han manifestado que su objetivo no es desmovilizarse, sino tomarse el poder para instaurar en Colombia el régimen marxista leninista o, como ahora lo llaman, el socialismo del siglo XXI. De manera que no nos llamemos a engaño. Estamos suficientemente advertidos.

El efecto de la propaganda política que este régimen ha utilizado para vender el cuento de la paz y ocultar su aviesa intención de entregar el dominio del país a las FARC, ya empieza a notarse en las encuestas. Quienes tenían la más baja favorabilidad en las encuestas ya cuentan con una aprobación del 12%.

Esto es apenas el principio. Nos aproximamos a un proceso electoral definitivo para el futuro de Colombia. Vamos a decidir, ni más ni menos, si apoyamos ese cambio hacia el socialismo que proponen las FARC y sus aliados del gobierno, o  si, por el contrario, volvemos a decir NO a los funestos acuerdos de La Habana y reclamamos el respeto por el Estado de Derecho, la Democracia, la familia al estilo tradicional que recibimos de nuestros ancestros y la vigencia del derecho a la propiedad privada.

Si alguna duda queda, veamos lo que dice el Manifiesto Comunista, de Marx y Engels, que es como la Biblia para estos socios del gobierno Santos:

“La democracia sería absolutamente inútil para el proletariado si no la utilizara inmediatamente como medio para llevar a cabo amplias medidas que atentasen directamente contra la propiedad privada y asegurasen la existencia del proletariado”.

Y, ¿cuáles son las medidas que propone este Manifiesto, una vez que se tomen el poder?

1.- Restricción de la propiedad privada. ¿Todavía creen algunos que la lucha del 2018 es una pelea entre Santos y Uribe? No seamos ilusos.

2.- Expropiación de los propietarios agrarios, fabricantes, etc. Ya empezaron con el punto de Reforma Rural aprobado en los acuerdos, para entregar 10.000.000 de hectáreas a las FARC.

3.- Confiscación de los bienes de los emigrados y de los “rebeldes contra las mayorías del pueblo”. Lo implementaron en Cuba y ahora en Venezuela, obligando a las gentes de bien a emigrar, para confiscar sus bienes. Y, con la JEP y la Fiscalía especial que han creado en el Congreso, para desarrollar el Acuerdo Final, perseguirán a todo el que se atreva a criticar tales acuerdos, tildándolo de “rebelde contra las mayorías del pueblo”.

4.- Organización del trabajo en fincas, fábricas y talleres del Estado. Fue el modelo económico que condujo a la ruina a Rusia, Cuba y Venezuela. China tuvo que apartarse de ese ensayo y aceptó el capitalismo, lo que ha producido un milagro económico en los últimos 25 años.

5.- Obligación de trabajar para todos los miembros de la sociedad y supresión de la propiedad privada. Este es el desolador panorama que nos espera, si  las FARC y el santismo ganan las próximas elecciones.

6.-Centralización de todos los créditos en manos del Estado y cierre de los bancos privados. ¿Será que nuestros “cacaos” de la banca privada no se han dado cuenta aún del agua que los moja?

7.- Aumento del número de fábricas, talleres y fincas en poder del Estado. La famosa “nacionalización” que ha conducido a la catástrofe económica a todos los países comunistas, la quieren ensayar ahora entre nosotros. ¿Usted, mi querido lector, la apoyaría?

8.- Educación de todos los niños por el Estado desde el momento en que puedan prescindir de los cuidados maternos, conjugando la educación con el trabajo en fábricas. Es, ni más ni menos, que acabar con la familia. Se conjuga este mandato con la implantación de la “ideología de género” que viene incluida en el Acuerdo Final. Padres y madres de familia deberían reaccionar con contundencia contra esta infame propuesta.

9.- Concentración de todos los transportes en manos del Estado. Empresas de aviación, transportadoras terrestres de pasajeros y de carga, que tanto han contribuido al desarrollo nacional en manos de empresarios privados, pasarán a las manos corruptas e ineficientes del Estado socialista.

Es hora de que reaccionemos. Necesitamos conquistar las mayorías en el Congreso y llegar con una persona honesta y comprometida con la defensa de nuestras instituciones, a la Presidencia de la República. Para ello debemos empezar ya nuestra movilización en contra de sistema socialista que nos quieren imponer. Y, asimismo, emprender la RECONSTRUCCIÓN NACIONAL que el país requiere, después de los desastres generados por el acuerdo de La Habana y por el desgobierno de Santos, el gobierno más corrupto e ineficiente de toda nuestra historia. O cambiamos, o nos cambian.  

Publicado en Columnistas Nacionales

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