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Ariel Peña                                       

“Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos”.

Estas palabras de Jesús a Pedro, antes de que lo negara y que se encuentran en el Evangelio según San Lucas, capitulo 22 verso 32, demuestra que desde el primer Papa, que fue San Pedro, se veía la condición humana del representante de Cristo en la tierra, como muy bien lo expresó Francisco durante su visita a Colombia del 6 al 10 de septiembre, haciendo alusión a su naturaleza de pecador  como cualquier persona. En esas condiciones las enseñanzas que le dejó al país el jefe espiritual de más 1300 millones de cristianos católicos que hay en el mundo, nos debe llevar a la reflexión acerca del futuro de  Colombia.

Hay que destacar que en La Biblia se hace referencia a los primeros  Papas: por ejemplo el apóstol San Pablo menciona en la segunda epístola a Timoteo, capitulo cuatro verso veintiuno, a San Lino, quien fue el segundo Papa; de igual manera el mismo apóstol hace alusión al cuarto Papa en Filipenses 4:3, cuyo nombre es Clemente. Desde  Pedro hasta Francisco ha habido 266 Papas, lo que demuestra la universalidad, trascendencia, tradición y magisterio de la Iglesia en 2000 años, con luces y sombras.

Antes de la visita de Su Santidad a Colombia se especuló mucho sobre el carácter eminentemente  político de la misma, aunque es improbable que una organización religiosa milenaria con presencia mundial se deje utilizar fácilmente por un gobierno que firmó unos acuerdos con una agrupación marxista-leninista como son las Farc, que le han causado un gran daño a la Iglesia en diferentes regiones del país asesinando a sacerdotes, religiosos y creyentes, como ocurrió en Bojayá-Choco en el 2002. Entonces la visita del Santo Padre se circunscribe en el ámbito pastoral, pero no falta el elemento político propio del oportunismo; sin embargo eso no debe desmotivar al creyente.

También en ocasiones se ha pretendido responsabilizar al Papa Francisco por haber estimulado los diálogos entre la oposición y la camarilla comunista venezolano a finales de 2016, para que el régimen del vecino país ganara tiempo y no sucumbiera ante las protestas populares. A lo cual hay que decir que las pandillas comunistas totalitarias cuando llegan al poder político, usan cualquier estratagema para permanecer en él, sin olvidar que el marxismo es el padre del odio, la mentira y el crimen, y su  dios es el poder que utilizan de manera diabólica para reprimir y esclavizar a las masas; luego no es descartable que la cáfila castro-chavista venezolana  haya manipulado de manera ladina al Vaticano.

Una afirmación del Papa Francisco que causó  gran revuelo la hizo el 11 de noviembre de 2016, cuando dijo: “los comunistas piensan como cristianos”. Por lo que vale la pena aclarar ¿a cuál comunismo se refería  Francisco, al totalitario o al libertario? Porque el totalitario es el marxista, cuya elite busca el poder  para eternizarse, como sucede  en Norcorea, Cuba y Venezuela en donde  a las camarillas no  les interesa el sufrimiento de los pueblos, ya que su preocupación es mantenerse en el poder por los siglos de los siglos.

En cambio el comunismo libertario, que le propinó una vergonzosa derrota intelectual y filosófica a Karl Marx en la Primera Internacional de los trabajadores en el siglo XIX, posee varios elementos del cristianismo y buscaba imitar a los creyentes de la Iglesia primitiva en sus primeros años. De este hizo parte Mijaíl Bakunin, padre de los libertarios, quien se confesaba católico en sus escritos hace 150 años. Así que indiscutiblemente el cristianismo es libertario y el marxismo totalitario.

En la visita del Papa Francisco a Colombia, un hecho de sin igual importancia ha sido la beatificación de Monseñor Jesús Emilio Jaramillo, quien  en 1989 fue asesinado y torturado por la banda terrorista  marxista-leninista del Eln en el departamento de Arauca, en donde era obispo, con lo  que se le rinde homenaje a las víctimas del comunismo totalitario único responsable de la génesis del conflicto en Colombia, que tanto dolor le ha causado a millones de personas.

Históricamente es evidente que el cristianismo católico, que ha perdurado durante 20 siglos, demuestra que mientras que Estados, fronteras y partidos políticos no sobreviven a tantos siglos por su condición contingente y finita, la Iglesia avanza siguiendo las  últimas palabras de Jesús en la tierra: “Yo estaré con ustedes, todos los días, hasta el fin del mundo”. De igual manera, así como Nuestro Señor Jesucristo oró por Pedro, el primer Papa, también intercede por Francisco su sucesor  ante el Padre; por ello en el libro de Hebreos 7:25, leemos: “Por eso puede salvar para siempre a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive para siempre, para rogar a Dios por ellos”.

Publicado en Columnistas Nacionales

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