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Eduardo Mackenzie                                                

El nuevo logo de las Farc incluye, un poco deformada, la estrella roja de cinco puntas típica de los regímenes comunistas, como el de la extinguida Unión Soviética y el de la Yugoslavia de Tito. Y como la que aparece en las banderas oficiales de Corea del Norte y Cuba. La estrella roja también era el símbolo del Ejército Rojo soviético que invadió y ocupó brutalmente, bajo órdenes de su jefe supremo, Josef Stalin, tantos países de Europa central y del Este.

En una época, los propagandistas quisieron ir más lejos en el juego simbólico y convirtieron la estrella roja en un sol rojo: en medio de una estrella de cinco puntas, ligeramente inclinada hacia la izquierda, incrustaron los perfiles de Stalin y Lenin y agregaron, en amarillo, los respectivos rayos solares que partían de ellos.

La estrella roja domina los más altos tejados del Kremlin, y aparece en el escudo de la tenebrosa ex KGB.  Su sucesor, el poderoso FSB, no incluyó en su escudo la estrella roja. En las banderas de la China comunista y de Vietnam la estrella roja se hace amarilla y emerge sobre un fondo rojo. La estrella roja también aparece  en las banderas de algunos países musulmanes. Las cinco puntas de la estrella roja simbolizaban la ambición de la URSS de extender el comunismo a los cinco continentes.

Al escoger ese símbolo tan cargado de significado negativo para el mundo libre, las Farc dan a entender que la vieja ideología política de ellas, el marxismo leninismo,  no ha cambiado y que, aunque prometen estar dispuestas a abandonar la lucha armada, continuarán sus acciones para imponer en Colombia, si los dejamos, el agonizante sistema comunista.

Incapaces de crear algo nuevo, las Farc copiaron  sin escrúpulo alguno la rosa roja que aparece en el logo de la principal formación socialista española, el PSOE. Omitieron, no se sabe por qué, las dos hojas que, en el logo español, separan la rosa del agresivo puño cerrado.

Es evidente que la señal enviada con esos símbolos es que el modelo de Estado que quieren establecer las Farc en Colombia sigue siendo el totalitario. 

La rosa roja es el símbolo preferido de algunos partidos comunistas y socialistas. Es un lejano homenaje a Rosa Luxemburgo, una dirigente del ala izquierda de la socialdemocracia alemana (1871-1919), que fue asesinada por extremistas de derecha. Ella nunca fue leninista. Ella criticaba con vigor las teorías del jefe bolchevique, sobre todo aquellas relacionadas con sus métodos organizativos y su concepto de dictadura del proletariado. Es obvio que los jefes de las Farc olvidaron hace rato quien era Rosa Luxemburgo y siguen creyendo que era una seguidora del jefe comunista  ruso.

Otra alusión subliminal del nuevo logo de las Farc es el color verde de las letras FARC, el cual es casi idéntico al color de los uniformes de las tropas de asalto soviéticas.

¿Por qué la estrella roja de las Farc-partido-político es deliberadamente deformada? Pues es una estrella roja diminuta que ocupa el centro de una enorme rosa pero su forma final es menos angulosa que el modelo original: está como dilatada, como inflada desde el centro por una materia adiposa invisible.  Esta rosa fariana, curiosamente distorsionada, llama la atención y generará sin duda algunas elucubraciones.

Por nuestra parte, enviamos la siguiente: en síntesis, esa imagen es una estrella comunista diminuta envuelta por los pétalos de una formidable y acariciante rosa. La interpretación  que los inventores de esa imagen tan particular quieren que quede en el subconsciente del contemplador es esta: la flor más célebre del mundo, símbolo del romanticismo popular, está dirigida por un centro de significación opuesta. Para resumir: una pretendida y confiable masa de bien es presidida por un mal cuasi celular pero de alta densidad. 

@eduardomackenz1

01 de septiembre de 2017

Publicado en Columnistas Nacionales

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