Facebook

     SiteLock

Última hora
Verdad e Historia I - Martes, 21 Noviembre 2017 07:30
El Centro Democrático es el centro - Martes, 21 Noviembre 2017 07:09
La paz en veremos - Martes, 21 Noviembre 2017 07:09
La difícil decisión de Álvaro Uribe - Martes, 21 Noviembre 2017 07:09
Una Justicia de terror - Martes, 21 Noviembre 2017 07:09

Juan David Escobar V.                                     

“La cuestión que se plantea es la de determinar qué combinación equilibrada de meritocracia y democracia, de autoridad y libertad, de comunidad e individuo, es capaz de crear el cuerpo político más sano y la forma de gobernanza más inteligente para el siglo XXI”. Berggruen y Gardels

Hace dos años escribí una columna titulada “50 años de Singapur ¿Milagro trasplantable?” en la que reconocía la evolución de un país que a pesar de unas terribles condiciones iniciales y sin recursos naturales, pero gracias a una dirigencia fuerte, una tecnocracia de altísimo nivel y el fomento de la educación y la tecnología, logró en pocas décadas convertirse en uno de los países más desarrollados del mundo.

Dije que Singapur es un ejemplo de que la fórmula para salir del subdesarrollo existe, aunque pone en duda si la democracia al estilo occidental es la fórmula más eficaz. Pero dudaba si dicha receta era trasplantable a otros sitios con precarias condiciones iniciales como las de Singapur en los años 60.

Hace unas semanas Paul Kagame fue elegido con el 99 % de los votos para un tercer mandato presidencial en Ruanda, país que como la mayoría del continente africano ha sufrido explotación, golpes de Estado, corrupción y violencia generalizada, como el genocidio entre hutus y tutsis en 1994.

Así como el líder fundador de Singapur fue criticado por su larga permanencia en el poder y no ser la manifestación plena de la democracia occidental, Paul Kagame, que gobierna desde el fin del genocidio, tampoco es un exponente impoluto de la democracia jeffersoniana. Pero lo interesante de Ruanda es su transformación en proceso, pues aunque no cuenta con los recursos naturales de sus vecinos, renunció al libreto tradicional de país limosnero y decidió parecerse en ciertos aspectos a Singapur.

A pesar de sus carencias y no tener salida al mar, Ruanda aspira a ser un país de renta media para 2020, apuesta por la limpieza, es visto con buenos ojos por los inversionistas extranjeros, es un oasis de anticorrupción en la región, fortalece el imperio de la ley y el respeto de los derechos de propiedad, está incentivando el regreso de la diáspora educada en Occidente, está muy por encima de sus vecinos en el ranquin de facilidad para hacer negocios, la agricultura de subsistencia está dando paso a la de grandes superficies, inauguró una planta eléctrica de metano que generará energía limpia, introdujo una red de fibra óptica de alta velocidad en sus treinta distritos, United Parcel Service está financiando un proyecto de drones para transportar sangre para transfusiones en las zonas rurales más inaccesibles y el gobierno anunció una asociaciones con Ericsson, Cisco Systems y MasterCard para establecer un sistema de pagos móviles a través de la red inalámbrica en su capital y convertir al país en una economía sin dinero en efectivo.

Así existan limitaciones, las cosas sin mamertismo, inteligencia y bien hechas se pueden hacer.

El Colombiano, Medellín, 04 de septiembre de 2017

Publicado en Columnistas Nacionales

Compartir

Opinión

Nuevos videos

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Ingrese su dirección de correo electrónico:

Nuestras Redes