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Ariel Peña                                 

El reciente creado  partido de las Farc será otra careta del comunismo totalitario, con sus consecuencias nefastas para Colombia,  según lo expresado por su jefe máximo, quien afirmó: “no renunciaremos a nuestros fundamentos ideológicos o proyecto de sociedad”, con  lo cual queda notificada la ciudadanía acerca de las verdaderas intenciones absolutistas de esa organización, matriculada dentro de la abominación  marxista leninista.

El comunismo totalitario o marxismo, al ser irracional, por sus componentes mitológicos y supersticiosos, dentro de sus rituales para dominar a los pueblos ha utilizado diferentes mascaradas, durante su criminal y burocrática existencia, comenzando por  Lenin  que se puso como careta la de bolchevique dentro del partido obrero socialdemócrata de Rusia, para posteriormente crear el partido comunista, después de la revolución de Octubre de 1917.

Latinoamérica por su atraso ideológico, también ha sido víctima de las marullas marxistas, resaltando que el  sátrapa de Fidel Castro, se declaró comunista  cuando ya estaba en el poder en Cuba, porque antes tenía como coartada al Movimiento 26 de Julio, cuya ideología  supuestamente era nacionalista y democrática con el cual hizo la revolución en la isla, para ulteriormente declarar como partido único al  comunista en 1965, que según el artículo 5 de la Constitución lo define como: “la vanguardia organizada de la nación cubana, fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance  hacia la sociedad comunista”

El anterior  esperpento constitucional de la camarilla comunista cubana es en realidad un sustitutivo de la religión, en donde condena a las masas de ese pueblo por toda la eternidad a vivir bajo la férula de la maldición marxista. Pero la cosa no se queda ahí, porque los países de la región según la receta del comunismo totalitario, deben seguir ese camino usando diferentes disfraces que, como ya  lo hemos denunciado en otras oportunidades,  son: el del  socialismo del siglo XXI, el indigenismo, el progresismo, el bolivarianismo, el foro de Sao Paulo; todos esos dislates son para copiar  al orate de Hugo Chávez que de manera vulgar trajo los desechos del marxismo, repudiados en Europa con la caída del muro de Berlín, para implementarlos en Venezuela, convirtiendo  a ese país en una cloaca comunista.

Al carecer de  la razón los seguidores del marxismo, van en contra de su conciencia y, su actuación se circunscribe dentro de lo  más primitivo de la política, por ello tienen un comportamiento zafio que desecha la ética, al querer  convertir  a  las masas en una manada, lo cual demuestra que los miembros de  esa secta saben que están equivocados  y en ocasiones son vergonzantes, porque  muchos de ellos no permiten que los llamen comunistas, pues eso va en contraposición de sus intenciones abyectas, por lo cual se cambian de máscara para engañar a los pueblos  que de manera ingenua  se dejan envolver de sus artificios.

En 1918 el bolchevique ruso Grigori Zinoviev escribía: “para deshacer a nuestros enemigos, debemos contar con nuestro propio terrorismo socialista”, con lo cual se demuestra que la narcoguerrilla en Colombia, ha sido fiel a los mandatos del comunismo totalitario, y  otros miembros de ese hatajo en la legalidad, se  han disfrazado de demócratas usando las que denominan “elecciones burguesas” para desarrollar  sus turbios objetivos.

Los marxistas también han utilizado máscaras timando a las naciones en Asia, recordando que el genocida de Kim  Il Sung en Norcorea, para esconder su marxismo impulso la idea Juche, la cual significaba:  “que propietarios únicos de la revolución y su posterior construcción son  las masas”, entendiéndose eso como  una mezcolanza entre el comunismo y la cultura tradicional coreana; de igual manera en Vietnam  se ocultó  el comunismo con la fundación del  partido de los  trabajadores de Vietnam en 1951, pero con la reunificación de ese país en 1976, tomó el nombre de partido comunista de Vietnam, siendo eso demostrativo de la superchería marxista que se acondiciona para hacer caer a los pueblos ingenuos.

Entonces toda la falacia comunista con la cual han engañado naciones, demuestra que lo dicho por Lenin no es tan alejado de la realidad, cuando afirmaba: “nosotros somos una iglesia”; de  ahí precisamente se desprende que  la superstición y el mito son inherentes al marxismo y por ello, aprovechando la religiosidad en Latinoamérica y su cultura, crearon   la teología de la liberación impulsada en los años 60 del siglo pasado, como un producto comunista traído a Latinoamérica por la KGB, agencia secreta  de la URSS, evidenciándose que el marxismo se mimetiza hasta en la religión, para lograr satisfacer sus instintos insanos que buscan envilecer a los demás.

El marxismo leninismo  ante su orfandad filosófica e intelectual, ha tomando a grandes hombres de  la historia latinoamericana para ultrajar su memoria, como es el caso de Cesar Augusto Sandino (1895-1934) en Nicaragua, conocido como el general de hombres libres, cuya ideología era  la de un auténtico liberal clásico, pero  lo utilizaron de icono para tomarse el poder en Nicaragua y perpetuar a  un régimen corrupto en esa nación centroamericana, en donde la barbarie  comunista con una camarilla impúdica pretende la perpetuidad en el poder.

No solo los comunistas han  usado la memoria de Sandino, también el  libertador Bolívar ha sido víctima de la trama; situación similar ocurre con José Martí, Tupac Amaru, Miguel Hidalgo, Emiliano Zapata, Gaitán en Colombia, a quien los comunistas trataron en  su momento de fascista. El  general Gustavo Rojas  Pinilla que junto a su colega Juan Domingo Perón de Argentina eran conocidos por su anticomunismo, también fueron  utilizados por  parte del M-19 y los montoneros, de prosapia marxista. Así que el  comunismo totalitario es un culto al  engaño, que en América Latina especialmente se ha puesto varias máscaras, para esclavizar a  nuestras naciones, y  se le pueden  colocar otros  motes como el de castrochavismo, pero el marxismo leninismo sigue siendo el mismo veneno  que usa diferentes presentaciones.

Publicado en Columnistas Nacionales

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