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Eduardo Mackenzie                                      

¿Entrará el Centro Democrático en diálogos con las Farc?  Eso es lo que está pidiendo a gritos, por las redes sociales y en la prensa, Angelino Garzón, ex vicepresidente de la República, y ahora agente de buenos oficios del partido “legal” Farc.

Los colombianos sabemos lo que implica “dialogar” con las Farc: implica capitular ante las Farc. Nunca esa banda aceptó otro tipo de “diálogo”. Ellos “dialogan” si tienen la convicción de que al final el interlocutor cederá en toda la línea, que el país perderá y que las Farc ganarán. ¿No es esa la dinámica de ese tipo de experimentos? ¿No lo hemos visto con el proceso Farc-Santos en La Habana? Pues no, parece que algunos no han visto ni entendido eso. Angelino Garzón, que muchos ven como un buen caudillo sin dobles intenciones,  es de ellos. El cree que un diálogo entre el CD y las Farc aportará un “bien futuro” a Colombia.  El estima que el CD debe “encontrar puntos de acuerdo” con las Farc.

¿Por qué Timochenko no hace esa propuesta?

Eclipsado por el tifón mediático generado por la visita del Papa Francisco a Colombia,  lo que ocurrió en estos días dentro  del CD hay que examinarlo en detalle y hasta disecarlo, pues es de antología. Este  3 de septiembre, Angelino Garzón telegrafió su propuesta en twitter: “Para bien futuro de Colombia y con presencia de ONU sería importante un Diálogo entre nuevo partido político farc y Centro Democrático CD.” (La ortografía es de AG). Dos días después,  el periodista Yesid Lancheros,  director de Canal Capital, aportó una información adicional, por twitter. Esta permite deducir que Garzón está jugando un papel considerable en los asuntos internos del Centro Democrático. Lo dijo así: “Angelino Garzón será mediador en el uribismo para definir el candidato del @CeDemocratico  a la presidencia, confirman fuentes oficiales”.

El desconcierto de quienes no entienden qué hace dentro del CD Angelino Garzón, personaje multicarta, que se dice sentimentalmente uribista y políticamente marxista,  aumentó  cuando la ex embajadora Alicia Arango, cercana colaboradora de Álvaro Uribe,  confirmó, dos horas y media después del texto de Lancheros, la injerencia de Angelino y hasta la saludó: “Gracias al apoyo de @Angelino_Garzón, quien está apoyando al grupo de compromisarios, de los precandidatos por sugerencia de @AlvaroUribVel”, el 5 de septiembre de 2017, un twitter.

O sea que Angelino Garzón, por sugerencia del expresidente Uribe,  participa de alguna manera en la escogencia del candidato del Centro Democrático y del sistema que adoptaría ese partido para elegir su candidato presidencial.  Asombroso. ¿No decían que nadie quiere en el CD que la izquierda se entrometa y decida, con el método de la consulta abierta, quien es el candidato único del uribismo?

Lo que ocurre  es peor: la izquierda, con Angelino Garzón, ya está metida en el corazón del CD y va a pesar en la escogencia de su candidato presidencial.  El 6 de septiembre, la FM Radio precisó que Angelino Garzón iba más lejos y que le estaba proponiendo al expresidente Uribe “encontrar puntos de acuerdo”  y “sostener un acercamiento” con las Farc porque éstas habían “entrado formalmente a la vida política”.

El desmentido a la insólita propuesta tardó dos días en llegar. Pero no de manera oficial. El precandidato Rafael Nieto Loaiza envió, el 7 de septiembre, dos cortos videos a sus amigos y seguidores por WhatsApp. En el primero dice que es falso el rumor según el cual Uribe ya escogió “su” candidato así como el mecanismo para elegirlo. Agregó que la víspera  los precandidatos se habían reunido con el ex mandatario y con los parlamentarios del CD y que de allí no había salido un acuerdo sobre esos dos puntos.

Tres horas más tarde, en el segundo video, Nieto tocó el punto central: “Bienvenido Angelino Garzón al partido” (¿AG ingresó formalmente al CD? Primera noticia). Y enseguida, dirigiéndose a Garzón, señaló: “No es aceptable de ninguna manera su propuesta de sentarnos en una mesa con las Farc. Lo que vamos a hacer en el próximo gobierno del Centro Democrático es cambiar de manera substantiva esos acuerdos para preservar la democracia y la institucionalidad republicana, y para no permitir que impere en Colombia el principio de Santos de que ser pillo paga. Tampoco es aceptable su idea [la de Angelino] de que haya un candidato de izquierda con una vicepresidencia del Centro Democrático. En absoluto vamos a caminar por ese sendero. Lo que vamos a hacer es tener candidato a la presidencia del Centro Democrático y ganar en la primera vuelta del 2018”.

Angelino Garzón quiere hacer del CD, a la luz de la refutación de Rafael Nieto,  una corriente secundaria, que sólo alcance la vicepresidencia y le deje la presidencia de la República a la izquierda que controlan las Farc. Es decir, que el objetivo del “diálogo” o del “acercamiento” entre el CD y las Farc pedido por el señor Angelino es ese: que el CD acepte tirarse al lado de la cuneta para que el camión cargado de pestilencias de las Farc pase y avance en el camino.

Si eso es una muestra de amistad de Angelino por el CD y por Colombia…

Es evidente que la intrusión de Angelino Garzón  es inconveniente para la unidad del CD. Eso de dialogar con las Farc “con presencia de ONU” es inaceptable para la militancia del CD y para los sectores que no piensa renegar de lo que los colombianos votaron el 2 de octubre de 2016 en el  plebiscito. Pedir eso equivale a destruir el Centro Democrático pues éste es el gran obstáculo al avance de las Farc.

Ese protagonismo divierte quizás a Angelino Garzón. De nuevo él se vé en los titulares de la prensa. El hombre rehace su popularidad a costa del CD y se muestra como el árbitro de las elegancias, como un veterano del oportunismo político que puede permitirse todo, que se ríe de las fracturas de Colombia y que tiene la fórmula para salvar al país: ceder ante la galaxia extremista y armada que dirigen las Farc. Si alguien quiere acabar con el arraigo popular y minar la unidad interna del CD no lo haría de otra manera.

¿Un aprendiz de brujo? Quién sabe. ¿Cómo se llama ese amigo?  ¿Angelino o Diabolino?

El 6 de mayo pasado, Angelino Garzón le sugirió a los  1 800 delegados a la convención del CD que lo nombraran candidato presidencial único.  Como “candidato fuerte” él podría dirigir la “gran coalición” (heterogénea y disparatada) que gane la presidencia.  En esos días, Angelino decía, al menos, que el CD debía ganar las elecciones de 2018. Hoy dice que se debe contentar con la vicepresidencia.  Es evidente que Garzón sigue creyendo que el CD no tiene un “candidato fuerte” y que, en consecuencia, hay que adoptar su teoría, muy maquiavélica, de “la unidad dentro de la diferencia”. Pero con una variante: ahora hay que ceder ante las ambiciones de las Farc y negociar las migajas del poder con éstas.  ¿Negociar y ceder para qué? ¿Para que los colombianos pierdan el sentido de orientación?  ¿Y no puedan distinguir nunca más el bien del mal? Algunos tratan de poner sobre la mesa la idea de “la unidad dentro de la diferencia” como ayer utilizaron el de “la paz” como valor absoluto.

Mi convicción es que el juego real de Angelino Garzón es destruir al CD. Destruirlo sin ruido, sin derrumbe espectacular. No se trata de volverlo aserrín y polvo, como tras una violenta explosión, sino de cambiarlo perfectamente de la manera más sutil: alterando su ADN, debilitando su columna vertebral, desviando su visión de Colombia. Y eso mediante un “diálogo” bizarro que lo lleve a capitular ante la mayor amenaza que tiene Colombia: las Farc y su partido armado.

La reacción de Rafael Nieto Loaiza va en la buena dirección: muestra una actitud clara de defensa del perfil histórico-político del CD y de las perspectivas del campo que rechazó los nefastos acuerdos de La Habana. Pero esa reacción no basta. El CD debe dar una respuesta oficial a las propuestas de Angelino Garzón, a sus intrigas dentro y fuera del Centro Democrático. El presidente Uribe  nada gana si guarda silencio al respecto. Hay momentos en que los conductores de navío deben entrar de frente contra el alto oleaje para evitar el naufragio.

Reitero lo que dije en un twitter el 7 de septiembre: “Si el CD quiere suicidarse nueve meses antes de las más cruciales elecciones que siga los consejos de Angelino Garzón.”

Publicado en Columnistas Nacionales

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